Ayer perdimos por primera vez en el torneo Apertura. Fue 3 a 1 ante Boston River, y no hay mucho más para decir. Por fín ganamos un primer tiempo, pero en el segundo tiempo nos dieron un baile tal que faltando 15 minutos daba para terminar el partido porque no había forma alguna de levantarlo y lo más probable era que nos hicieran 6 goles (a la postre fueron la mitad, por suerte).
No hay forma de describir lo que sucedió en esa segunda mitad. Basta decir que nos metíamos atrás y nos llegaban por todas partes, intentábamos salir y no llegábamos a nada y de contragolpe quedaban siempre en superioridad numérica.
Parecían más.
Pero no lo eran. Simplemente jugaron muchísimo mejor que nosotros. Nada de Barcelona, simplemente jugaron a algo, y no a lo que salga, que es nuestra marca registrada. Jugaron de memoria, triangularon, movieron la pelota y se movieron en la cancha ocupando espacios. Nosotros... una lágrima. No dio ni para calentarse, ameritó mucho más aplaudir al rival.
Ojalá alguna vez juguemos así, con este o con otro DT.
Dicho eso, el primer tiempo fue un poco más parejo. Es cierto que tras el 1 a 0 ellos tuvieron 15 minutos de dominio absoluto en el que debieron haber empatado, pero también es cierto que ya íbamos 1 a 0 y eso lógicamente lleva a quien anda en desventaja a irse arriba y a quien va ganando a retroceder un poco.
Kevin tuvo un buen inicio, con un par de diagonales (en una remató, en otra se combinó para que la pelota luego llegara en forma de centro por el otro lado y Fernández se perdió el gol frente al arco), luego llegó el gol (gran corrida del propio Seba Fernández a lo Kevin por la izquierda, para que su centro medido al segundo palo fuera conectado por el otro Seba y enviado a las redes, en el que fuera su debut como goleador en el bolso).
Parecía que todo iba bien. Incluso Kevin Ramírez se perdió un gol pegándole cruzado de zurda, cuando el arquero estaba descolocado... Peeeeeero... luego Boston River dominó todo el partido.
El empate fue un zapatazo de Robert Flores. El segundo fue un penal medio tonto del Tata González y el tercero otro golazo de otro exNacional: Pablito Álvarez. 3 a 1 y pudo ser peor (el propio Álvarez erró un gol igual al que hizo, y hubo 3 ó 4 chances más clarísimas para hacer el 3 a 1 antes).
Nosotros, más allá de los merecimientos, justo es decir, pudimos empatar también. Seba Fernández tuvo tres claras: una la sacó el arquero in extremis, la otra se la tocaron justo y se fue al córner y una tercera la pifió entrando solo por el segundo palo. Pudimos empatar, claro está. Pero la justicia con el trámite de esa segunda mitad llegó por fin con el golazo de Álvarez.
Jugamos con Conde (nada que hacer en los goles); Fucile (poco), García (mal partido), Polenta (mal partido), Viña (pésimo debut, fue realmente espantoso lo que hizo por el lateral, propició todas las jugadas de riesgo del rival -sin exagerar, todo fue por su lado, salvo el gol del empate-; pero hay que recordar que esa no es su posición habitual); Tata González (horrible, penal incluído), Porras (poco); Seba Rodríguez (el gol, alguna jugada, poco en la marca; no muy buen partido en general); Viudez (nominal), Fernández (goles errados, pero gran jugada en el gol; cumplió, dentro detodo) y Ramírez (flojito, un par de intentos interesantes y poco más; tuvo marca en el primer tiempo, pero en el segundo ya ni eso). Ingresaron Ligüera (casi no entró en juego, sigue bajo de ideas y de visión de juego, básicamente), Lozano (poquísimo, como siempre) y Silveira (peleó, pero con poca claridad en general... lo necesitamos de 9, no de... todo terreno comodín).
En definitiva, preocupante previa para el clásico. Si jugamos así no hay esperanza alguna de que ganemos ante ningún equipo medianamente serio. Es algo de siempre, pero ayer se le sumó la falta absoluta de intensidad en el segundo tiempo, la falta de presión, y una preocupante fragilidad defensiva acentuada cuando salió Kevin y dejó solito a Viña contra 3... ni Polenta pudo salvarlo.
Ahora se viene el clásico y hay que pasar página. Hay que ir con todo, como siempre, como hemos hecho últimamente: dominar esos partidos. Y hay que ganar sí o sí!
Vamo' Nacional!
Partidos
Último partido:
05/04/2017: Nacional 1-1 CAP
Campeonato Apertura (Estadio Centenario)
Próximo partido:
09/04/2017: Nacional Vs. Wanderers
Campeonato Apertura (Estadio Centenario)
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domingo, 2 de abril de 2017
miércoles, 29 de marzo de 2017
Sensaciones encontradas
Esta tarde dejamos los primeros puntos en lo que va del campeoato tras empatar 0 a 0 con River Plate en el Parque Viera; y el resultado me deja sensaciones encontradas.
Por un lado perdimos puntos, pero por otro mejoramos en algo el paupérrimo juego de los últimos partidos.
Dentro de esa mejora hay que decir algo bueno y algo malo, además: en el primer tiempo jugamos muy lento, demasiado lento, adormecedoramente lento, exasperadamente lentro... e igualmente generamos 4 ó 5 chances clarísimas de gol, desperdiciadas por Seba Fernández y por Aguirre (éste último de mal partido en general). En el segundo tiempo, en tanto, impusimos mayor ritmo, pero fuimos sumamente imprecisos y tardamos mucho en darnos cuenta de que jugamos fútbol uruguayo (léase: "hay que meter pelotazos al área sin ton ni son, que las defensas se nublan y hacen cualquier cosa"): si hubiésemos metido más pelotazos al área en lugar de buscar por abajo mal, seguramente habríamos ganado; pero lo hicimos sobre la hora y "sólo" conseguimos que Ligüera y Coelho erraran goles en la boca del arco, y que al propio Coelho le hicieran un penal tremendo que no fue cobrado.
Habrá que buscar un psicólogo y analizar lo sucedido, porque es rarísimo generar muchas chances de gol jugando con displiscencia, generar tan poco cuando se mete más y se busca por abajo, y generar tanto en tres minutos haciendo todo al revés...
River, por su parte, se dedicó a cuidar el resultado, bien parado atrás y buscando contragolpes. Tuvo tres buenas chances malogradas por su número 9, y que desnudó los problemas defensivos tremendos que tenemos cuando nos vamos arriba.
Formanos con Conde (no tuvo que entrar en acción prácticamente, los tiros del rival se fueron afuera); Otálvaro (me gustó en un lapso del primer tiempo, metiendo buenos centros, pero la gente en general se exasperó con él); García (el alma del equipo; cumplió), Polenta (solvente, como siempre, se animó poco a subir y buscar centros él), Espino (un par de buenas corridas en el primer tiempo, otro par más infructuosas en el segundo); Carballo (empezó flojo, errando pases, mal, pero levantó mucho el rendimiento luego de unos minutos y cumplió más que bien), Arismendi (sin el nivel de los partidos anteriores, cumplió); Seba Rodríguez (casi no entró en juego en el primer tiempo, pero las pocas veces que lo hizo metió buenas pelotas; en el segundo tuvo más contacto con la pelota, pero jugó más atrás y perdió peso en la generación); Aguirre (mal partido), Fernández (luchador, querendón, erró dos goles claros) y Lozano (intrascendente, demasiado satisfecho con su tripleta ante Liverpool). Ingresaron Ligüera (flojo partido, está peleado con la pelota, parece, y juega más de segunda punta que de enganche), Viudez (metió un par de buenas pelotas, pero tiene que pedir más la bola, ser más conductor y estar menos al alpiste en un rincón) y Coelho (erró un gol, mostró muchas limitaciones técnicas y físicas, y le hicieron un penalazo que no le cobraron por ser novato).
En defintiva, lo dicho: sensaciones encontradas. Perdimos puntos, pero a buena hora, pues podemos corregir de cara a lo que viene, y así dejamos el conformismo que nos estaba comiendo vivos tras tanta victoria y tan poco mérito para lograrlas.
Hay que jugar con más intensidad desde el comienzo, hay que presionar más arriba a los rivales, y hay que tener la mente fría dentro del área. Se viene la parte más difícil del torneo (en serio, jugamos contra los otros 4 de arriba en los próximos 8 juegos) y estamos aún lejos de un nivel ideal.
El fin de semana nos toca Boston River y hay que ganar o ganar!
Vamo' Nacional!
Por un lado perdimos puntos, pero por otro mejoramos en algo el paupérrimo juego de los últimos partidos.
Dentro de esa mejora hay que decir algo bueno y algo malo, además: en el primer tiempo jugamos muy lento, demasiado lento, adormecedoramente lento, exasperadamente lentro... e igualmente generamos 4 ó 5 chances clarísimas de gol, desperdiciadas por Seba Fernández y por Aguirre (éste último de mal partido en general). En el segundo tiempo, en tanto, impusimos mayor ritmo, pero fuimos sumamente imprecisos y tardamos mucho en darnos cuenta de que jugamos fútbol uruguayo (léase: "hay que meter pelotazos al área sin ton ni son, que las defensas se nublan y hacen cualquier cosa"): si hubiésemos metido más pelotazos al área en lugar de buscar por abajo mal, seguramente habríamos ganado; pero lo hicimos sobre la hora y "sólo" conseguimos que Ligüera y Coelho erraran goles en la boca del arco, y que al propio Coelho le hicieran un penal tremendo que no fue cobrado.
Habrá que buscar un psicólogo y analizar lo sucedido, porque es rarísimo generar muchas chances de gol jugando con displiscencia, generar tan poco cuando se mete más y se busca por abajo, y generar tanto en tres minutos haciendo todo al revés...
River, por su parte, se dedicó a cuidar el resultado, bien parado atrás y buscando contragolpes. Tuvo tres buenas chances malogradas por su número 9, y que desnudó los problemas defensivos tremendos que tenemos cuando nos vamos arriba.
Formanos con Conde (no tuvo que entrar en acción prácticamente, los tiros del rival se fueron afuera); Otálvaro (me gustó en un lapso del primer tiempo, metiendo buenos centros, pero la gente en general se exasperó con él); García (el alma del equipo; cumplió), Polenta (solvente, como siempre, se animó poco a subir y buscar centros él), Espino (un par de buenas corridas en el primer tiempo, otro par más infructuosas en el segundo); Carballo (empezó flojo, errando pases, mal, pero levantó mucho el rendimiento luego de unos minutos y cumplió más que bien), Arismendi (sin el nivel de los partidos anteriores, cumplió); Seba Rodríguez (casi no entró en juego en el primer tiempo, pero las pocas veces que lo hizo metió buenas pelotas; en el segundo tuvo más contacto con la pelota, pero jugó más atrás y perdió peso en la generación); Aguirre (mal partido), Fernández (luchador, querendón, erró dos goles claros) y Lozano (intrascendente, demasiado satisfecho con su tripleta ante Liverpool). Ingresaron Ligüera (flojo partido, está peleado con la pelota, parece, y juega más de segunda punta que de enganche), Viudez (metió un par de buenas pelotas, pero tiene que pedir más la bola, ser más conductor y estar menos al alpiste en un rincón) y Coelho (erró un gol, mostró muchas limitaciones técnicas y físicas, y le hicieron un penalazo que no le cobraron por ser novato).
En defintiva, lo dicho: sensaciones encontradas. Perdimos puntos, pero a buena hora, pues podemos corregir de cara a lo que viene, y así dejamos el conformismo que nos estaba comiendo vivos tras tanta victoria y tan poco mérito para lograrlas.
Hay que jugar con más intensidad desde el comienzo, hay que presionar más arriba a los rivales, y hay que tener la mente fría dentro del área. Se viene la parte más difícil del torneo (en serio, jugamos contra los otros 4 de arriba en los próximos 8 juegos) y estamos aún lejos de un nivel ideal.
El fin de semana nos toca Boston River y hay que ganar o ganar!
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lunes, 27 de marzo de 2017
Tres huevazos
Hace unas horas, el Huevo Lozano nos dio un triunfo trabajoso contra Liverpool por 3 a 0, anotando los tres goles, y demostrando por fin todo lo bueno que se esperaba de él cuando fue contratado hace nueve meses.
El partido fue complejo. Malo en general. Lento, torpe diría. Tuvimos tres o cuatro chances de gol en toda la primera mitad, pero la más peligrosa fue un tiro de Aguirre desde dentro del área que se fue varios metros por encima del travesaño. Liverpool tuvo dos y ambas fueron mucho más peligrosas; una de ellas forzando una muy buena atajada de Conde.
En el segundo tiempo una nueva atajada de Conde nos salvó del gol, y a los 20 minutos, el recién ingresado Lozano clavó un gol de tiro libre, mitad gracias a su endiablada pegada, mitad gracias a un golero que respondió de muy mala manera.
No mucho después, un nuevo tiro libre de Lozano, casi desde el mismo lugar, dio en la barrera y descolocó al propio arquero negriazul, decretando el 2 a 0 y sellando el destino de un partido aburrido.
En los minutos finales Liverpool se fue arriba, pero sin ideas y sin peso en el área y nosotros logramos el tercero, nuevamente obra de Lozano, con potente remate desde el borde del área.
3 a 0 exageradísimo, en un partido en el que nuevamente en la primera mitad fuimos lentos y torpes y en la segunda más rápidos, pero igualmente torpes. Lo más destacable del partido, amén de Lozano y sus tres goles, fue la labor de contención de Arismendi (quien tras el vergonzoso partido contra Zulia ha levantado notablemente) y poco más...
Formamos con Conde (clave en el partido por sus dos atajadas); Otálvaro (intermitente, pero con algunas subidas buenas), García (firme en el fondo), Polenta (sin sobresaltos), Espino (la lucha de siempre, con algunas defecciones defensivas, como siempre también); Romero (no brilló), Arismendi (buen trabajo, se cansó y fue sustituido); Seba Rodríguez (nunca encontró juego); Fernández (corre y va a todas, pero es desprolijo), Silveira (figura nominal) y Aguirre (chispazos, demasiada apatía). Ingresaron Lozano (tres goles, poco más que decir), Ligüera (flojo) y Porras (le dio más movilidad al medio y más ida y vuelta).
En definitiva, lo dicho: victoria amplia en partido chatísimo, quizás el peor en lo que va del año.
Es buenísima la campaña en números (6 victorias en 6 partidos), pero el nivel de juego es pobrísimo, y el ganar como sea, jugando a lo que salga, deja más preocupación que otra cosa a la hora del análisis.
Entre semana jugamos contra River en el Viera (como hoy), el fin de semana contra Boston River, y el otro miércoles llega el clásico. Tres partidos claves que hay que ganar para confirmar en la Tabla real lo que es la "tabla de puntos perdidos" en la que vamos primeros.
Vamo' Nacional!
El partido fue complejo. Malo en general. Lento, torpe diría. Tuvimos tres o cuatro chances de gol en toda la primera mitad, pero la más peligrosa fue un tiro de Aguirre desde dentro del área que se fue varios metros por encima del travesaño. Liverpool tuvo dos y ambas fueron mucho más peligrosas; una de ellas forzando una muy buena atajada de Conde.
En el segundo tiempo una nueva atajada de Conde nos salvó del gol, y a los 20 minutos, el recién ingresado Lozano clavó un gol de tiro libre, mitad gracias a su endiablada pegada, mitad gracias a un golero que respondió de muy mala manera.
No mucho después, un nuevo tiro libre de Lozano, casi desde el mismo lugar, dio en la barrera y descolocó al propio arquero negriazul, decretando el 2 a 0 y sellando el destino de un partido aburrido.
En los minutos finales Liverpool se fue arriba, pero sin ideas y sin peso en el área y nosotros logramos el tercero, nuevamente obra de Lozano, con potente remate desde el borde del área.
3 a 0 exageradísimo, en un partido en el que nuevamente en la primera mitad fuimos lentos y torpes y en la segunda más rápidos, pero igualmente torpes. Lo más destacable del partido, amén de Lozano y sus tres goles, fue la labor de contención de Arismendi (quien tras el vergonzoso partido contra Zulia ha levantado notablemente) y poco más...
