Ayer perdimos por primera vez en el torneo Apertura. Fue 3 a 1 ante Boston River, y no hay mucho más para decir. Por fín ganamos un primer tiempo, pero en el segundo tiempo nos dieron un baile tal que faltando 15 minutos daba para terminar el partido porque no había forma alguna de levantarlo y lo más probable era que nos hicieran 6 goles (a la postre fueron la mitad, por suerte).
No hay forma de describir lo que sucedió en esa segunda mitad. Basta decir que nos metíamos atrás y nos llegaban por todas partes, intentábamos salir y no llegábamos a nada y de contragolpe quedaban siempre en superioridad numérica.
Parecían más.
Pero no lo eran. Simplemente jugaron muchísimo mejor que nosotros. Nada de Barcelona, simplemente jugaron a algo, y no a lo que salga, que es nuestra marca registrada. Jugaron de memoria, triangularon, movieron la pelota y se movieron en la cancha ocupando espacios. Nosotros... una lágrima. No dio ni para calentarse, ameritó mucho más aplaudir al rival.
Ojalá alguna vez juguemos así, con este o con otro DT.
Dicho eso, el primer tiempo fue un poco más parejo. Es cierto que tras el 1 a 0 ellos tuvieron 15 minutos de dominio absoluto en el que debieron haber empatado, pero también es cierto que ya íbamos 1 a 0 y eso lógicamente lleva a quien anda en desventaja a irse arriba y a quien va ganando a retroceder un poco.
Kevin tuvo un buen inicio, con un par de diagonales (en una remató, en otra se combinó para que la pelota luego llegara en forma de centro por el otro lado y Fernández se perdió el gol frente al arco), luego llegó el gol (gran corrida del propio Seba Fernández a lo Kevin por la izquierda, para que su centro medido al segundo palo fuera conectado por el otro Seba y enviado a las redes, en el que fuera su debut como goleador en el bolso).
Parecía que todo iba bien. Incluso Kevin Ramírez se perdió un gol pegándole cruzado de zurda, cuando el arquero estaba descolocado... Peeeeeero... luego Boston River dominó todo el partido.
El empate fue un zapatazo de Robert Flores. El segundo fue un penal medio tonto del Tata González y el tercero otro golazo de otro exNacional: Pablito Álvarez. 3 a 1 y pudo ser peor (el propio Álvarez erró un gol igual al que hizo, y hubo 3 ó 4 chances más clarísimas para hacer el 3 a 1 antes).
Nosotros, más allá de los merecimientos, justo es decir, pudimos empatar también. Seba Fernández tuvo tres claras: una la sacó el arquero in extremis, la otra se la tocaron justo y se fue al córner y una tercera la pifió entrando solo por el segundo palo. Pudimos empatar, claro está. Pero la justicia con el trámite de esa segunda mitad llegó por fin con el golazo de Álvarez.
Jugamos con Conde (nada que hacer en los goles); Fucile (poco), García (mal partido), Polenta (mal partido), Viña (pésimo debut, fue realmente espantoso lo que hizo por el lateral, propició todas las jugadas de riesgo del rival -sin exagerar, todo fue por su lado, salvo el gol del empate-; pero hay que recordar que esa no es su posición habitual); Tata González (horrible, penal incluído), Porras (poco); Seba Rodríguez (el gol, alguna jugada, poco en la marca; no muy buen partido en general); Viudez (nominal), Fernández (goles errados, pero gran jugada en el gol; cumplió, dentro detodo) y Ramírez (flojito, un par de intentos interesantes y poco más; tuvo marca en el primer tiempo, pero en el segundo ya ni eso). Ingresaron Ligüera (casi no entró en juego, sigue bajo de ideas y de visión de juego, básicamente), Lozano (poquísimo, como siempre) y Silveira (peleó, pero con poca claridad en general... lo necesitamos de 9, no de... todo terreno comodín).
En definitiva, preocupante previa para el clásico. Si jugamos así no hay esperanza alguna de que ganemos ante ningún equipo medianamente serio. Es algo de siempre, pero ayer se le sumó la falta absoluta de intensidad en el segundo tiempo, la falta de presión, y una preocupante fragilidad defensiva acentuada cuando salió Kevin y dejó solito a Viña contra 3... ni Polenta pudo salvarlo.