Formamos con Conde (clave en el partido por sus dos atajadas); Otálvaro (intermitente, pero con algunas subidas buenas), García (firme en el fondo), Polenta (sin sobresaltos), Espino (la lucha de siempre, con algunas defecciones defensivas, como siempre también); Romero (no brilló), Arismendi (buen trabajo, se cansó y fue sustituido); Seba Rodríguez (nunca encontró juego); Fernández (corre y va a todas, pero es desprolijo), Silveira (figura nominal) y Aguirre (chispazos, demasiada apatía). Ingresaron Lozano (tres goles, poco más que decir), Ligüera (flojo) y Porras (le dio más movilidad al medio y más ida y vuelta).
En definitiva, lo dicho: victoria amplia en partido chatísimo, quizás el peor en lo que va del año.
Es buenísima la campaña en números (6 victorias en 6 partidos), pero el nivel de juego es pobrísimo, y el ganar como sea, jugando a lo que salga, deja más preocupación que otra cosa a la hora del análisis.
Entre semana jugamos contra River en el Viera (como hoy), el fin de semana contra Boston River, y el otro miércoles llega el clásico. Tres partidos claves que hay que ganar para confirmar en la Tabla real lo que es la "tabla de puntos perdidos" en la que vamos primeros.
Vamo' Nacional!
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lunes, 20 de marzo de 2017
Victoria y no mucho más
El sábado pasado derrotamos a El Tanque (un equipo que siempre nos cuesta, y que peleaba arriba el campeonato) por 1 a 0, en el Atilio Paiva Olivera de Rivera.
El resultado fue justo, porque fuimos más, pero nuevamente dejamos muchísimo que desear en cuanto al juego.
Lo positivo fue recuperarno de la durísima derrota por Copa, y hacerlo prácticamente sin descanso alguno.
En el primer tiempo jugamos bien. Ligüera se perdió un par de goles en posición inmejorable, asediamos el arco de ellos constantemente, pero no encontramos el gol. Pensando en frío, fue de nuestros mejores primeros tiempos en lo que va del año (quizás junto al partido de Lanús), pero simplemente fallamos en la definición... y, además, queda en el ojo del hincha el paupérrimo partido de Lozano, quien se cansó de hacer todo mal, de perder pelotas increíbles, de errar pases, de no correr los pases, de bajar mal la pelota... una verdadera vergüenza su partido.
El segudo tiempo fue diferente. El Tanque se animó un poco más y nos complicó. Rafa García tuvo cierres providenciales, Conde tuvo alguna atajada, y los delanteros rivales fallaron algún gol en buena posición.
Nosotros también tuvimos alguna chance, pero menos, y más esporádicas que en el primer tiempo; y el gol recién llegó en una buena pisada de Seba Fernández, una falta al borde del área, y un buen tiro libre ejecutado por Viudez, que se coló entre las manos de un arquero rival con una floja respuesta.
El propio Viudez, ya en la hora, se perdió un gol poco creíble en un contragolpe en el que llegamos 4 contra 2, que nos hubiera dado tranquilidad (esa tranquilidad que se nos niega partido a partido, parece ser).
Mencionar además que en el segundo tiempo entró el locatario Kevin Ramírez, y fue duramente fouleado, por lo cual jugó prácticamente en una pierna el tramo final del partido.
Formanos con Conde (seguro cuando fue exigido en la segunda mitad); Fucile (reguló, dio la sensación), García (gran partido, con algún exabrupto), Rogel (buen partido, hizo olvidar a Polenta), Espino (corrió y corrió, pero no generó demasiado arriba); Romero (buen partido), Arismendi (levantó notablemente su nivel en comparación al partido contra Zulia, hay que decirlo, ganó todo por arriba y fue el patrón del medio); Lozano (tristísimo partido), Ligüera (impreciso en la definición), Aguirre (luchador, pero desprolijo, fue más al choque que otra cosa, y sus compañeros no lo buscaron bien); y Silveira (flojo partido). Ingresaron Viudez, Ramírez y Fernández, quienes no cambiaron mucho el trámite de ese mal segundo tiempo que tuvimos, pero fueron claves para ganar el partido.
En definitiva, me gustó el primer tiempo, pero no me gustó nada el segundo. Volvimos a defeccionar en ataque, a no mostrar una idea de juego clara, y, aunque estuvimos firmes atrás, igualmente nos generaron 2 ó 3 chances de gol, y hablamos de un equipo que literalmente no hizo nada para buscar el partido (salvo al final, cuando iba perdiendo).
Lo cierto es que llevamos 5 victorias en 5 partidos y eso nos da aire para seguir mejorando viendo a todos virtualmente desde arriba, con 2 partidos menos.
Vamo' Nacional!
El resultado fue justo, porque fuimos más, pero nuevamente dejamos muchísimo que desear en cuanto al juego.
Lo positivo fue recuperarno de la durísima derrota por Copa, y hacerlo prácticamente sin descanso alguno.
En el primer tiempo jugamos bien. Ligüera se perdió un par de goles en posición inmejorable, asediamos el arco de ellos constantemente, pero no encontramos el gol. Pensando en frío, fue de nuestros mejores primeros tiempos en lo que va del año (quizás junto al partido de Lanús), pero simplemente fallamos en la definición... y, además, queda en el ojo del hincha el paupérrimo partido de Lozano, quien se cansó de hacer todo mal, de perder pelotas increíbles, de errar pases, de no correr los pases, de bajar mal la pelota... una verdadera vergüenza su partido.
El segudo tiempo fue diferente. El Tanque se animó un poco más y nos complicó. Rafa García tuvo cierres providenciales, Conde tuvo alguna atajada, y los delanteros rivales fallaron algún gol en buena posición.
Nosotros también tuvimos alguna chance, pero menos, y más esporádicas que en el primer tiempo; y el gol recién llegó en una buena pisada de Seba Fernández, una falta al borde del área, y un buen tiro libre ejecutado por Viudez, que se coló entre las manos de un arquero rival con una floja respuesta.
El propio Viudez, ya en la hora, se perdió un gol poco creíble en un contragolpe en el que llegamos 4 contra 2, que nos hubiera dado tranquilidad (esa tranquilidad que se nos niega partido a partido, parece ser).
Mencionar además que en el segundo tiempo entró el locatario Kevin Ramírez, y fue duramente fouleado, por lo cual jugó prácticamente en una pierna el tramo final del partido.
Formanos con Conde (seguro cuando fue exigido en la segunda mitad); Fucile (reguló, dio la sensación), García (gran partido, con algún exabrupto), Rogel (buen partido, hizo olvidar a Polenta), Espino (corrió y corrió, pero no generó demasiado arriba); Romero (buen partido), Arismendi (levantó notablemente su nivel en comparación al partido contra Zulia, hay que decirlo, ganó todo por arriba y fue el patrón del medio); Lozano (tristísimo partido), Ligüera (impreciso en la definición), Aguirre (luchador, pero desprolijo, fue más al choque que otra cosa, y sus compañeros no lo buscaron bien); y Silveira (flojo partido). Ingresaron Viudez, Ramírez y Fernández, quienes no cambiaron mucho el trámite de ese mal segundo tiempo que tuvimos, pero fueron claves para ganar el partido.
En definitiva, me gustó el primer tiempo, pero no me gustó nada el segundo. Volvimos a defeccionar en ataque, a no mostrar una idea de juego clara, y, aunque estuvimos firmes atrás, igualmente nos generaron 2 ó 3 chances de gol, y hablamos de un equipo que literalmente no hizo nada para buscar el partido (salvo al final, cuando iba perdiendo).
Lo cierto es que llevamos 5 victorias en 5 partidos y eso nos da aire para seguir mejorando viendo a todos virtualmente desde arriba, con 2 partidos menos.
Vamo' Nacional!
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jueves, 16 de marzo de 2017
La realidad golpea
Ayer caímos sin atenuantes ante Zulia 1 a 0 y echamos en tierra lo logrado en Lanús hace unas semanas.
La realidad es que perdimos ante un equipo que jugó bien, que nos dio una lección de como jugar al fútbol, de cómo tener un plan y saber ejecutarlo a la perfección.
Tuvimos la pelota y buscamos el gol constantemente, eso no hay duda. Erramos 3 ó 4 goles increíbles, uno de ellos de Kevin Ramírez, solo, abajo del arco. Absolutamente increíble gol errado. Pero el rival fue mucho más claro. Un Arango excepcional, que se cansó de meter buenos pases y de hacer jugar a sus compañeros. Otro par de jugadores que la movían mejor que cualquiera de los nuestros, y delanteros punzantes.
El gol fue una jugada rápida en la que falló Arismendi y en la que Conde quedó sin asunto, y como esa jugada tuvieron otro par más.
En el segundo tiempo tuvieron una pelota en el travesaño que habría significado la consolidación de la derrota para nosotros, y por casi 30 minutos de esa segunda mitad estuvieron mejor ellos que nosotros. Recién en los 15 minutos finales les tiramos la cancha encima, la camiseta, metimos 800 centros y tuvimos chances de empatar; pero fallamos y perdimos.
Ganar como sea esta vez no funcionó, y perdimos, complicando nuestra estadía en esta Copa Libertadores (ahora tendremos que ir a ganar a Chapecó para encaminarnos de nuevo en la pelea por clasificar).
Jugamos con Conde (alguna buena intervención, aunque da la sensación de que si va al arco, no ataja); Fucile (regular partido), Arismedi (horrible, sentimos la baja de García a última hora, y fue sustituído por Rogel), Polenta (bajo), Espino (irregular, como siempre); Viudez (flojo partido), González (mal partido), Porras (el mejor en el medio, pero poca cosa igual), Ramírez (flojísimo partido, erró un gol increíble, estuvo peleado con la pelota, deambuló por la cancha); Fernández (flojo) y Silveira (controlado por los zagueros rivales). Ingresaron Rogel (buen partido, entró por un Arismendi al borde de la roja y del espanto, y casi hizo un gol incluso), Ligüera (no estuvo claro), y Aguirre (tuvo un par de destellos, pero poco más).
En defintiiva, pobrísimo partido, que no fue más que un reflejo de lo que estamos haciendo este año: no jugar a nada, intentar desordenadamente, y ganar o perder según la pelota entre al arco o no.
Hay que mejorar muchísimo si queremos progresar en la Copa, y si queremos seguir arriba en el campeoato local, donde hay varios equipos que muestran mucho más que nosotros (Cerro y D. Sporting).
Como sea, en las buenas y en las malas (muco más), vamo' Nacional!
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lunes, 13 de marzo de 2017
Sufrida victoria
Ayer derrotamos 3 a 2 a Racing y mantenemos el puntaje perfecto en el Apertura.
La victoria fue merecida, en un partido en el que fuimos más (sin brillar), en el que nos complicamos solos, y en el que una expulsión al rival solucionó las cosas cuando más duras parecían.
Empezamos mejor, buscando sacar ventajas por las bandas, aunque sin terminar bien las jugadas; y, cuando estábamos más cerca del primero, un error inconcebible de Viudez permitió a Racing ponerse 1-0: mal pase a Conde, foul de éste al borde del área y golazo de tiro libre.
Por suerte el Colo Romero empató rápido, colándose entre la zaga rival en un buen tiro libre cerrado; y entonces tuvimos alguna chance más para hacer el segundo, aunque ni remotamente lo que podría esperarse, siendo que contábamos con viento a favor y al rival le costaba salir.
En el segundo tiempo el viento le jugó una mala pasada a Conde, y Racing encontró el absolutamente inmerecido 2-1 en un centro que se cerró y venció a nuestro arquero.
A partir de ahí nos despertamos y tuvimos varias chances de empatar. La más clara de Aguirre, quien se lo perdió solo frente al arco tras buen centro rastrero de Ramírez.
Racing se quedó entonces con uno menos, por un falta en ataque (bien expulsado el jugador de ellos, quien ya tenía amarilla), y entonces fue un monólogo nuestro sobre el arco rival.
Sin demasiadas ideas, pero yendo y yendo, encontramos los dos goles que nos dieron la victoria. Primero Aguirre cabeceó una pelota al palo tras centro de Viudez por izquierda; luego el propio Viudez por derecha se combinó con Ligüera, quien llegando por el punto penal, cruzó la pelota e hizo el empate. Y cerca del final, ya sin Espino en cancha y con Polenta haciendo las veces de lateral/stopper; notable centro de éste y Silveira cabeceó solo en el segundo palo, dándonos la victoria. Tras eso tuvimos alguna chance más para liquidar el juego, pero no supimos definir y, aunque no sufrimos mayores sobresaltos, sí terminamos con cierta incertidumbre.
Jugamos con Conde (no me gustó mucho la reacción en el gol de tiro libre; y se comió el segundo gol de forma increíble. Mal partido); Fucile (alguna subida infructuosa en cada tiempo, marcó bien), García (no entró mucho en juego), Polenta (tampoco fue muy exigido, tiene el mérito de las subidas al final del partido, la segunda de ella valiéndonos la victoria), Espino (partido regular, aun cuando su lado era el punto débil del rival; curiosamente estaba levantando el rendimiento cuando fue sustituído); Romero (el gol y el esfuerzo de siempre), Porras (no tuvo un gran partido); Viudez (a cuenta gotas, fue importante para ganar, aunque también fue responsable directo del primer gol), Ligüera (mal en los pases, hizo un gol, quiso siempre, fue más un segundo punta que un 10), Ramírez (partido flojo); y Aguirre (intermitente). Entraron Seba Rodríguez (aportó prolijidad al medio, pero no se destacó demasiado), Silveira (enloqueció a los defensas rivales con su sola presencia) y Lozano (poco y nada, como generalmente); saliendo Romero, Ramírez y Espino.
En defintiva, en puntos perdidos vamos primeros, y eso es valioso. De todas formas, en juego, seguimos en el debe. Da la sensación de que ni siquiera sabemos bien por qué ganamos los partidos. Por la insistencia, por las individualidades, por la suerte... Ya va siendo hora de apelar a algo más que eso para ganar un partido; va siendo hora de que juguemos a algo definido, y no a lo que salga según el partido. El pragmatismo es buenísimo, pero mejor que eso es tener además un plan de acción.
Sea como sea, vamo' Nacional!
La victoria fue merecida, en un partido en el que fuimos más (sin brillar), en el que nos complicamos solos, y en el que una expulsión al rival solucionó las cosas cuando más duras parecían.
Empezamos mejor, buscando sacar ventajas por las bandas, aunque sin terminar bien las jugadas; y, cuando estábamos más cerca del primero, un error inconcebible de Viudez permitió a Racing ponerse 1-0: mal pase a Conde, foul de éste al borde del área y golazo de tiro libre.
Por suerte el Colo Romero empató rápido, colándose entre la zaga rival en un buen tiro libre cerrado; y entonces tuvimos alguna chance más para hacer el segundo, aunque ni remotamente lo que podría esperarse, siendo que contábamos con viento a favor y al rival le costaba salir.
En el segundo tiempo el viento le jugó una mala pasada a Conde, y Racing encontró el absolutamente inmerecido 2-1 en un centro que se cerró y venció a nuestro arquero.
A partir de ahí nos despertamos y tuvimos varias chances de empatar. La más clara de Aguirre, quien se lo perdió solo frente al arco tras buen centro rastrero de Ramírez.
Racing se quedó entonces con uno menos, por un falta en ataque (bien expulsado el jugador de ellos, quien ya tenía amarilla), y entonces fue un monólogo nuestro sobre el arco rival.
Sin demasiadas ideas, pero yendo y yendo, encontramos los dos goles que nos dieron la victoria. Primero Aguirre cabeceó una pelota al palo tras centro de Viudez por izquierda; luego el propio Viudez por derecha se combinó con Ligüera, quien llegando por el punto penal, cruzó la pelota e hizo el empate. Y cerca del final, ya sin Espino en cancha y con Polenta haciendo las veces de lateral/stopper; notable centro de éste y Silveira cabeceó solo en el segundo palo, dándonos la victoria. Tras eso tuvimos alguna chance más para liquidar el juego, pero no supimos definir y, aunque no sufrimos mayores sobresaltos, sí terminamos con cierta incertidumbre.