Ahora se viene el clásico y hay que pasar página. Hay que ir con todo, como siempre, como hemos hecho últimamente: dominar esos partidos. Y hay que ganar sí o sí!
Vamo' Nacional!
Partidos
Último partido:
05/04/2017: Nacional 1-1 CAP
Campeonato Apertura (Estadio Centenario)
Próximo partido:
09/04/2017: Nacional Vs. Wanderers
Campeonato Apertura (Estadio Centenario)
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domingo, 2 de abril de 2017
miércoles, 29 de marzo de 2017
Sensaciones encontradas
Esta tarde dejamos los primeros puntos en lo que va del campeoato tras empatar 0 a 0 con River Plate en el Parque Viera; y el resultado me deja sensaciones encontradas.
Por un lado perdimos puntos, pero por otro mejoramos en algo el paupérrimo juego de los últimos partidos.
Dentro de esa mejora hay que decir algo bueno y algo malo, además: en el primer tiempo jugamos muy lento, demasiado lento, adormecedoramente lento, exasperadamente lentro... e igualmente generamos 4 ó 5 chances clarísimas de gol, desperdiciadas por Seba Fernández y por Aguirre (éste último de mal partido en general). En el segundo tiempo, en tanto, impusimos mayor ritmo, pero fuimos sumamente imprecisos y tardamos mucho en darnos cuenta de que jugamos fútbol uruguayo (léase: "hay que meter pelotazos al área sin ton ni son, que las defensas se nublan y hacen cualquier cosa"): si hubiésemos metido más pelotazos al área en lugar de buscar por abajo mal, seguramente habríamos ganado; pero lo hicimos sobre la hora y "sólo" conseguimos que Ligüera y Coelho erraran goles en la boca del arco, y que al propio Coelho le hicieran un penal tremendo que no fue cobrado.
Habrá que buscar un psicólogo y analizar lo sucedido, porque es rarísimo generar muchas chances de gol jugando con displiscencia, generar tan poco cuando se mete más y se busca por abajo, y generar tanto en tres minutos haciendo todo al revés...
River, por su parte, se dedicó a cuidar el resultado, bien parado atrás y buscando contragolpes. Tuvo tres buenas chances malogradas por su número 9, y que desnudó los problemas defensivos tremendos que tenemos cuando nos vamos arriba.
Formanos con Conde (no tuvo que entrar en acción prácticamente, los tiros del rival se fueron afuera); Otálvaro (me gustó en un lapso del primer tiempo, metiendo buenos centros, pero la gente en general se exasperó con él); García (el alma del equipo; cumplió), Polenta (solvente, como siempre, se animó poco a subir y buscar centros él), Espino (un par de buenas corridas en el primer tiempo, otro par más infructuosas en el segundo); Carballo (empezó flojo, errando pases, mal, pero levantó mucho el rendimiento luego de unos minutos y cumplió más que bien), Arismendi (sin el nivel de los partidos anteriores, cumplió); Seba Rodríguez (casi no entró en juego en el primer tiempo, pero las pocas veces que lo hizo metió buenas pelotas; en el segundo tuvo más contacto con la pelota, pero jugó más atrás y perdió peso en la generación); Aguirre (mal partido), Fernández (luchador, querendón, erró dos goles claros) y Lozano (intrascendente, demasiado satisfecho con su tripleta ante Liverpool). Ingresaron Ligüera (flojo partido, está peleado con la pelota, parece, y juega más de segunda punta que de enganche), Viudez (metió un par de buenas pelotas, pero tiene que pedir más la bola, ser más conductor y estar menos al alpiste en un rincón) y Coelho (erró un gol, mostró muchas limitaciones técnicas y físicas, y le hicieron un penalazo que no le cobraron por ser novato).
En defintiva, lo dicho: sensaciones encontradas. Perdimos puntos, pero a buena hora, pues podemos corregir de cara a lo que viene, y así dejamos el conformismo que nos estaba comiendo vivos tras tanta victoria y tan poco mérito para lograrlas.
Hay que jugar con más intensidad desde el comienzo, hay que presionar más arriba a los rivales, y hay que tener la mente fría dentro del área. Se viene la parte más difícil del torneo (en serio, jugamos contra los otros 4 de arriba en los próximos 8 juegos) y estamos aún lejos de un nivel ideal.