Jugamos con Conde (no me gustó mucho la reacción en el gol de tiro libre; y se comió el segundo gol de forma increíble. Mal partido); Fucile (alguna subida infructuosa en cada tiempo, marcó bien), García (no entró mucho en juego), Polenta (tampoco fue muy exigido, tiene el mérito de las subidas al final del partido, la segunda de ella valiéndonos la victoria), Espino (partido regular, aun cuando su lado era el punto débil del rival; curiosamente estaba levantando el rendimiento cuando fue sustituído); Romero (el gol y el esfuerzo de siempre), Porras (no tuvo un gran partido); Viudez (a cuenta gotas, fue importante para ganar, aunque también fue responsable directo del primer gol), Ligüera (mal en los pases, hizo un gol, quiso siempre, fue más un segundo punta que un 10), Ramírez (partido flojo); y Aguirre (intermitente). Entraron Seba Rodríguez (aportó prolijidad al medio, pero no se destacó demasiado), Silveira (enloqueció a los defensas rivales con su sola presencia) y Lozano (poco y nada, como generalmente); saliendo Romero, Ramírez y Espino.
En defintiva, en puntos perdidos vamos primeros, y eso es valioso. De todas formas, en juego, seguimos en el debe. Da la sensación de que ni siquiera sabemos bien por qué ganamos los partidos. Por la insistencia, por las individualidades, por la suerte... Ya va siendo hora de apelar a algo más que eso para ganar un partido; va siendo hora de que juguemos a algo definido, y no a lo que salga según el partido. El pragmatismo es buenísimo, pero mejor que eso es tener además un plan de acción.
Sea como sea, vamo' Nacional!
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viernes, 10 de marzo de 2017
¡Copamos la Fortaleza!
Ayer derrotamos a Lanús 1 a 0 y arrancamos de forma soñada la Libertadores.
El partido fue durísimo, pero logramos sacarlo adelante con personalidad y soportar los embates rivales en la segunda parte.
En el primer tiempo fuimos un poco más que ellos. Aprovechando los espacios y saliendo rápido, tuvimos más chances que ellos de gol, especialmente con subidas por el lado izquierdo, donde Kevin tuvo un gran partido.
El gol fue de Silveira, quien ligeramente adelantado, conectó un centro rastrero del propio Kevin, promediando el primer tiempo; y el partido se puso 1 a 0, de forma merecida.
Luego de eso tuvimos alguna chance más de anotar, pero lo cierto es que Lanús se fue arriba y, especialmente en los minutos finales de esa primera mitad, hizo méritos suficientes para empatar.
El segundo tiempo fue diferente. Lisa y llanamente nos metimos atrás y aguantamos el partido. Lanús fue y fue en busca del empate, tuvo un par de chances clarísimas; pero entre la mala defnición de sus delanteros, y algunas intervenciones in extremis de nuestra zaga, nunca pudieron concretar, y nos fuimos con la victoria 1 a 0.
Hay que ser sinceros y autocríticos. Ganamos, y le ganamos a un equipazo. Eso, por sí solo, es importantísimo y nos deja a todos felices; pero la realidad es que no jugamos demasiado bien, y que simplemente nos aprovechamos de un equipo que venía sin rodaje en lo que va del año (sólo un partido oficial en más de 3 meses). Empezamos bien, tuvimos destellos de buen juego en la primera parte; pero luego nos desdibujamos y apelamos sólo a defendernos, casi sin salir de contragolpe, sin tener la pelota, sólo aguantando atrás. Y lo hicimos mal en general; porque una cosa es defenderse y no dejar al rival llegar sobre nuestro arco, y otra diferente es que nos lleguen 5 ó 6 veces y erren los goles.
No podemos depender siempre de la mala puntería del rival, porque donde acierten siempre, nos hacen 4.
Dejando eso de lado, el mérito tras la victoria estuvo en la primera media hora, donde sí fuimos más, y quiero quedarme con eso: copamos la mitad de la cancha a un equipo que juega muy bien con la pelota, lo vulneramos constantemente por las bandas, y nos pusimos 1 a 0. Podemos decir que el resto del partido salió como queríamos y listo; pero hay que mejorar esa extraña tendencia que tenemos a meternos atrás y no sacar ni un solitario buen contragolpe.
Formamos con Conde (tuvo un par de buenas atajadas; siempre aparece en los partidos difíciles); Fucile (aceptable partido), García (tuvo dificultades ante la movilidad de los rivales), Polenta (con dificultades también, cumplió), Espino (corrió incansablemente, fiel a su costumbre); González (rindió bien 20 minutos, luego fue una sombra en la cancha), Romero (muy buen partido), Arismendi (cumplió), Ramírez (la figura ofensiva); Fernández (puro corazón, corrió todas y a todos) y Silveira (el gol, y alguna más en el primer tiempo, pero entró poco en juego ofensivamente; tuvo alguna buena actuación sacando por arriba en nuestra propia área). Ingresaron Aguirre, Porras y Viudez (por Silveira, Arismendi y González), pero ninguno de los de arriba cambió la cara ofensiva del equipo en una pobrísima segunda mitad en ese sentido, y Porras sí tuvo una buena actuación en la marca.
En definitva, gran victoria, que nos da mucho aire para seguir mejorando y buscar pasar a la segunda fase en este complicado grupo que nos tocó.
Vamo' Nacional! Este año la Libertadores tenés que ganar!
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lunes, 27 de febrero de 2017
¿Campeonato desvirtuado?
Ayer debió disputarse el partido entre Nacional y River Plate, en el Parque Central, pero por hechos ya bien sabidos, asumo (un golpe de un hincha nuestro a un funcionario de recaudación) el partido ni siquiera comenzó.
Lo primero que hay que decir es que nos solidarizamos con el hombre agredido. Nadie debería ser agredido en cumplimiento de su trabajo, mucho menos alguien con un trabajo tan, digamos, inocuo, como cortar una entrada a las puertas de un espectáculo público.
Lo cierto es que no se sabe qué pasará ahora. El partido podría jugarse más adelante, o directamente darse por terminado, perdiendo nosotros los puntos y ganándolos River Plate.
Cualquier opción, me parece que desvirtúa el campeonato. Si perdemos los puntos, ni hablar, estará desvirtuado. Si se juega más adelante seguramente será entre semana y tanto River Plate (el principal perjudicado en este caso, pues no tuvo nada que ver con lo sucedido), como nosotros, tendremos que jugar entre semana, cargando a los jugadores de una forma no programada, haciendo que jueguen cansados o que se cansen para el fin de semana siguiente.
El reglamento es bastante claro respecto a que el partido debe jugarse, pues no se trató de un caso que comprometiera la seguirdad de los presentes, ni fue un hecho colectivo, ni realmente fue un hecho "gravísimo"; así que seguramente el partido se juegue luego; pero me lleva a preguntar... ¿por qué se suspendió?
Sí, por un convenio entre gremiales. Perfecto.
Pero, ¿no pudo haberse jugado con la gente que ya estaba adentro tras desalojar a la que estaba afuera? Me pareció exageradísima la suspensión, en especial recordando cuánto se tardó en suspender el clásico pasado (en el que sucedieron cosas muchísimo peores) y cómo no se suspendió aquella vez en la que el fantasmagórico exDT de Fénix se agarró a los golpes con la policía...
Pero bueno, nuevo reglamento. Es para mejor. Bla bla bla. Ahora va a ser siempre así...
¿Seguros?
Hace pocos días pasó algo similar en otro estadio que no nombraré; ayer la parcialidad de Wanderers le tiraba cosas a Rodríguez para que no levantara los tiros de esquina... Y no pasó nada.
Lo concreto es que otra vez un experimento se pone a prueba con nosotros; como aquella vez que el impresentable Prudente suspendió un partido porque entramos 2 minutos tarde a la cancha... Primera y única vez que se hizo eso en la historia del fútbol.
Esperemos, sea cual sea el dictamen de la AUF sobre este partido, que esta no sea la primera y única vez en la historia del fútbol y el deporte en general, no solo uruguayo, sino mundial, que se suspenda un partido por agresión a un recaudador...
Saludos, y vamo' Nacional!
Lo primero que hay que decir es que nos solidarizamos con el hombre agredido. Nadie debería ser agredido en cumplimiento de su trabajo, mucho menos alguien con un trabajo tan, digamos, inocuo, como cortar una entrada a las puertas de un espectáculo público.
Lo cierto es que no se sabe qué pasará ahora. El partido podría jugarse más adelante, o directamente darse por terminado, perdiendo nosotros los puntos y ganándolos River Plate.
Cualquier opción, me parece que desvirtúa el campeonato. Si perdemos los puntos, ni hablar, estará desvirtuado. Si se juega más adelante seguramente será entre semana y tanto River Plate (el principal perjudicado en este caso, pues no tuvo nada que ver con lo sucedido), como nosotros, tendremos que jugar entre semana, cargando a los jugadores de una forma no programada, haciendo que jueguen cansados o que se cansen para el fin de semana siguiente.
El reglamento es bastante claro respecto a que el partido debe jugarse, pues no se trató de un caso que comprometiera la seguirdad de los presentes, ni fue un hecho colectivo, ni realmente fue un hecho "gravísimo"; así que seguramente el partido se juegue luego; pero me lleva a preguntar... ¿por qué se suspendió?
Sí, por un convenio entre gremiales. Perfecto.
Pero, ¿no pudo haberse jugado con la gente que ya estaba adentro tras desalojar a la que estaba afuera? Me pareció exageradísima la suspensión, en especial recordando cuánto se tardó en suspender el clásico pasado (en el que sucedieron cosas muchísimo peores) y cómo no se suspendió aquella vez en la que el fantasmagórico exDT de Fénix se agarró a los golpes con la policía...
Pero bueno, nuevo reglamento. Es para mejor. Bla bla bla. Ahora va a ser siempre así...
¿Seguros?
Hace pocos días pasó algo similar en otro estadio que no nombraré; ayer la parcialidad de Wanderers le tiraba cosas a Rodríguez para que no levantara los tiros de esquina... Y no pasó nada.
Lo concreto es que otra vez un experimento se pone a prueba con nosotros; como aquella vez que el impresentable Prudente suspendió un partido porque entramos 2 minutos tarde a la cancha... Primera y única vez que se hizo eso en la historia del fútbol.
Esperemos, sea cual sea el dictamen de la AUF sobre este partido, que esta no sea la primera y única vez en la historia del fútbol y el deporte en general, no solo uruguayo, sino mundial, que se suspenda un partido por agresión a un recaudador...
Saludos, y vamo' Nacional!
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domingo, 19 de febrero de 2017
Victoria en Colonia
Ayer derrotamos a Plaza Colonia, en la siempre difícil cancha del Estadio Supicci, por 1 a 0, y mantuvimos la punta en solitario del torneo Apertura.
El gol llegó faltando 20 minutos, tras buena jugada de Rodrigo Aguirre, centro al segundo palo, y violento derechazo de Tata González, quien había entrado 30 segundos atrás.
1 a 0 merecido por lo que había sido el partido, pero que en esos momentos no parecía aparecer por ningún lado, pues el local estaba siendo superior y nos controlaba.
En el primer tiempo arrancamos mejor. Tuvimos la pelota, no jugamos un gran partido, pero fuimos dominadores. Seba Fernández tuvo el gol en dos oportunidades, pero el arquero le tapó bien dos remates (uno al primer palo y el otro cruzado).
Plaza aguantaba y contragolpeaba. Así, en una mala salida aérea de Rafa, Fucile ahogó el remate de un rival que se disponía a fusilar a Conde, quien salió desesperado de su arco.
Fernández nuevamente tuvo un tiro peligroso desde el borde del área tras cesión de Silveira, y poco más.
El primer tiempo se fue, nuevamente dejando buenas sensaciones por momentos, pero honda preocupación por la falta de gol del equipo. Para colmo, si bien Silveira anduvo bien, fue escasa la participación de Kevin Ramírez, el más peligroso de los nuestros en los dos partidos anteriores.
En el segundo, la única clara que tuvimos fue un cabezazo de Rafa García, ganando en el primer palo, muy bien atajada por la figura del elenco rival: su arquero.
A partir de ahí Plaza nos empezó a controlar y generamos poco, hasta la salida del Mama Arismendi, por el héroe del partido. González tocó una pelota, recibió un buen centro y definió no muy bien, pero fuerte. 1 a 0 y fin del partido.
Fin no real, pues faltaban 20 minutos, pero sí psicológico. Plaza no tuvo fuerzas para herirnos y nos llevamos el pleito con cierta tranquilidad.
Jugamos con Conde (sacó dos córners olímpicos, fue lo más peligroso en lo que debió participar); Fucile (salvó la más clara del rival), García (sigue con errores en el juego aéreo, pero su despliegue en general es aceptable), Polenta (regresó sin sobresaltos, sin brillar, pero cumplió) y Espino (sigue siendo el punto débil del equipo, no me canso de decirlo); Romero (sigue bajo), Arismendi (cumplió, dentro de todo, en su regreso al centro de la cancha); Lozano (regular), Fernández (el más peligroso en el primer tiempo, se fue quedando en el segundo) y Ramírez (controlado); y Silveira (interesantes movimientos, pivoteó bien, pero le falta peso arriba... tiene que hacer goles ya para destaparse). Ingresaron Ligüera, Aguirre y González (por Fernández, Lozano y Arismendi), pero no brillaron en gran nivel (quizás el mejor fue el Tata, porque marcó más que el Colo y el Mama, aparte de porque hizo el gol).
En definitiva, nuevo triunfo. Sumamos 9 de 9 y seguimos solitos arriba, sin importar ningún resultado.
Vamo' Nacional!
El gol llegó faltando 20 minutos, tras buena jugada de Rodrigo Aguirre, centro al segundo palo, y violento derechazo de Tata González, quien había entrado 30 segundos atrás.
1 a 0 merecido por lo que había sido el partido, pero que en esos momentos no parecía aparecer por ningún lado, pues el local estaba siendo superior y nos controlaba.
En el primer tiempo arrancamos mejor. Tuvimos la pelota, no jugamos un gran partido, pero fuimos dominadores. Seba Fernández tuvo el gol en dos oportunidades, pero el arquero le tapó bien dos remates (uno al primer palo y el otro cruzado).
Plaza aguantaba y contragolpeaba. Así, en una mala salida aérea de Rafa, Fucile ahogó el remate de un rival que se disponía a fusilar a Conde, quien salió desesperado de su arco.
Fernández nuevamente tuvo un tiro peligroso desde el borde del área tras cesión de Silveira, y poco más.
El primer tiempo se fue, nuevamente dejando buenas sensaciones por momentos, pero honda preocupación por la falta de gol del equipo. Para colmo, si bien Silveira anduvo bien, fue escasa la participación de Kevin Ramírez, el más peligroso de los nuestros en los dos partidos anteriores.
En el segundo, la única clara que tuvimos fue un cabezazo de Rafa García, ganando en el primer palo, muy bien atajada por la figura del elenco rival: su arquero.
A partir de ahí Plaza nos empezó a controlar y generamos poco, hasta la salida del Mama Arismendi, por el héroe del partido. González tocó una pelota, recibió un buen centro y definió no muy bien, pero fuerte. 1 a 0 y fin del partido.
Fin no real, pues faltaban 20 minutos, pero sí psicológico. Plaza no tuvo fuerzas para herirnos y nos llevamos el pleito con cierta tranquilidad.
Jugamos con Conde (sacó dos córners olímpicos, fue lo más peligroso en lo que debió participar); Fucile (salvó la más clara del rival), García (sigue con errores en el juego aéreo, pero su despliegue en general es aceptable), Polenta (regresó sin sobresaltos, sin brillar, pero cumplió) y Espino (sigue siendo el punto débil del equipo, no me canso de decirlo); Romero (sigue bajo), Arismendi (cumplió, dentro de todo, en su regreso al centro de la cancha); Lozano (regular), Fernández (el más peligroso en el primer tiempo, se fue quedando en el segundo) y Ramírez (controlado); y Silveira (interesantes movimientos, pivoteó bien, pero le falta peso arriba... tiene que hacer goles ya para destaparse). Ingresaron Ligüera, Aguirre y González (por Fernández, Lozano y Arismendi), pero no brillaron en gran nivel (quizás el mejor fue el Tata, porque marcó más que el Colo y el Mama, aparte de porque hizo el gol).
En definitiva, nuevo triunfo. Sumamos 9 de 9 y seguimos solitos arriba, sin importar ningún resultado.
Vamo' Nacional!
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domingo, 12 de febrero de 2017
¡Rompimos el maleficio!
No es un secreto: habíamos perdido 6 de los últimos 7 partidos ante Danubio y en los úmtimos años era el rival que más nos había tomado los puntos.
Por eso era clave ganar hoy, como finalmente se ganó, sin importar si jugábamos realmente bien. Era una cuestión de orgullo.
Y, debo ser sincero, hasta los 20 minutos del segundo tiempo todo hacía parecer que íbamos a perder el quinto juego seguido ante ellos y el séptimo de 8 en 4 años.
Porque la verdad es que jugamos muy mal durante 60 minutos. Por suerte, de los 30 en los que jugamos bien, 20 fueron en la recta final del partido y nos permitieron dar vuelta el juego.
Otra vez en el primer tiempo empezamos bien. Tuvimos un par de chances de gol (dos tiro de Ramírez, uno bien atajado al primer palo, y el otro cruzado afuera) y un tiro libre peligrosísimo desperdiciado por Seba Fernández. Tras eso (iban 10 minutos, o menos), el equipo cayó en un pozo.
Aun habiendo caído y sin generar demasiado, tuvimos un par de chances más de gol: un centro de Fucile que cortaron justo cuando entraba Silveira, y un desborde de Ramírez (a pase de Espino) que el propio Espino no pudo definir bien, recibiendo solo en el punto penal.
Danubio no hizo demasiado, pero se defendió bien (salvo lo anteriormente mencionado, no tuvo dificultades) y contragolpeó cuando pudo. Rafa García había cometido un penal no sancionado en el arranque, y casi en la hora un tiro libre al borde del área que sí fue sancionado (tanto él como Arismendi sufrieron mucho con pelotas altas bajadas de súbito: no ganaban por arriba y luego por abajo no les daba la velocidad para cerrar). En ese tiro libre nos hicieron el 1 a 0. Difícil remate para Conde (aunque estoy convencido de que pudo haberlo sacado si saltaba más alto).
No lo merecía la visita, pero ese gol les dio el triunfo parcial en el primer tiempo.
La segunda mitad comenzó preocupante. Danubio manejó la pelota, nuestro equipo esperó muy atrás y cuando teníamos el balón nos costó mucho progresar en el campo. No había buen juego colectivo, nos faltaba algo (con nombre propio: Ligüera) y estoy totalmente convencido de que sólo nos salvó en esa etapa la falta de ambición del rival.
Y es que Danubio jamás buscó el 2 a 0. Sólo aguantaba la eplota, buscaba la falta, dormía el partido. Nos dominaba, pero no nos lastimaba. Y eso nos permitió estar a tiro.
Iban 20 minutos y nada hacía presagiar que pudiéramos dar vuelta el juego. Había entrado Seba Rodríguez por el nuevamente inoperante Lozano, pero al equipo le costaba horrores llegar al área rival. Luego entró Aguirre por Seba Fernández (quien era el mejor en esos momentos), pero no arrancó bien jugando a lo Kevin Ramírez por izquierda (se le escapó una pelota afuera, intentó ganar en velocidad y no pudo). Parecía que el peor Danubio que haya visto en años (o décadas, quizás) también nos iba a ganar. La maldición continuaría...
Recién a los 25, cuando entró Ligüera (por Fucile, pasando Romero al lateral), el partido cambió. Con su sola presencia (y los goles de Aguirre), ganamos el partido.
La primera pelota que metió en profundidad, no fue buena, pero rebotó en un rival, Kevin la encontró, desbordó, la cedió atrás y Aguirre empató el juego.
Tras eso, el propio Aguirre y luego Ligüera, erraron goles increíbles abajo del arco.
Danubio no existió más tras eso. Inmediatamente después del empate se acordó de atacar y generó algo de peligro, pero perdió toda confianza tras esas dos jugadas en las que pudimos dar vuelta el juego. Y en una pelota perdida por ellos en el medio, un gran pase de Ramírez a Silveira, y otra gran cesión del 9 cuando le salía el arquero, permitió a Aguirre marcar su doblete y poner el 2 a 1, logrado por las ganas y por una ráfaga en la que pasamos por arriba al rival.
Faltaban 8 minutos y había que aguantar el partido. Pero Danubio no generó nada arriba y nosotros incluso nos dimos el lujo de errar goles increíbles: primero Ligüera definió horrible en un mano a mano con el arquero, y luego el propio enganche y Silveira no llegaron a un centro rastrero de Aguirre, con el arco desguarnecido.
Así, finalmente, rompimos el maleficio de 3 años contra Danubio y volvimos a derrotarlo. Victoria rara, pues jugamos mal casi todo el partido pero tuvimos una ráfaga impresionante de 20 minutos en la que justificamos la victoria y hasta pudimos ganar por más.
Lo importante es que quedamos primeros, solos, tras sólo dos fechas.
Vamo' Nacional!
Por eso era clave ganar hoy, como finalmente se ganó, sin importar si jugábamos realmente bien. Era una cuestión de orgullo.
Y, debo ser sincero, hasta los 20 minutos del segundo tiempo todo hacía parecer que íbamos a perder el quinto juego seguido ante ellos y el séptimo de 8 en 4 años.
Porque la verdad es que jugamos muy mal durante 60 minutos. Por suerte, de los 30 en los que jugamos bien, 20 fueron en la recta final del partido y nos permitieron dar vuelta el juego.
Otra vez en el primer tiempo empezamos bien. Tuvimos un par de chances de gol (dos tiro de Ramírez, uno bien atajado al primer palo, y el otro cruzado afuera) y un tiro libre peligrosísimo desperdiciado por Seba Fernández. Tras eso (iban 10 minutos, o menos), el equipo cayó en un pozo.
Aun habiendo caído y sin generar demasiado, tuvimos un par de chances más de gol: un centro de Fucile que cortaron justo cuando entraba Silveira, y un desborde de Ramírez (a pase de Espino) que el propio Espino no pudo definir bien, recibiendo solo en el punto penal.
Danubio no hizo demasiado, pero se defendió bien (salvo lo anteriormente mencionado, no tuvo dificultades) y contragolpeó cuando pudo. Rafa García había cometido un penal no sancionado en el arranque, y casi en la hora un tiro libre al borde del área que sí fue sancionado (tanto él como Arismendi sufrieron mucho con pelotas altas bajadas de súbito: no ganaban por arriba y luego por abajo no les daba la velocidad para cerrar). En ese tiro libre nos hicieron el 1 a 0. Difícil remate para Conde (aunque estoy convencido de que pudo haberlo sacado si saltaba más alto).
No lo merecía la visita, pero ese gol les dio el triunfo parcial en el primer tiempo.
La segunda mitad comenzó preocupante. Danubio manejó la pelota, nuestro equipo esperó muy atrás y cuando teníamos el balón nos costó mucho progresar en el campo. No había buen juego colectivo, nos faltaba algo (con nombre propio: Ligüera) y estoy totalmente convencido de que sólo nos salvó en esa etapa la falta de ambición del rival.
Y es que Danubio jamás buscó el 2 a 0. Sólo aguantaba la eplota, buscaba la falta, dormía el partido. Nos dominaba, pero no nos lastimaba. Y eso nos permitió estar a tiro.
Iban 20 minutos y nada hacía presagiar que pudiéramos dar vuelta el juego. Había entrado Seba Rodríguez por el nuevamente inoperante Lozano, pero al equipo le costaba horrores llegar al área rival. Luego entró Aguirre por Seba Fernández (quien era el mejor en esos momentos), pero no arrancó bien jugando a lo Kevin Ramírez por izquierda (se le escapó una pelota afuera, intentó ganar en velocidad y no pudo). Parecía que el peor Danubio que haya visto en años (o décadas, quizás) también nos iba a ganar. La maldición continuaría...
Recién a los 25, cuando entró Ligüera (por Fucile, pasando Romero al lateral), el partido cambió. Con su sola presencia (y los goles de Aguirre), ganamos el partido.
La primera pelota que metió en profundidad, no fue buena, pero rebotó en un rival, Kevin la encontró, desbordó, la cedió atrás y Aguirre empató el juego.
Tras eso, el propio Aguirre y luego Ligüera, erraron goles increíbles abajo del arco.
Danubio no existió más tras eso. Inmediatamente después del empate se acordó de atacar y generó algo de peligro, pero perdió toda confianza tras esas dos jugadas en las que pudimos dar vuelta el juego. Y en una pelota perdida por ellos en el medio, un gran pase de Ramírez a Silveira, y otra gran cesión del 9 cuando le salía el arquero, permitió a Aguirre marcar su doblete y poner el 2 a 1, logrado por las ganas y por una ráfaga en la que pasamos por arriba al rival.
Faltaban 8 minutos y había que aguantar el partido. Pero Danubio no generó nada arriba y nosotros incluso nos dimos el lujo de errar goles increíbles: primero Ligüera definió horrible en un mano a mano con el arquero, y luego el propio enganche y Silveira no llegaron a un centro rastrero de Aguirre, con el arco desguarnecido.
Así, finalmente, rompimos el maleficio de 3 años contra Danubio y volvimos a derrotarlo. Victoria rara, pues jugamos mal casi todo el partido pero tuvimos una ráfaga impresionante de 20 minutos en la que justificamos la victoria y hasta pudimos ganar por más.
Lo importante es que quedamos primeros, solos, tras sólo dos fechas.
Vamo' Nacional!
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domingo, 5 de febrero de 2017
Debut con angustiosa victoria
Hace unas horas derrotamos a Juventud de las Piedras en el debut del campeonato Uruguayo 2017.
El triunfo fue sufridísimo, pues se concretó promediando el segundo tiempo, y porque en la última jugada Conde salvó el partido con una gran atajada.
El equipo empezó bien, con unos primeros 10 minutos de dominio total, en los cuales sólo no me gustó la constante actitud de Silveira de pivotear: nunca miró el arco, siempre buscó el pase atrás. Aun así, eso propició que Fernández tuviera un par de chances de gol con remates en la medialuna, pero ninguno de ellos fue realmente peligroso.
Aparte de eso, hubo buenas subidas de Kevin Ramírez por izquierda, y chispazos interesantes de Lozano cuando se decidió a encarar por derecha (lástima que lo hizo poco).
De todas formas, a partir de los 10 minutos Juventud nos dio un baile terrible y pudo y debió marcar el primer gol. Simplemente los pedrenses nos robaron la pelota, triangularon bien y buscaron por abajo, con pelotas punzantes o centros rastreros. Generaron córners consecutivos, nos metieron contra un arco; y nuestro equipo se metió tan pero tan atrá, que nos costó una enormidad progresar en la cancha. Silveira no estaba ni en el círculo central, el resto merodeaba el área y ni con pelotazos ni por abajo lográbamos salir del asedio.
Para colmo, pese a tener 9 jugadores y el arquero contra el arco nuestro, no mostrábamos solidez. Fue muy pobre el esfuerzo aéreo de nuestra defensa, y por abajo el doble cinco defeccionó terriblemente. Conde tuvo una muy buena tapada en un tiro libre y el rival erró un par de chances claras, y fue eso lo que nos permitió irnos con el cero al entretiempo.
Cierto es que en los minutos finales de esa primera mitad volvimos a inclinar un poco la cancha a nuestro favor, pero no generamos demasiado. Apenas un par de remates lejanos sin demasiado peligro, y poco más.
El segundo tiempo cambió, sin embargo. Desde el comienzo volvimos a dominar al rival, con una única arma: Kevin Ramírez. El puntero izquierdo hizo lo que quiso con el lateral derecho de ellos, y la ayuda del famoso calvo zaguero central diestro del rival jamás llegó a tiempo (de hecho, cuando Lozano se tiró para ese lado hirió también), y tras tres o cuatro desbordes con centros que casi fueron gol, finalmente se decidió a pegarle al arco, tomando desprevenido al arquero rival, y clavando la pelota contra el primer palo.
Luego tuvimos varias chances más para liquidar el pleito (siempre por el lado de Ramírez), pero no lo hicimos (Ramírez y Ligüera se perdieron goles increíbles), y en los minutos finales sufrimos muchísimo. Juventud, con sólo tirar la pelota al área, nos generó un par de chances de gol, y una última muy buena tapada de Conde, pasadísima la hora.
Formamos con Conde (dos buenas tapadas, se puede decir que salvó los 3 puntos); Otálvaro (opaco partido), García (flojo), Arismendi (flojísimo) y Fucile (no estuvo a la altura del primer partido con Olimpia, muy impreciso en las subidas, especialmente en el primer tiempo); Romero y Porras (un doble cinco con escasa marca, al menos mejoraron en los pases en la segunda mitad; Romero insinuó algo subiendo, pero concretó mal generalmente); Lozano (de menos a más durante el partido, tuvo algunas buenas jugadas, pero sigue lejos de su mejor nivel), Fernández (entreverado, apurado para definir) y Ramírez (el mejor de la cancha por lejos, especialmente en el segundo tiempo); y Silveira (pivoteó bien, tuvo un par de chances aprovechando centros o pelotas mal despejadas, pero no definió del todo bien). Ingresó Ligüera por Fernández a los 10 del segundo tiempo y el equipo mejoró sustancialmente, con alguien que repartió bien la pelota (por momentos, pues también tuvo malos pases, y un par de malas definiciones dentro del área).
En definitiva, ganamos 3 puntos. Me queda hondísima preocupación por la fragilidad aérea de nuestra defensa (ni siquiera Rafa García ganó por arriba) y siento que no falta peso en el área (da la sensación de que nuestros 9s no hacen goles, y si no es Kevin o Ligüera, la pelota nunca entrará en el arco).
Al menos ganamos, y empezamos arriba en el torneo. Habrá que mejorar si queremos el bicampeonato.
Pero, sea como sea, vamo' Nacional!
El triunfo fue sufridísimo, pues se concretó promediando el segundo tiempo, y porque en la última jugada Conde salvó el partido con una gran atajada.
El equipo empezó bien, con unos primeros 10 minutos de dominio total, en los cuales sólo no me gustó la constante actitud de Silveira de pivotear: nunca miró el arco, siempre buscó el pase atrás. Aun así, eso propició que Fernández tuviera un par de chances de gol con remates en la medialuna, pero ninguno de ellos fue realmente peligroso.
Aparte de eso, hubo buenas subidas de Kevin Ramírez por izquierda, y chispazos interesantes de Lozano cuando se decidió a encarar por derecha (lástima que lo hizo poco).
De todas formas, a partir de los 10 minutos Juventud nos dio un baile terrible y pudo y debió marcar el primer gol. Simplemente los pedrenses nos robaron la pelota, triangularon bien y buscaron por abajo, con pelotas punzantes o centros rastreros. Generaron córners consecutivos, nos metieron contra un arco; y nuestro equipo se metió tan pero tan atrá, que nos costó una enormidad progresar en la cancha. Silveira no estaba ni en el círculo central, el resto merodeaba el área y ni con pelotazos ni por abajo lográbamos salir del asedio.
Para colmo, pese a tener 9 jugadores y el arquero contra el arco nuestro, no mostrábamos solidez. Fue muy pobre el esfuerzo aéreo de nuestra defensa, y por abajo el doble cinco defeccionó terriblemente. Conde tuvo una muy buena tapada en un tiro libre y el rival erró un par de chances claras, y fue eso lo que nos permitió irnos con el cero al entretiempo.