El fin de semana nos toca Boston River y hay que ganar o ganar!
Vamo' Nacional!
Por un lado perdimos puntos, pero por otro mejoramos en algo el paupérrimo juego de los últimos partidos.
Dentro de esa mejora hay que decir algo bueno y algo malo, además: en el primer tiempo jugamos muy lento, demasiado lento, adormecedoramente lento, exasperadamente lentro... e igualmente generamos 4 ó 5 chances clarísimas de gol, desperdiciadas por Seba Fernández y por Aguirre (éste último de mal partido en general). En el segundo tiempo, en tanto, impusimos mayor ritmo, pero fuimos sumamente imprecisos y tardamos mucho en darnos cuenta de que jugamos fútbol uruguayo (léase: "hay que meter pelotazos al área sin ton ni son, que las defensas se nublan y hacen cualquier cosa"): si hubiésemos metido más pelotazos al área en lugar de buscar por abajo mal, seguramente habríamos ganado; pero lo hicimos sobre la hora y "sólo" conseguimos que Ligüera y Coelho erraran goles en la boca del arco, y que al propio Coelho le hicieran un penal tremendo que no fue cobrado.
Habrá que buscar un psicólogo y analizar lo sucedido, porque es rarísimo generar muchas chances de gol jugando con displiscencia, generar tan poco cuando se mete más y se busca por abajo, y generar tanto en tres minutos haciendo todo al revés...
River, por su parte, se dedicó a cuidar el resultado, bien parado atrás y buscando contragolpes. Tuvo tres buenas chances malogradas por su número 9, y que desnudó los problemas defensivos tremendos que tenemos cuando nos vamos arriba.
Formanos con Conde (no tuvo que entrar en acción prácticamente, los tiros del rival se fueron afuera); Otálvaro (me gustó en un lapso del primer tiempo, metiendo buenos centros, pero la gente en general se exasperó con él); García (el alma del equipo; cumplió), Polenta (solvente, como siempre, se animó poco a subir y buscar centros él), Espino (un par de buenas corridas en el primer tiempo, otro par más infructuosas en el segundo); Carballo (empezó flojo, errando pases, mal, pero levantó mucho el rendimiento luego de unos minutos y cumplió más que bien), Arismendi (sin el nivel de los partidos anteriores, cumplió); Seba Rodríguez (casi no entró en juego en el primer tiempo, pero las pocas veces que lo hizo metió buenas pelotas; en el segundo tuvo más contacto con la pelota, pero jugó más atrás y perdió peso en la generación); Aguirre (mal partido), Fernández (luchador, querendón, erró dos goles claros) y Lozano (intrascendente, demasiado satisfecho con su tripleta ante Liverpool). Ingresaron Ligüera (flojo partido, está peleado con la pelota, parece, y juega más de segunda punta que de enganche), Viudez (metió un par de buenas pelotas, pero tiene que pedir más la bola, ser más conductor y estar menos al alpiste en un rincón) y Coelho (erró un gol, mostró muchas limitaciones técnicas y físicas, y le hicieron un penalazo que no le cobraron por ser novato).
En defintiva, lo dicho: sensaciones encontradas. Perdimos puntos, pero a buena hora, pues podemos corregir de cara a lo que viene, y así dejamos el conformismo que nos estaba comiendo vivos tras tanta victoria y tan poco mérito para lograrlas.
Hay que jugar con más intensidad desde el comienzo, hay que presionar más arriba a los rivales, y hay que tener la mente fría dentro del área. Se viene la parte más difícil del torneo (en serio, jugamos contra los otros 4 de arriba en los próximos 8 juegos) y estamos aún lejos de un nivel ideal.
El fin de semana nos toca Boston River y hay que ganar o ganar!
Vamo' Nacional!
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lunes, 27 de marzo de 2017
Tres huevazos
Hace unas horas, el Huevo Lozano nos dio un triunfo trabajoso contra Liverpool por 3 a 0, anotando los tres goles, y demostrando por fin todo lo bueno que se esperaba de él cuando fue contratado hace nueve meses.
El partido fue complejo. Malo en general. Lento, torpe diría. Tuvimos tres o cuatro chances de gol en toda la primera mitad, pero la más peligrosa fue un tiro de Aguirre desde dentro del área que se fue varios metros por encima del travesaño. Liverpool tuvo dos y ambas fueron mucho más peligrosas; una de ellas forzando una muy buena atajada de Conde.