Cierto es que en los minutos finales de esa primera mitad volvimos a inclinar un poco la cancha a nuestro favor, pero no generamos demasiado. Apenas un par de remates lejanos sin demasiado peligro, y poco más.
El segundo tiempo cambió, sin embargo. Desde el comienzo volvimos a dominar al rival, con una única arma: Kevin Ramírez. El puntero izquierdo hizo lo que quiso con el lateral derecho de ellos, y la ayuda del famoso calvo zaguero central diestro del rival jamás llegó a tiempo (de hecho, cuando Lozano se tiró para ese lado hirió también), y tras tres o cuatro desbordes con centros que casi fueron gol, finalmente se decidió a pegarle al arco, tomando desprevenido al arquero rival, y clavando la pelota contra el primer palo.
Luego tuvimos varias chances más para liquidar el pleito (siempre por el lado de Ramírez), pero no lo hicimos (Ramírez y Ligüera se perdieron goles increíbles), y en los minutos finales sufrimos muchísimo. Juventud, con sólo tirar la pelota al área, nos generó un par de chances de gol, y una última muy buena tapada de Conde, pasadísima la hora.
Formamos con Conde (dos buenas tapadas, se puede decir que salvó los 3 puntos); Otálvaro (opaco partido), García (flojo), Arismendi (flojísimo) y Fucile (no estuvo a la altura del primer partido con Olimpia, muy impreciso en las subidas, especialmente en el primer tiempo); Romero y Porras (un doble cinco con escasa marca, al menos mejoraron en los pases en la segunda mitad; Romero insinuó algo subiendo, pero concretó mal generalmente); Lozano (de menos a más durante el partido, tuvo algunas buenas jugadas, pero sigue lejos de su mejor nivel), Fernández (entreverado, apurado para definir) y Ramírez (el mejor de la cancha por lejos, especialmente en el segundo tiempo); y Silveira (pivoteó bien, tuvo un par de chances aprovechando centros o pelotas mal despejadas, pero no definió del todo bien). Ingresó Ligüera por Fernández a los 10 del segundo tiempo y el equipo mejoró sustancialmente, con alguien que repartió bien la pelota (por momentos, pues también tuvo malos pases, y un par de malas definiciones dentro del área).
En definitiva, ganamos 3 puntos. Me queda hondísima preocupación por la fragilidad aérea de nuestra defensa (ni siquiera Rafa García ganó por arriba) y siento que no falta peso en el área (da la sensación de que nuestros 9s no hacen goles, y si no es Kevin o Ligüera, la pelota nunca entrará en el arco).
Al menos ganamos, y empezamos arriba en el torneo. Habrá que mejorar si queremos el bicampeonato.
Pero, sea como sea, vamo' Nacional!
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Apertura 2017,
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miércoles, 25 de enero de 2017
Otra vez le ganamos a Olimpia
Ayer volvimos a derrotar a Olimpia, 1 a 0, pero esta vez en el Parque Central, ante un gran marco de público (pese a la copiosa lluvia), ansioso por volver a ver al último campeón uruguayo.
Nuevamente el equipo tuvo dos tiempos muy diferentes: un primer tiempo lleno de intensidad, en el que dominamos completamente al rival (aunque sin concretar dicha superioridad); y un segundo tiempo anodino en el que sólo la expulsión de un rival nos permitió ponernos en ventaja, y luego no hicimos más que aguantar el resultado y aburrir un poco a propios y extraños.
Formamos con Conde; Otálvaro, García, Arismendi y Espino; Romero y Porras; Lozano, Rodríguez, Ramírez y Silveira.
El gol fue concretado por Lozano, de tiro libre (un golazo monumental desde lejísimos), a los 18 minutos del segundo tiempo; en el único pasaje bueno que tuvimos en esa segunda mitad, gracias a que el rival se quedó con uno menos por grosera falta de uno de sus volantes.
Antes de eso, en el primer tiempo, Olimpia jugó muy metido atrás y nosotros fuimos veloces y ágiles y los tuvimos contra las cuerdas casi los 45 minutos. Aun así, fueron escasas nuestras chances de gol (una clara de Ramírez con tiro cruzado dentro del área, y poco más), y nos fuimos al entretiempo con buenas sensaciones pero con mal sabor de boca, por la falta de peso ofensivo que mostró el equipo.
El segundo tiempo empezó más lento, más trabado, hasta que el rival se quedó con uno menos (a los 10, más o menos). Luego de eso el gol y los cambios (entraron Ligüera y Aguirre, por Silveira y Fernández) y todos pensamos que sería la clave para soltarnos y hacer más goles de contragolpe; pero eso no pasó. Nos convertimos en un equipo estático, y Olimpia no hizo mucho por empatar.
Recién en la recta final el partido se animó un poco, con corridas de Aguirre por izquierda, con la entrada de Carballo, Labandeira y Rodríguez (por Romero, Lozano y Ramírez), y con la expulsión de Espino, que hizo que Olimpia se animara un poco e intercambiara 3 ó 4 ataques con nosotros cerca del final.
En definitiva, un triunfo que suma, en el que se mostraron cosas buenas en lo colectivo y en la actitud, pero en la que quedamos en el debe en cuanto a generación de chances de gol y culminación de las jugadas.
Lo más interesante fue el repunte de Lozano en este partido, así como cierta consolidación de Rafa García en el fondo, que nos permite olvidarnos de Victorino.
Vamo' Nacional!
Nuevamente el equipo tuvo dos tiempos muy diferentes: un primer tiempo lleno de intensidad, en el que dominamos completamente al rival (aunque sin concretar dicha superioridad); y un segundo tiempo anodino en el que sólo la expulsión de un rival nos permitió ponernos en ventaja, y luego no hicimos más que aguantar el resultado y aburrir un poco a propios y extraños.
Formamos con Conde; Otálvaro, García, Arismendi y Espino; Romero y Porras; Lozano, Rodríguez, Ramírez y Silveira.
El gol fue concretado por Lozano, de tiro libre (un golazo monumental desde lejísimos), a los 18 minutos del segundo tiempo; en el único pasaje bueno que tuvimos en esa segunda mitad, gracias a que el rival se quedó con uno menos por grosera falta de uno de sus volantes.
Antes de eso, en el primer tiempo, Olimpia jugó muy metido atrás y nosotros fuimos veloces y ágiles y los tuvimos contra las cuerdas casi los 45 minutos. Aun así, fueron escasas nuestras chances de gol (una clara de Ramírez con tiro cruzado dentro del área, y poco más), y nos fuimos al entretiempo con buenas sensaciones pero con mal sabor de boca, por la falta de peso ofensivo que mostró el equipo.
El segundo tiempo empezó más lento, más trabado, hasta que el rival se quedó con uno menos (a los 10, más o menos). Luego de eso el gol y los cambios (entraron Ligüera y Aguirre, por Silveira y Fernández) y todos pensamos que sería la clave para soltarnos y hacer más goles de contragolpe; pero eso no pasó. Nos convertimos en un equipo estático, y Olimpia no hizo mucho por empatar.
Recién en la recta final el partido se animó un poco, con corridas de Aguirre por izquierda, con la entrada de Carballo, Labandeira y Rodríguez (por Romero, Lozano y Ramírez), y con la expulsión de Espino, que hizo que Olimpia se animara un poco e intercambiara 3 ó 4 ataques con nosotros cerca del final.
En definitiva, un triunfo que suma, en el que se mostraron cosas buenas en lo colectivo y en la actitud, pero en la que quedamos en el debe en cuanto a generación de chances de gol y culminación de las jugadas.
Lo más interesante fue el repunte de Lozano en este partido, así como cierta consolidación de Rafa García en el fondo, que nos permite olvidarnos de Victorino.
Vamo' Nacional!
domingo, 22 de enero de 2017
Buen triunfo ante Olimpia
Anoche comenzamos bien la pretemporada (oficialmente, jugando con público, fue nuestro primer partido del año) derrotando a Olimpia de Paraguay, en Asunción, por 1 a 0.
El equipo formó con Mejía, Fucile, García, Arismendi, Espino; Romero, Porras; Viudez, Ligüera, Ramírez y Fernández.
Lo mejor del equipo se dio en el primer tiempo, en el cual fue más que el equipo local, en un trámite de ida y vuelta. Y digo que Nacional fue más porque, aunque en idas y venidas anduvimos parejos, Olimpia apeló mucho al pelotazo a sus delanteros más altos, en tanto nosotros tuvimos mejor juego en la mitad de la cancha, y mejores proyecciones por los laterales.
Aún con alguna imprecisiones comunes en la pretemporada, el equipo mostró una buena cara. Ligüera fue el motor del equipo, y por ambas bandas Espino y Fucile se las arreglaron para provocar peligro. El gol, justamente, fue de Espino, tras buen desborde de Fucile, los rivales no pudieron despejar un centro no muy bueno pero envenenado; y el lateral izquierdo cruzó muy bien la pelota.
Faltaban 4 minutos para el final del primer tiempo (en realidad, faltaban más de 10, pues estuvo detenido el juego casi por 10 minutos por problemas internos en la tribuna local), y el resultado era justo. Si debía haber un ganador, ese debió ser Nacional.
El segundo tiempo fue diferente, totalmente. En parte por los cambios (entraron Otálvaro y Lozano por Fucile y Viudez, y ninguno aportó nada), en parte por la postura mucho más defensiva del equipo (literalmente: nos metimos atrás), Olimpia tuvo el control de las acciones durante los 45 minutos finales y pudo y mereció haber empatado.
Si bien los locales apenas tuvieron dos chances claras de gol (una de ellas muy bien tapada por Mejía), merodearon el área nuestra todo el segundo tiempo. Las entradas de Carballo, Rodríguez y Coelho (por Romero, Espino y Ligüera) contribuyeron aún más a la desconexión absoluta entre nuestras líneas, y el segundo tiempo fue realmente un suplicio.
Pero el rival fue impotente y terminamos llevándonos una buena victoria, por lo hecho en la primera mitad.
El martes será la revancha, en Montevideo, y habrá que repetir lo del primer tiempo para volver a ganar.
Vamo' Nacional!
El equipo formó con Mejía, Fucile, García, Arismendi, Espino; Romero, Porras; Viudez, Ligüera, Ramírez y Fernández.
Lo mejor del equipo se dio en el primer tiempo, en el cual fue más que el equipo local, en un trámite de ida y vuelta. Y digo que Nacional fue más porque, aunque en idas y venidas anduvimos parejos, Olimpia apeló mucho al pelotazo a sus delanteros más altos, en tanto nosotros tuvimos mejor juego en la mitad de la cancha, y mejores proyecciones por los laterales.
Aún con alguna imprecisiones comunes en la pretemporada, el equipo mostró una buena cara. Ligüera fue el motor del equipo, y por ambas bandas Espino y Fucile se las arreglaron para provocar peligro. El gol, justamente, fue de Espino, tras buen desborde de Fucile, los rivales no pudieron despejar un centro no muy bueno pero envenenado; y el lateral izquierdo cruzó muy bien la pelota.
Faltaban 4 minutos para el final del primer tiempo (en realidad, faltaban más de 10, pues estuvo detenido el juego casi por 10 minutos por problemas internos en la tribuna local), y el resultado era justo. Si debía haber un ganador, ese debió ser Nacional.
El segundo tiempo fue diferente, totalmente. En parte por los cambios (entraron Otálvaro y Lozano por Fucile y Viudez, y ninguno aportó nada), en parte por la postura mucho más defensiva del equipo (literalmente: nos metimos atrás), Olimpia tuvo el control de las acciones durante los 45 minutos finales y pudo y mereció haber empatado.
Si bien los locales apenas tuvieron dos chances claras de gol (una de ellas muy bien tapada por Mejía), merodearon el área nuestra todo el segundo tiempo. Las entradas de Carballo, Rodríguez y Coelho (por Romero, Espino y Ligüera) contribuyeron aún más a la desconexión absoluta entre nuestras líneas, y el segundo tiempo fue realmente un suplicio.
Pero el rival fue impotente y terminamos llevándonos una buena victoria, por lo hecho en la primera mitad.
El martes será la revancha, en Montevideo, y habrá que repetir lo del primer tiempo para volver a ganar.
Vamo' Nacional!
lunes, 12 de diciembre de 2016
Y ya lo ve...
...¡NACIONAL ES CAMPEÓN OTRA VEZ!
Anoche derrotamos 1 a 0 a Boston River y gracias a ello obtuvimos con holgura el Campeonato Uruguayo Especial 2016.
Si bien el campeonato fue signado por las polémicas extrafutbolísticas y los problemas fuera de la cancha, creo que hay que festejarlo con mucha alegría, pues lo ganamos más que bien; ganando todos los partidos en casa y jugando 5 partidos en canchas chicas. Era difícil, lo empezamos mal y lo ganamos con absoluta justicia.
El partido de ayer fue bastante interesante. Se hizo de ida y vuelta, con un rival que nos jugó de igual a igual y que bien pudo irse sin la derrota del Parque. Y nosotros jugamos mejor que en los partidos anteriores (por eso ganamos, creo yo), lo cual hizo de los 90 minutos en sí un lindo espectáculo, más allá de todo lo que estaba en juego (o de lo poco que estuvo dado los resultados en otras canchas, que determinaron que éramos campeones incluso perdiendo).
En todo momento el juego fue de ida y vuelta. Boston River mostró mejor trato de pelota, en tanto nosotros jugamos más al pelotazo, o de forma vertical. A ellos se les lesionó el goleador, lo cual mermó su potencia ofensiva, pero justo es decir que no se notó en ningún momento que estuvieran disminuidos. Les faltó gol, pero no así opciones de ataque.
Nuestra oportunidad más clara en la primera mitad fue un contragolpe en el que se combinaron Seba y Silveira, éste se la dio a Fucile y el lateral tiró un centro hacia 3 jugadores nuestros que venían solos, pero la pelota fue demasiado débil y un jugador rival logró despejar in extremis al córner, cuando ya Berbia estaba vencido. Tras eso generamos apeonas dos tiros de Viudez (uno muy bueno al final de esos primeros 45 minutos, que sacó notablemente Berbia) y un tiro más bien a colocar de Seba Fernández. Poco para lo que insinuamos (que, reitero, fue bastante más que en encuentros anteriores). Ellos, en tanto, generaron alguna chance aislada, pero sin inquietar demasiado a Conde, salvo en un centro que Fucile despejó mal, contra nuestro arco, y casi se coló contra el palo, o en un quedo defensivo de Polenta (de mal partido) que dejó a uno de ellos solito frente al Coco, pero se demoró y terminó siendo cerrado por Arismendi, y algún tiro lejano.
Hubo cosas interesantes en esa primera mitad, pero también cosas malas. Seba fue un azote para los rivales. Ramírez fue intermitente, pero también aportó lo suyo. Viudez se engolosinó demasiado y, siempre hacía una bien pero luego la perdía por intentar un dribble de más. Anduvo flojo Fucile, perdiendo muchas pelotas y tirando mal todos los centros (todos, realmente todos), y se notó cierta falta de ritmo de Arismendi (lo cual hizo que, al menos yo, extrañara a Porras). Atrás Polenta, lo dicho, no anduvon ada bien, pero Victorino salvó varias acciones, cubriendo muy bien las espaldas de todos. Silveira entró poco en juego, pero su esfuerzo fue encomiable, luchando todas las pelotas por arriba y por abajo.
En el segundo tiempo llegó el gol tempranero, que cambió el juego. Me hizo recordar a lo sucedido con Juventud: gol rápido que nos dio tranquilidad y mayor punch.
El mismo llegó tras presión en la mitad de la cancha de Ramírez, quien robó una pelota mal jugada al costado y se fue hasta el área rival en un esprint infernal. Su tiro no fue del todo bueno (le faltó potencia), pero fue esquinado y dirigido contra el palo, por lo cual Berbia llegó pero dio rebote, y Seba Fernández mandó la pelota a las redes en el rebote. 1 a 0, sufrido pero justo.
Tras el gol tuvimos un par de chances más de aumentar, pero nos faltó definición. De hecho, conforme los minutos pasaron, nos vimos carentes absolutamente de definición. Un par de veces jugadores nuestros quedaron de cara al arco y no quisieron definir, y otro par de veces definieron mal, tirando la pelota afuera (el Colo Romero, por ejemplo, tuvo una clarísima para liquidar el juego, pero la tiró ancha ante la salida del arquero).
Boston River se nos fue arriba, pero le faltó peso en nuestra área y no tuvo chances claras. Reclamaron un penalcito (para mí no fue, pero justo es decir que se pudo cobrar, por manotazo de Romero), y no tiraron al arco más que débilmente y desde afuera del arco, sin causar mayores problemas a Conde.
Los cambios de Lasarte tampoco ayudaron. La salida de Silveira hizo que nos metiéramos muy atrás, y la posterior salida de Arismendi (por lesión) nos dejó una oncena demasiado baja, por lo cual sufrimos un poco por arriba en cada córner o tiro libre jugado en forma de centro. Además, el primer cambio fue la salida de Ramírez y la entrada de Ligüera, lo cual hizo menos veloz y ofensivo al equipo.
Formamos con Conde (seguro en los centros, tapó un tiro lejano y no fue mucho más exigido); Fucile (flojo primer tiempo, mejoró en el segundo, especialmente en la marca), Victorino (el mejor atrás, cerró tres o cuatro veces las espaldas de sus compañeros; pero volvió a abusar del pelotazo, y generalmente mal direccionado), Polenta (mal partido en general) y Espino (alternó buenas con malas, tanto en la marca como en la subida; pero cumplió); Arismendi (no me gustó mucho, se lo notó falto de ritmo y erró muchos pases, aunque justo es decir que salvó una oportunidad de gol en el primer tiempo, y en el segundo tuvo un par de buenas acciones también... digo lo mismo de siempre: es buenísimo lo que hace cuando se cuela entre los zagueros, pero no tan bueno cuando abandona ese lugar e intenta inventar), Romero (aportó lo de siempre: entrega y más entrega); Viudez (quiso mucho, pero le salió poco), Fernández (el mejor en el primer tiempo, hizo el gol en el segundo y luego cuidó bien la pelota junto a Ligüera para enfriar el partido) y Ramírez (varias pinceladas interesantes, volvió en parte a ser ese volante carrilero con marca y llegada que vimos al final del semestre pasado); y Silveira (entró poco en juego en el primer tiempo, en el segundo entró un poco más y tuvo alguna buena acción, pero se fue sentido). Ingresaron Ligüera (cuidó bien la pelota, distribuyó bien, le faltó un socio arriba, pues Fernández le quedó atrás y parecía que el 9 era él), Porras (empezó con un error groserísimo que casi nos costó caro, pero luego anduvo bien) y Rodríguez (buen control de pelota, le faltó un poco más de marca, algo que dio vida a Boston River hasta el final).
En definitiva, un buen triunfo que valió un campeonato (más allá de que perdiendo éramos campeones igual). Valió un campeonato porque no hay puntos de escritorio que nos puedan reclamar (seríamos campeones igual sin los puntos del clásico del abandono) y porque significó lograr el 100% de los puntos en casa y eso de por sí vale un campeonato.
Gracias a los jugadores por esta nueva alegría, y esperemos que nos den muchas más (los que sigan en el club, y los que no sigan ahora, que nos las den cuando vuelvan, porque seguro van a volver algún día).
Mención aparte los festejos. Todo muy correcto (aunque algo desorganizado, justo es decirlo), uno veía las caras de felicidad de los jugadores, festejando tranquilos, sin el acoso de gente que nada debería hacer en la cancha. Y me alegró poder participar de una nueva caravana por 8 de Octubre y 18 de Julio, pese a la ridiculez del Miniesterio del Interior, que supuestamente prohibió tales cosas. ¡Es lo más lindo de ser campeón! ¡Poder festejar! ¡No tiene ningún sentido ser campeón, aplaudir un poco y volver a casa, como pretendían que hiciéramos estos señores que, o no sienten el fútbol, o sienten otros colores y andaban con envidia!
Esperemos que en la próxima conquista se permita expresamente festejar como se debe, y volvamos a tener una caravana como las de años anteriores, multitudinarias y repletas de alegría, no como la de ayer, que se hizo, y estuvo buena, pero fue más que nada por desfachatez de algunos, que ignoraron las absurdas órdenes de gente que no tiene mucha idea de nada y sólo contribuye a destruir el fútbol (y que, además, quedaron pegados porque no pasó nada de nada).
Vamo' Nacional!
¡El campeonato 46 es nuestro! ¡Y muy pronto serán muchos más!
¡NADIE GANÓ (ni ganará) MÁS!
PD: Damiani, si querés te devolvemos los puntos del clásico (a vos y tu empresa familiar). Nosotros somos campeones igual sin ellos (jaja, no podrás llorar eso, como seguro pensabas hacer), y a ustedes les vendría bien maquillar un poco las posiciones (antepenúltimos, ¡qué vergüenza, con todo el dineral que gastaron en este DRIM TIM!), además, ¡no vaya a ser que se les complique en el descenso la temporada que viene! ;)
PD2: porompompón, porompompón, el que no salta ¡¡¡ABANDONÓ!!! (tres veces en dos años)
Foto tomada de teledoce.com
Anoche derrotamos 1 a 0 a Boston River y gracias a ello obtuvimos con holgura el Campeonato Uruguayo Especial 2016.
Si bien el campeonato fue signado por las polémicas extrafutbolísticas y los problemas fuera de la cancha, creo que hay que festejarlo con mucha alegría, pues lo ganamos más que bien; ganando todos los partidos en casa y jugando 5 partidos en canchas chicas. Era difícil, lo empezamos mal y lo ganamos con absoluta justicia.
El partido de ayer fue bastante interesante. Se hizo de ida y vuelta, con un rival que nos jugó de igual a igual y que bien pudo irse sin la derrota del Parque. Y nosotros jugamos mejor que en los partidos anteriores (por eso ganamos, creo yo), lo cual hizo de los 90 minutos en sí un lindo espectáculo, más allá de todo lo que estaba en juego (o de lo poco que estuvo dado los resultados en otras canchas, que determinaron que éramos campeones incluso perdiendo).
En todo momento el juego fue de ida y vuelta. Boston River mostró mejor trato de pelota, en tanto nosotros jugamos más al pelotazo, o de forma vertical. A ellos se les lesionó el goleador, lo cual mermó su potencia ofensiva, pero justo es decir que no se notó en ningún momento que estuvieran disminuidos. Les faltó gol, pero no así opciones de ataque.
Nuestra oportunidad más clara en la primera mitad fue un contragolpe en el que se combinaron Seba y Silveira, éste se la dio a Fucile y el lateral tiró un centro hacia 3 jugadores nuestros que venían solos, pero la pelota fue demasiado débil y un jugador rival logró despejar in extremis al córner, cuando ya Berbia estaba vencido. Tras eso generamos apeonas dos tiros de Viudez (uno muy bueno al final de esos primeros 45 minutos, que sacó notablemente Berbia) y un tiro más bien a colocar de Seba Fernández. Poco para lo que insinuamos (que, reitero, fue bastante más que en encuentros anteriores). Ellos, en tanto, generaron alguna chance aislada, pero sin inquietar demasiado a Conde, salvo en un centro que Fucile despejó mal, contra nuestro arco, y casi se coló contra el palo, o en un quedo defensivo de Polenta (de mal partido) que dejó a uno de ellos solito frente al Coco, pero se demoró y terminó siendo cerrado por Arismendi, y algún tiro lejano.
Hubo cosas interesantes en esa primera mitad, pero también cosas malas. Seba fue un azote para los rivales. Ramírez fue intermitente, pero también aportó lo suyo. Viudez se engolosinó demasiado y, siempre hacía una bien pero luego la perdía por intentar un dribble de más. Anduvo flojo Fucile, perdiendo muchas pelotas y tirando mal todos los centros (todos, realmente todos), y se notó cierta falta de ritmo de Arismendi (lo cual hizo que, al menos yo, extrañara a Porras). Atrás Polenta, lo dicho, no anduvon ada bien, pero Victorino salvó varias acciones, cubriendo muy bien las espaldas de todos. Silveira entró poco en juego, pero su esfuerzo fue encomiable, luchando todas las pelotas por arriba y por abajo.
En el segundo tiempo llegó el gol tempranero, que cambió el juego. Me hizo recordar a lo sucedido con Juventud: gol rápido que nos dio tranquilidad y mayor punch.
El mismo llegó tras presión en la mitad de la cancha de Ramírez, quien robó una pelota mal jugada al costado y se fue hasta el área rival en un esprint infernal. Su tiro no fue del todo bueno (le faltó potencia), pero fue esquinado y dirigido contra el palo, por lo cual Berbia llegó pero dio rebote, y Seba Fernández mandó la pelota a las redes en el rebote. 1 a 0, sufrido pero justo.
Tras el gol tuvimos un par de chances más de aumentar, pero nos faltó definición. De hecho, conforme los minutos pasaron, nos vimos carentes absolutamente de definición. Un par de veces jugadores nuestros quedaron de cara al arco y no quisieron definir, y otro par de veces definieron mal, tirando la pelota afuera (el Colo Romero, por ejemplo, tuvo una clarísima para liquidar el juego, pero la tiró ancha ante la salida del arquero).
Boston River se nos fue arriba, pero le faltó peso en nuestra área y no tuvo chances claras. Reclamaron un penalcito (para mí no fue, pero justo es decir que se pudo cobrar, por manotazo de Romero), y no tiraron al arco más que débilmente y desde afuera del arco, sin causar mayores problemas a Conde.
Los cambios de Lasarte tampoco ayudaron. La salida de Silveira hizo que nos metiéramos muy atrás, y la posterior salida de Arismendi (por lesión) nos dejó una oncena demasiado baja, por lo cual sufrimos un poco por arriba en cada córner o tiro libre jugado en forma de centro. Además, el primer cambio fue la salida de Ramírez y la entrada de Ligüera, lo cual hizo menos veloz y ofensivo al equipo.
Formamos con Conde (seguro en los centros, tapó un tiro lejano y no fue mucho más exigido); Fucile (flojo primer tiempo, mejoró en el segundo, especialmente en la marca), Victorino (el mejor atrás, cerró tres o cuatro veces las espaldas de sus compañeros; pero volvió a abusar del pelotazo, y generalmente mal direccionado), Polenta (mal partido en general) y Espino (alternó buenas con malas, tanto en la marca como en la subida; pero cumplió); Arismendi (no me gustó mucho, se lo notó falto de ritmo y erró muchos pases, aunque justo es decir que salvó una oportunidad de gol en el primer tiempo, y en el segundo tuvo un par de buenas acciones también... digo lo mismo de siempre: es buenísimo lo que hace cuando se cuela entre los zagueros, pero no tan bueno cuando abandona ese lugar e intenta inventar), Romero (aportó lo de siempre: entrega y más entrega); Viudez (quiso mucho, pero le salió poco), Fernández (el mejor en el primer tiempo, hizo el gol en el segundo y luego cuidó bien la pelota junto a Ligüera para enfriar el partido) y Ramírez (varias pinceladas interesantes, volvió en parte a ser ese volante carrilero con marca y llegada que vimos al final del semestre pasado); y Silveira (entró poco en juego en el primer tiempo, en el segundo entró un poco más y tuvo alguna buena acción, pero se fue sentido). Ingresaron Ligüera (cuidó bien la pelota, distribuyó bien, le faltó un socio arriba, pues Fernández le quedó atrás y parecía que el 9 era él), Porras (empezó con un error groserísimo que casi nos costó caro, pero luego anduvo bien) y Rodríguez (buen control de pelota, le faltó un poco más de marca, algo que dio vida a Boston River hasta el final).
En definitiva, un buen triunfo que valió un campeonato (más allá de que perdiendo éramos campeones igual). Valió un campeonato porque no hay puntos de escritorio que nos puedan reclamar (seríamos campeones igual sin los puntos del clásico del abandono) y porque significó lograr el 100% de los puntos en casa y eso de por sí vale un campeonato.
Gracias a los jugadores por esta nueva alegría, y esperemos que nos den muchas más (los que sigan en el club, y los que no sigan ahora, que nos las den cuando vuelvan, porque seguro van a volver algún día).
Mención aparte los festejos. Todo muy correcto (aunque algo desorganizado, justo es decirlo), uno veía las caras de felicidad de los jugadores, festejando tranquilos, sin el acoso de gente que nada debería hacer en la cancha. Y me alegró poder participar de una nueva caravana por 8 de Octubre y 18 de Julio, pese a la ridiculez del Miniesterio del Interior, que supuestamente prohibió tales cosas. ¡Es lo más lindo de ser campeón! ¡Poder festejar! ¡No tiene ningún sentido ser campeón, aplaudir un poco y volver a casa, como pretendían que hiciéramos estos señores que, o no sienten el fútbol, o sienten otros colores y andaban con envidia!
Esperemos que en la próxima conquista se permita expresamente festejar como se debe, y volvamos a tener una caravana como las de años anteriores, multitudinarias y repletas de alegría, no como la de ayer, que se hizo, y estuvo buena, pero fue más que nada por desfachatez de algunos, que ignoraron las absurdas órdenes de gente que no tiene mucha idea de nada y sólo contribuye a destruir el fútbol (y que, además, quedaron pegados porque no pasó nada de nada).
Vamo' Nacional!
¡El campeonato 46 es nuestro! ¡Y muy pronto serán muchos más!
¡NADIE GANÓ (ni ganará) MÁS!
PD: Damiani, si querés te devolvemos los puntos del clásico (a vos y tu empresa familiar). Nosotros somos campeones igual sin ellos (jaja, no podrás llorar eso, como seguro pensabas hacer), y a ustedes les vendría bien maquillar un poco las posiciones (antepenúltimos, ¡qué vergüenza, con todo el dineral que gastaron en este DRIM TIM!), además, ¡no vaya a ser que se les complique en el descenso la temporada que viene! ;)
PD2: porompompón, porompompón, el que no salta ¡¡¡ABANDONÓ!!! (tres veces en dos años)
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lunes, 5 de diciembre de 2016
A un pasito del título
Ayer derrotamos a Juventud por 2 a 0 y merced a la sorpresiva derrota de Danubio por goleada, quedamos a 1 punto de ser campeones Uruguayos (ahora en un mano a mano sólo con Wanderers).
La victoria fue merecidísima, porque básicamente hubo un equipo en cancha, pero no se puede decir que jugamos bien, sino que la disparidad se cimentó en el pésimo juego del rival. Juventud fue un lamento los 90 minutos, especialmente en el aspecto defensivo (lo cual me lleva a preguntar cómo es posible que hasta ayer fuera el equipo menos goleado del torneo), pero también en el ofensivo, pues no supo hilvanar casi ninguna jugada de ataque.
Nosotros, al menos, con algún pase bien dado de Porras (quien a último momento se metió en la oncena por lesión de Arismendi), y el juego individual de Viudez y Ramírez, generamos mucho más peligro y nos llevamos una victoria que pudo ser más cómoda de no mediar la mala definición de Silveira (quien erró no menos de 3 goles abajo del arco).
El primer tiempo fue bastante malo. Entre el calor y cierto sopor del equipo se hizo insoportable, tedioso. Peor aún, se hizo preocupante, pues aunque Danubio perdía, Wanderers ganaba y se nos venía en la tabla, porque nosotros no dejábamos nada como para ilusionarnos con que podíamos llevarnos el partido (incluso Seba Fernández erró un penal). Jugamos muy lento y, aunque apretamos al rival, no generamos demasiado peligro. Ramírez y Viudez estaban desconectados del andamiaje ofensivo del equipo, y Seba y Silveira no mostraron su mejor cara.
La primera chance de gol fue un córner que Romero no pudo cabecear bien. Luego Porras tiró de afuera del área, y finalmente Silveira (para mí en offside) erró un mano a mano increíble contra el arquero rival, tirando la pelota larga contra el segundo palo. Juventud probaba con rápidos contragolpes y tiros lejanos de su único punta, aprovechando ciertos desajustes defensivos nuestros. En uno de esos desajustes llegó el tiro libre tras el cual se lesionó la mano Otálvaro.
Nuestro fútbol se daba generalmente por derecha, con las subidas de Viudez y la ayuda de Fernández o de Fucile (cuando pasó a ese lateral). Por ahí llegó la falta que derivó en el penal. Muy anunciado el remate de Seba, y Carini (un especialista) lo atajó sumamente bien.
No se puede decir que el equipo no lo intentó. Fuimos permanentemente sobre el arco rival, pero con excesiva lentitud, sin sociedades, con el equipo muy partido, y con un Ramírez bajo, y unos Silveira y Fernández que desperdiciaron las chances claras que tuvieron de gol.
El segundo tiempo se sacudió con el gol tempranero. La primera jugada de gol fue de Juventud, pero en la recarga tuvimos un tiro libre. La pelota derivó a la medialuna, donde Espino le pegó fuertísimo contra el primer palo de Carini, sin parar la pelota, e hizo el 1 a 0.
A partir de ahí pasó algo rarísimo: el equipo se puso nervioso. La lentitud de los primeros 50 minutos se transformó en vertiginoso caos. Casi nos salió bien, pues Juventud se sintió agobiado, pero la verdad es que desde la tribuna se veía un equipo que parecía estar perdiendo y no ganando, buscando desprolijamente el arco rival y dejando expuesta su propia zaga a ataques rivales. De no mediar un cierre providencial de Fucile, casi nos empatan al instante.
Porras tuvo una chance clarísima, tras triangular con Ramírez, en una jugada a puro corazón de él; Silveira tuvo un cabezazo a bocajarro que tiró un metro por sobre el horizontal; y el gol estaba al caer. Juventud poco ofendía más que agarrándonos mal parados, y nosotros les llegábamos con una facilidad pasmosa las pocas veces en las que dábamos dos pases seguidos y habilitábamos a alguien en velocidad (generalmente Ramírez, a esas alturas el mejor de los nuestros, ya sea yendo por izquieda como por derecha).
Tras jugadón del propio Ramírez, Ligüera (recién ingresado por Seba Fernández) encontró el rebote e hizo el 2 a 0. Y partido liquidado... o realmente no, porque el equipo no lo supo cerrar.
Tras ese segundo gol, nosotros quedamos partidos en cancha: 4-2-4, con el mediocampo inexistente y el juego dándose de zona defensiva nuestra a zona ofensiva. Algo raro, porque eso le dio a Juventud al menos 4 ó 5 chances de llegar a nuestra área. El problema, creo yo, fue que a diferencia de la etapa anterior con Munúa, este Nacional no tiene ayudas para los laterales. El doble cinco está demasiado centralizado, Viudez no marca como lo hacía Barcia el semestre pasado, y Ramírez ha dejado de bajar a ayudar en el lateral, como sí hacía antes. El equipo sufre mucho las pelotas cruzadas y, aunque Juventud no aprovechó la debilidad de nuestros laterales atacando con superioridad numérica por allí, sí pudo abrir nuestra defensa y dejar a Victorino y Polenta mano a mano con los 2 nueves rivales (cuando tuvieron 2 en cancha).
Eso mantuvo vivo a Juventud casi hasta el final, porque aunque no generó demasiado, sí tuvo 3 tiros al arco que encontraron bien parado a Conde, pero que desnudaron nuestros graves problemas. Para colmo de males, arriba erramos un par de goles claros: primero Silveira erró un gol sin golero tras nueva corrida de Ramírez y centro atrás que lo dejó solo y con el golero vencido; y luego Ramírez tuvo un tiro cruzado peligroso aprovechando regalo de Macalusso. Un tercer gol habría liquidado el pleito, pero no llegó, y Juventud siguió intentando.
Pero finalmente el partido se fue y nos llevamos 3 puntos de oro.
Formamos con Conde (le tiraron poco y siempre a las manos, se mostró seguro en los centros en todo momento); Otálvaro (se lesionó rápido, casi no jugó), Victorino (mucho pelotazo sin sentido, tuvo un error grosero que casi nos cuesta un gol, pero en general anduvo bien), Polenta (sin brillar, volvió a ser el patrón en el fondo) y Fucile (empezó bien por izquierda, volvió a la mediocridad preocupante al pasar a la derecha tras lesión de Otálvaro); Porras (interesante partido, le faltó algo de marca, pero fue buena su labor en la distribución; se pareció mucho al Porras del 2014, aunque es necesario que asuma más el cargarse el equipo al hombro, porque tiene con qué) y Romero (tampoco brindó seguridad en la marca en el medio, pero con su empuje bastó para tener un aceptable partido); Viudez (apareció en cuentagotas, espero más de él, pero cumplió), Fernández (mal partido en líneas generales, e incluso erró un penal), Ramírez (flojísimo primer tiempo, fue el mejor lejos en el segundo, ya sea yendo por izquierda como por derecha); y Silveira (erró 3 ó 4 goles increíbles, no aportó mucho más). Ingresaron Espino (hizo un golazo y se llenó de confianza; cumplió en la marca mejor que en general), Ligüera (entró e hizo el segundo; luego fue azote permanente para el rival con sus habilitaciones a compañeros) y Lozano (entró, y casi nos hicieron un gol por un error suyo; tras eso, deambuló por la cancha. Ya es oficial: el paquete del año).
El fin de semana que viene jugamos contra Boston River y con un empate seremos campeones. Pero me gustaría ganar, para ver si podemos sacarle una buena ventaja a Wanderers y así nadie podrá jamás reclamar nada por los tres puntos que el CAP nos entregó por miedoso ;)
Vamo' Nacional! A ganar este Especial, sumarnos la estrella número 46 e ir por más el año próximo!
La victoria fue merecidísima, porque básicamente hubo un equipo en cancha, pero no se puede decir que jugamos bien, sino que la disparidad se cimentó en el pésimo juego del rival. Juventud fue un lamento los 90 minutos, especialmente en el aspecto defensivo (lo cual me lleva a preguntar cómo es posible que hasta ayer fuera el equipo menos goleado del torneo), pero también en el ofensivo, pues no supo hilvanar casi ninguna jugada de ataque.
Nosotros, al menos, con algún pase bien dado de Porras (quien a último momento se metió en la oncena por lesión de Arismendi), y el juego individual de Viudez y Ramírez, generamos mucho más peligro y nos llevamos una victoria que pudo ser más cómoda de no mediar la mala definición de Silveira (quien erró no menos de 3 goles abajo del arco).
El primer tiempo fue bastante malo. Entre el calor y cierto sopor del equipo se hizo insoportable, tedioso. Peor aún, se hizo preocupante, pues aunque Danubio perdía, Wanderers ganaba y se nos venía en la tabla, porque nosotros no dejábamos nada como para ilusionarnos con que podíamos llevarnos el partido (incluso Seba Fernández erró un penal). Jugamos muy lento y, aunque apretamos al rival, no generamos demasiado peligro. Ramírez y Viudez estaban desconectados del andamiaje ofensivo del equipo, y Seba y Silveira no mostraron su mejor cara.
La primera chance de gol fue un córner que Romero no pudo cabecear bien. Luego Porras tiró de afuera del área, y finalmente Silveira (para mí en offside) erró un mano a mano increíble contra el arquero rival, tirando la pelota larga contra el segundo palo. Juventud probaba con rápidos contragolpes y tiros lejanos de su único punta, aprovechando ciertos desajustes defensivos nuestros. En uno de esos desajustes llegó el tiro libre tras el cual se lesionó la mano Otálvaro.
Nuestro fútbol se daba generalmente por derecha, con las subidas de Viudez y la ayuda de Fernández o de Fucile (cuando pasó a ese lateral). Por ahí llegó la falta que derivó en el penal. Muy anunciado el remate de Seba, y Carini (un especialista) lo atajó sumamente bien.
No se puede decir que el equipo no lo intentó. Fuimos permanentemente sobre el arco rival, pero con excesiva lentitud, sin sociedades, con el equipo muy partido, y con un Ramírez bajo, y unos Silveira y Fernández que desperdiciaron las chances claras que tuvieron de gol.
El segundo tiempo se sacudió con el gol tempranero. La primera jugada de gol fue de Juventud, pero en la recarga tuvimos un tiro libre. La pelota derivó a la medialuna, donde Espino le pegó fuertísimo contra el primer palo de Carini, sin parar la pelota, e hizo el 1 a 0.
A partir de ahí pasó algo rarísimo: el equipo se puso nervioso. La lentitud de los primeros 50 minutos se transformó en vertiginoso caos. Casi nos salió bien, pues Juventud se sintió agobiado, pero la verdad es que desde la tribuna se veía un equipo que parecía estar perdiendo y no ganando, buscando desprolijamente el arco rival y dejando expuesta su propia zaga a ataques rivales. De no mediar un cierre providencial de Fucile, casi nos empatan al instante.
Porras tuvo una chance clarísima, tras triangular con Ramírez, en una jugada a puro corazón de él; Silveira tuvo un cabezazo a bocajarro que tiró un metro por sobre el horizontal; y el gol estaba al caer. Juventud poco ofendía más que agarrándonos mal parados, y nosotros les llegábamos con una facilidad pasmosa las pocas veces en las que dábamos dos pases seguidos y habilitábamos a alguien en velocidad (generalmente Ramírez, a esas alturas el mejor de los nuestros, ya sea yendo por izquieda como por derecha).
Tras jugadón del propio Ramírez, Ligüera (recién ingresado por Seba Fernández) encontró el rebote e hizo el 2 a 0. Y partido liquidado... o realmente no, porque el equipo no lo supo cerrar.
Tras ese segundo gol, nosotros quedamos partidos en cancha: 4-2-4, con el mediocampo inexistente y el juego dándose de zona defensiva nuestra a zona ofensiva. Algo raro, porque eso le dio a Juventud al menos 4 ó 5 chances de llegar a nuestra área. El problema, creo yo, fue que a diferencia de la etapa anterior con Munúa, este Nacional no tiene ayudas para los laterales. El doble cinco está demasiado centralizado, Viudez no marca como lo hacía Barcia el semestre pasado, y Ramírez ha dejado de bajar a ayudar en el lateral, como sí hacía antes. El equipo sufre mucho las pelotas cruzadas y, aunque Juventud no aprovechó la debilidad de nuestros laterales atacando con superioridad numérica por allí, sí pudo abrir nuestra defensa y dejar a Victorino y Polenta mano a mano con los 2 nueves rivales (cuando tuvieron 2 en cancha).
Eso mantuvo vivo a Juventud casi hasta el final, porque aunque no generó demasiado, sí tuvo 3 tiros al arco que encontraron bien parado a Conde, pero que desnudaron nuestros graves problemas. Para colmo de males, arriba erramos un par de goles claros: primero Silveira erró un gol sin golero tras nueva corrida de Ramírez y centro atrás que lo dejó solo y con el golero vencido; y luego Ramírez tuvo un tiro cruzado peligroso aprovechando regalo de Macalusso. Un tercer gol habría liquidado el pleito, pero no llegó, y Juventud siguió intentando.
Pero finalmente el partido se fue y nos llevamos 3 puntos de oro.
Formamos con Conde (le tiraron poco y siempre a las manos, se mostró seguro en los centros en todo momento); Otálvaro (se lesionó rápido, casi no jugó), Victorino (mucho pelotazo sin sentido, tuvo un error grosero que casi nos cuesta un gol, pero en general anduvo bien), Polenta (sin brillar, volvió a ser el patrón en el fondo) y Fucile (empezó bien por izquierda, volvió a la mediocridad preocupante al pasar a la derecha tras lesión de Otálvaro); Porras (interesante partido, le faltó algo de marca, pero fue buena su labor en la distribución; se pareció mucho al Porras del 2014, aunque es necesario que asuma más el cargarse el equipo al hombro, porque tiene con qué) y Romero (tampoco brindó seguridad en la marca en el medio, pero con su empuje bastó para tener un aceptable partido); Viudez (apareció en cuentagotas, espero más de él, pero cumplió), Fernández (mal partido en líneas generales, e incluso erró un penal), Ramírez (flojísimo primer tiempo, fue el mejor lejos en el segundo, ya sea yendo por izquierda como por derecha); y Silveira (erró 3 ó 4 goles increíbles, no aportó mucho más). Ingresaron Espino (hizo un golazo y se llenó de confianza; cumplió en la marca mejor que en general), Ligüera (entró e hizo el segundo; luego fue azote permanente para el rival con sus habilitaciones a compañeros) y Lozano (entró, y casi nos hicieron un gol por un error suyo; tras eso, deambuló por la cancha. Ya es oficial: el paquete del año).
El fin de semana que viene jugamos contra Boston River y con un empate seremos campeones. Pero me gustaría ganar, para ver si podemos sacarle una buena ventaja a Wanderers y así nadie podrá jamás reclamar nada por los tres puntos que el CAP nos entregó por miedoso ;)
Vamo' Nacional! A ganar este Especial, sumarnos la estrella número 46 e ir por más el año próximo!
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martes, 29 de noviembre de 2016
Força Chapecoense
Anoche, cuando me disponía a dormir, me enteré de la noticia del accidente del avión que transportaba a la delegación de Chapecoense (y a otras muchas personas) rumbo a Medellín. Inmediatamente busqué radios online colombianas (Blu, Caracol) y me puse a escucharlas intentando saber qué tan grave era el asunto. Al principio nada se decía sobre la gravedad del insuceso y esperaba con ansias que fueran dando noticias de los sobrevivientes (incluso un supuesto bombero deslizó la frase "hay muchos -o varios- sobrevivientes" y eso alimentaba la esperanza), cruzando los dedos para que todo no pasara de un susto.
Primero Alan, luego una tal Jimena (aeromoza del avión)... Danilo (quien a la postre falleció), Jackson... Pequeñas alegrías en medio de una incertidumbre total, que con el paso del tiempo me paralizaba, como seguramente paralizaba a miles de personas en el mundo en ese momento.
Pero dejaron de aparecer nombres y relatos de salvataje y todo empezó a teñirse de desesperanza y negatividad, sin jamás confirmarse nada realmente, hasta que ya llegando 6:30 de la mañana, por fin confirmaron lo peor, lo que jamás quise creer posible: 6 sobrevivientes solamente y 71 fallecidos.
Uno de los días más negros de mi vida. No sé si realmente dormí algo tras eso.
De mi parte, toda la fuerza del mundo a las familias y amigos de los fallecidos en el vuelo. Mucha fuerza a toda la gente vinculada a ese joven club de fútbol, y a su ciudad.
Y mucha fuerza a los 6 sobrevivientes para que su recuperación sea total (dentro de lo posible, se habla de que Jackson ha sufrido una amputación) y que puedan dejar atrás todo esto lo antes posible.
Que en paz descansen las víctimas.
Fuerza Chapecoense.
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lunes, 21 de noviembre de 2016
Perdimos una gran chance
Perdimos 3 a 2 con Defensor pese a empezar ganando 2 a 0 en 20 minutos.
El equipo fue un espanto. Íbamos ganando 2 a 0 gracias a dos zapatazos del Colo Romero, en momentos donde no pasaba nada. Era absolutamente injusto que estuviéramos ganando, hay que decirlo. Y ni que hablar tras el 2 a 0, porque Defensor se fue arriba y fue infinitamente superior.
Descontó relativamente rápido, pudo haber empatado pronto, y sólo consiguió el empate en la hora, tras una tristísima jugada de Kevin Ramírez, que desperdició un contragolpe peligroso y permitió que el rival nos agarrara mal parados.
2 a 2, y era justo, porque Defensor había sido más que nosotros. Basta decir que la única chance de gol que tuvimos, aparte de los dos zapatazos de Romero, fue un cabezazo llovido de Silveira que el arquero mandó al córner.
El segundo tiempo fue lacrimógeno. Defensor salió con todo a ganar el partido, mientras nosotros deambulamos por la cancha. Zunino dejó en ridículo a Otálvaro e hizo el 3 a 2, contando con la complicidad de un Conde que vio como la pelota le pasó por entre las piernas.
Justo es decir que antes de ese gol, Silveira tuvo la más clara: cabezazo a bocajarro que el arquero rival sacó a puro reflejo con el pie. Pero luego de eso, no existimos. Tiramos bombazos sin ton ni son al área, entraron Ligüera y Rodríguez pero jamás hilvanaron una jugada de gol, y el partido fue desfalleciendo hasta la anunciada y más que justa derrota.
Jugamos con Conde (una buena tapada, mal en el tercer gol y regular en el primero); Otálvaro (horrible partido, quedó pagando en el tercer gol), Victorino (perdió todo el tiempo por arriba con Gómez), Polenta (regular partido, mostró mejores condiciones cuando tuvo que cubrir a Espino que cuando tuvo que marcar en el área), Espino (la misma tristeza futbolística de siempre); Romero (dos golazos, la entrega de siempre, y una desquiciante desprolijidad, como siempre también), Arismendi (arrancó bien, y luego se fue quedando y se sacó del partido peleándose con Gómez; preocupante pensando en el clásico); Viudez (buenos momentos, le faltó ponerse el equipo al hombro), Fernández (no aportó nada), Ramírez (tristísimo partido, inoperante en absoluto por su sector, responsable directo del empate, por su displicencia); y Silveira (torpeza in extremis, fue superado constantemente, salvo en dos ocasiones en las que casi hizo un gol -una en cada tiempo-). Entraron Ligüera, Fucile y Rodríguez, pero sólo Fucile mostró alguna cosa subiendo por el lateral, los otros dos estuvieron absolutamente perdidos en la cancha, sin rumbo, sin ideas, sin mucho aporte, para ser quienes son.
Lo peor de todo esto es que vamos 12 partidos del campeonato y aún el DT no encontró el equipo. Van 12 partidos y aún no sabemos a lo que jugamos. Van 12 partidos y, aun en la enorme racha de victorias que tuvimos, jamás jugamos bien. No existe la automatización en este equipo; todo es repentización, todo es "como salga", un día hacemos algo bien, y al siguiente nos olvidamos de hacer lo mismo. Es como un equipo sin memoria, como el personaje de la película Memento, cada día se empieza de cero, sin aprender de lo anterior, sin siquiera saber qué pasó en lo anterior. No hay circuitos de juego, no hay sociedades, ni siquiera parece que tengamos preparado cómo sacar un lateral... Se puede salir campeón igual, claro que sí, pero si no se mejoran estas cosas, ¿de qué servirá? Será una estrella más en nuestro palmarés y a partir de enero a empezar todo de cero... porque si vamos así a la Copa Libertadores no nos va a ir nada bien.
Preocupante derrota. Pésimo partido. Horrible apronte clásico. No puedo decir mucho más. Una lástima por el Colo, que hizo dos golazos y se tuvo que bancar una derrota. El resto, lamentable.
Pero, igualmente, vamo' Nacional! A la gallina le tenemos que ganar!
Vamo' el bolso!
El equipo fue un espanto. Íbamos ganando 2 a 0 gracias a dos zapatazos del Colo Romero, en momentos donde no pasaba nada. Era absolutamente injusto que estuviéramos ganando, hay que decirlo. Y ni que hablar tras el 2 a 0, porque Defensor se fue arriba y fue infinitamente superior.
Descontó relativamente rápido, pudo haber empatado pronto, y sólo consiguió el empate en la hora, tras una tristísima jugada de Kevin Ramírez, que desperdició un contragolpe peligroso y permitió que el rival nos agarrara mal parados.
2 a 2, y era justo, porque Defensor había sido más que nosotros. Basta decir que la única chance de gol que tuvimos, aparte de los dos zapatazos de Romero, fue un cabezazo llovido de Silveira que el arquero mandó al córner.
El segundo tiempo fue lacrimógeno. Defensor salió con todo a ganar el partido, mientras nosotros deambulamos por la cancha. Zunino dejó en ridículo a Otálvaro e hizo el 3 a 2, contando con la complicidad de un Conde que vio como la pelota le pasó por entre las piernas.
Justo es decir que antes de ese gol, Silveira tuvo la más clara: cabezazo a bocajarro que el arquero rival sacó a puro reflejo con el pie. Pero luego de eso, no existimos. Tiramos bombazos sin ton ni son al área, entraron Ligüera y Rodríguez pero jamás hilvanaron una jugada de gol, y el partido fue desfalleciendo hasta la anunciada y más que justa derrota.
Jugamos con Conde (una buena tapada, mal en el tercer gol y regular en el primero); Otálvaro (horrible partido, quedó pagando en el tercer gol), Victorino (perdió todo el tiempo por arriba con Gómez), Polenta (regular partido, mostró mejores condiciones cuando tuvo que cubrir a Espino que cuando tuvo que marcar en el área), Espino (la misma tristeza futbolística de siempre); Romero (dos golazos, la entrega de siempre, y una desquiciante desprolijidad, como siempre también), Arismendi (arrancó bien, y luego se fue quedando y se sacó del partido peleándose con Gómez; preocupante pensando en el clásico); Viudez (buenos momentos, le faltó ponerse el equipo al hombro), Fernández (no aportó nada), Ramírez (tristísimo partido, inoperante en absoluto por su sector, responsable directo del empate, por su displicencia); y Silveira (torpeza in extremis, fue superado constantemente, salvo en dos ocasiones en las que casi hizo un gol -una en cada tiempo-). Entraron Ligüera, Fucile y Rodríguez, pero sólo Fucile mostró alguna cosa subiendo por el lateral, los otros dos estuvieron absolutamente perdidos en la cancha, sin rumbo, sin ideas, sin mucho aporte, para ser quienes son.
Lo peor de todo esto es que vamos 12 partidos del campeonato y aún el DT no encontró el equipo. Van 12 partidos y aún no sabemos a lo que jugamos. Van 12 partidos y, aun en la enorme racha de victorias que tuvimos, jamás jugamos bien. No existe la automatización en este equipo; todo es repentización, todo es "como salga", un día hacemos algo bien, y al siguiente nos olvidamos de hacer lo mismo. Es como un equipo sin memoria, como el personaje de la película Memento, cada día se empieza de cero, sin aprender de lo anterior, sin siquiera saber qué pasó en lo anterior. No hay circuitos de juego, no hay sociedades, ni siquiera parece que tengamos preparado cómo sacar un lateral... Se puede salir campeón igual, claro que sí, pero si no se mejoran estas cosas, ¿de qué servirá? Será una estrella más en nuestro palmarés y a partir de enero a empezar todo de cero... porque si vamos así a la Copa Libertadores no nos va a ir nada bien.
Preocupante derrota. Pésimo partido. Horrible apronte clásico. No puedo decir mucho más. Una lástima por el Colo, que hizo dos golazos y se tuvo que bancar una derrota. El resto, lamentable.
Pero, igualmente, vamo' Nacional! A la gallina le tenemos que ganar!
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domingo, 13 de noviembre de 2016
Paso en falso
Preocupante empate con Cerro 0 a 0. La lectura del partido es sencilla: fuimos superados durante 30 minutos por el rival; y no supimos ganarlo en los otros 60 minutos, pese a tener un hombre de más.
Algunos dirán que la cancha del Tróccoli está mal y no se puede jugar, pero la verdad es que nada tuvo que ver. Lo nuestro no fue producto de la imprecisión, sino de la inoperancia total. No generamos nada. No tiramos al arco, salvo en dos jugadas al final del partido, por medio a pelotazos a Silveira y segundas pelotas.
Dio la sensación de que el parate nos quitó ritmo. Fuimos un equipo lento, casi como saliendo de pretemporada, y Cerro nos hizo precio.
Sólo la expulsión de un defensa de ellos, a mi entender, evitó que nos fuéramos abajo en el primer tiempo. No es un disparate decir que en el segundo tiempo casi no generamos una sóla chance de gol, pese a tener un hombre de más; y Mauren Franco se perdió dos goles solito bajo el arco, o habríamos perdido.
Recién al final, tras pelotazo sin sentido que peinó el debutante Sosa, tuvimos el gol de la victoria, pero Ligüera tiró el remate muy arriba. Antes de eso, la única acción peligrosa nuestra fue un centro desde la izquierda de Ramírez que Fernández llegó a puntear cruzado, pero débil y mal.
Realmente fue tétrico, y corremos riesgo de perder la punta del torneo en un momento clave.
De todas formas, hay que esperar a ver qué sucede mañana, y luego habrá que ir con todo al Franzini para ganarle a los fusionados con Sporting y seguir prendidos arriba.
Vamo' Nacional!
Algunos dirán que la cancha del Tróccoli está mal y no se puede jugar, pero la verdad es que nada tuvo que ver. Lo nuestro no fue producto de la imprecisión, sino de la inoperancia total. No generamos nada. No tiramos al arco, salvo en dos jugadas al final del partido, por medio a pelotazos a Silveira y segundas pelotas.
Dio la sensación de que el parate nos quitó ritmo. Fuimos un equipo lento, casi como saliendo de pretemporada, y Cerro nos hizo precio.
Sólo la expulsión de un defensa de ellos, a mi entender, evitó que nos fuéramos abajo en el primer tiempo. No es un disparate decir que en el segundo tiempo casi no generamos una sóla chance de gol, pese a tener un hombre de más; y Mauren Franco se perdió dos goles solito bajo el arco, o habríamos perdido.
Recién al final, tras pelotazo sin sentido que peinó el debutante Sosa, tuvimos el gol de la victoria, pero Ligüera tiró el remate muy arriba. Antes de eso, la única acción peligrosa nuestra fue un centro desde la izquierda de Ramírez que Fernández llegó a puntear cruzado, pero débil y mal.
Realmente fue tétrico, y corremos riesgo de perder la punta del torneo en un momento clave.
De todas formas, hay que esperar a ver qué sucede mañana, y luego habrá que ir con todo al Franzini para ganarle a los fusionados con Sporting y seguir prendidos arriba.
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lunes, 31 de octubre de 2016
Séptima victoria consecutiva
Ayer derrotamos 3 a 1 a River Plate y seguimos en lo más alto del torneo. El partido se desvirtuó tras una tarjeta roja tempranera a un jugador de River por falta sobre Viudez.
Todo lo que se pueda decir del partido queda sometido a eso: jugamos con uno más durante casi todo el partido. Ganamos bien, pero 11 contra 10.
Jugamos con Conde; Otálvaro, Victorino, Polenta y Espino; Porras y Romero; Viudez, Fernández, Ramirez; y Silveira.
El primer gol fue una combinación notable entre Ramírez y Silveira, poco después de la roja (estábamos jugando 10 contra 10, porque Viudez no estaba en cancha, tras el patadón); y poco después llegó el 2 a 0, con otro pase de Silveira, y remate de de Fernández, viniendo de atrás a toda velocidad.
Partido liquidado, sin lugares a dudas.
El tercero llegó en el segundo tiempo, tras gran contragolpe, centro de Silveira (hizo las 3 asistencias) y cabezazo de Ligüera.
River, poco después, encontró el descuento en un penal (de Polenta, innecesario), pero poco más pasó y el partido se fue con triunfo nuestro inapelable.
La semana que viene tenemos un partido sumamente riesgoso, visitando a Cerro, y hay que ganar o ganar para seguir primeros.
Vamo' Nacional!
Todo lo que se pueda decir del partido queda sometido a eso: jugamos con uno más durante casi todo el partido. Ganamos bien, pero 11 contra 10.
Jugamos con Conde; Otálvaro, Victorino, Polenta y Espino; Porras y Romero; Viudez, Fernández, Ramirez; y Silveira.
El primer gol fue una combinación notable entre Ramírez y Silveira, poco después de la roja (estábamos jugando 10 contra 10, porque Viudez no estaba en cancha, tras el patadón); y poco después llegó el 2 a 0, con otro pase de Silveira, y remate de de Fernández, viniendo de atrás a toda velocidad.
Partido liquidado, sin lugares a dudas.
El tercero llegó en el segundo tiempo, tras gran contragolpe, centro de Silveira (hizo las 3 asistencias) y cabezazo de Ligüera.
River, poco después, encontró el descuento en un penal (de Polenta, innecesario), pero poco más pasó y el partido se fue con triunfo nuestro inapelable.
La semana que viene tenemos un partido sumamente riesgoso, visitando a Cerro, y hay que ganar o ganar para seguir primeros.
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River Plate
lunes, 24 de octubre de 2016
Buen triunfo ante Racing
Ayer obtuvimos la sexta victoria al hilo, tras ganarle a Racing 3 a 1.
Sin brillar, tuvimos un buen partido en líneas generales. De arranque Viudez tuvo el gol, luego no pudieron Fernández y Silveira tras un buen centro rasante de Otálvaro; y en esos primeros minutos daba la sensación de que los teníamos dominados.
Racing sólo contragolpeó esporádicamente y, justo es decir, desnudó nuestra fragilidad defensiva.
El gol fue en contra, tras centro de Otálvaro (nuevamente por bajo) y carambola entre el arquero y sus defensas, y el partido comenzaba muy bien para nosotros.
Luego de eso nos quedamos muchísimo en el juego, dejamos venir a Racing, pero pasó poco y nada. 1 a 0 con sabor a poco.
El segundo tiempo fue diferente. Empezamos mal y Racing aprovechó un espanto defensivo de Polenta para empatar el juego. Doble error del zaguero: perdió por arriba primero, por calcular mal, y luego bajó al rival innecesariamente cuando entraba al área. Penal y gol. 1 a 1, y a empezar de nuevo.
Inmediatamente, Racing tuvo el segundo, pero Conde atajó y evitó la caída.
Luego de eso entró Seba Rodríguez (por Ligüera) y empezamos a tener mayor control de la pelota.
Tras buena jugada de Viudez por derecha, Silveira hizo de cabeza el 2 a 1, y volvió el alivio al Parque.
Poco después le anularon un gol por offside fino a Silveira, pero finalmente logramos liquidar el partido, con gol de Seba Fernández, gracias a gran esfuerzo de Otálvaro por evitar un lateral y luego de Silveira evitando el saque de meta y dejando solito a Fernández frente al arco. Mérito total de ambos jugadores, y de Seba por el oportunismo.
En definitiva, fue un buen partido, uno de esos que nos posibilita pensar en ganar realmente este torneo.
La semana que viene recibimos a River y hay que ganar o ganar otra vez!
Vamo' Nacional!
Sin brillar, tuvimos un buen partido en líneas generales. De arranque Viudez tuvo el gol, luego no pudieron Fernández y Silveira tras un buen centro rasante de Otálvaro; y en esos primeros minutos daba la sensación de que los teníamos dominados.
Racing sólo contragolpeó esporádicamente y, justo es decir, desnudó nuestra fragilidad defensiva.
El gol fue en contra, tras centro de Otálvaro (nuevamente por bajo) y carambola entre el arquero y sus defensas, y el partido comenzaba muy bien para nosotros.
Luego de eso nos quedamos muchísimo en el juego, dejamos venir a Racing, pero pasó poco y nada. 1 a 0 con sabor a poco.
El segundo tiempo fue diferente. Empezamos mal y Racing aprovechó un espanto defensivo de Polenta para empatar el juego. Doble error del zaguero: perdió por arriba primero, por calcular mal, y luego bajó al rival innecesariamente cuando entraba al área. Penal y gol. 1 a 1, y a empezar de nuevo.
Inmediatamente, Racing tuvo el segundo, pero Conde atajó y evitó la caída.
Luego de eso entró Seba Rodríguez (por Ligüera) y empezamos a tener mayor control de la pelota.
Tras buena jugada de Viudez por derecha, Silveira hizo de cabeza el 2 a 1, y volvió el alivio al Parque.
Poco después le anularon un gol por offside fino a Silveira, pero finalmente logramos liquidar el partido, con gol de Seba Fernández, gracias a gran esfuerzo de Otálvaro por evitar un lateral y luego de Silveira evitando el saque de meta y dejando solito a Fernández frente al arco. Mérito total de ambos jugadores, y de Seba por el oportunismo.
En definitiva, fue un buen partido, uno de esos que nos posibilita pensar en ganar realmente este torneo.
La semana que viene recibimos a River y hay que ganar o ganar otra vez!
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