En el segundo tiempo una nueva atajada de Conde nos salvó del gol, y a los 20 minutos, el recién ingresado Lozano clavó un gol de tiro libre, mitad gracias a su endiablada pegada, mitad gracias a un golero que respondió de muy mala manera.
No mucho después, un nuevo tiro libre de Lozano, casi desde el mismo lugar, dio en la barrera y descolocó al propio arquero negriazul, decretando el 2 a 0 y sellando el destino de un partido aburrido.
En los minutos finales Liverpool se fue arriba, pero sin ideas y sin peso en el área y nosotros logramos el tercero, nuevamente obra de Lozano, con potente remate desde el borde del área.
3 a 0 exageradísimo, en un partido en el que nuevamente en la primera mitad fuimos lentos y torpes y en la segunda más rápidos, pero igualmente torpes. Lo más destacable del partido, amén de Lozano y sus tres goles, fue la labor de contención de Arismendi (quien tras el vergonzoso partido contra Zulia ha levantado notablemente) y poco más...
Formamos con Conde (clave en el partido por sus dos atajadas); Otálvaro (intermitente, pero con algunas subidas buenas), García (firme en el fondo), Polenta (sin sobresaltos), Espino (la lucha de siempre, con algunas defecciones defensivas, como siempre también); Romero (no brilló), Arismendi (buen trabajo, se cansó y fue sustituido); Seba Rodríguez (nunca encontró juego); Fernández (corre y va a todas, pero es desprolijo), Silveira (figura nominal) y Aguirre (chispazos, demasiada apatía). Ingresaron Lozano (tres goles, poco más que decir), Ligüera (flojo) y Porras (le dio más movilidad al medio y más ida y vuelta).
En definitiva, lo dicho: victoria amplia en partido chatísimo, quizás el peor en lo que va del año.
Es buenísima la campaña en números (6 victorias en 6 partidos), pero el nivel de juego es pobrísimo, y el ganar como sea, jugando a lo que salga, deja más preocupación que otra cosa a la hora del análisis.
Entre semana jugamos contra River en el Viera (como hoy), el fin de semana contra Boston River, y el otro miércoles llega el clásico. Tres partidos claves que hay que ganar para confirmar en la Tabla real lo que es la "tabla de puntos perdidos" en la que vamos primeros.
Vamo' Nacional!
El partido fue complejo. Malo en general. Lento, torpe diría. Tuvimos tres o cuatro chances de gol en toda la primera mitad, pero la más peligrosa fue un tiro de Aguirre desde dentro del área que se fue varios metros por encima del travesaño. Liverpool tuvo dos y ambas fueron mucho más peligrosas; una de ellas forzando una muy buena atajada de Conde.
En el segundo tiempo una nueva atajada de Conde nos salvó del gol, y a los 20 minutos, el recién ingresado Lozano clavó un gol de tiro libre, mitad gracias a su endiablada pegada, mitad gracias a un golero que respondió de muy mala manera.
No mucho después, un nuevo tiro libre de Lozano, casi desde el mismo lugar, dio en la barrera y descolocó al propio arquero negriazul, decretando el 2 a 0 y sellando el destino de un partido aburrido.
En los minutos finales Liverpool se fue arriba, pero sin ideas y sin peso en el área y nosotros logramos el tercero, nuevamente obra de Lozano, con potente remate desde el borde del área.
3 a 0 exageradísimo, en un partido en el que nuevamente en la primera mitad fuimos lentos y torpes y en la segunda más rápidos, pero igualmente torpes. Lo más destacable del partido, amén de Lozano y sus tres goles, fue la labor de contención de Arismendi (quien tras el vergonzoso partido contra Zulia ha levantado notablemente) y poco más...
Formamos con Conde (clave en el partido por sus dos atajadas); Otálvaro (intermitente, pero con algunas subidas buenas), García (firme en el fondo), Polenta (sin sobresaltos), Espino (la lucha de siempre, con algunas defecciones defensivas, como siempre también); Romero (no brilló), Arismendi (buen trabajo, se cansó y fue sustituido); Seba Rodríguez (nunca encontró juego); Fernández (corre y va a todas, pero es desprolijo), Silveira (figura nominal) y Aguirre (chispazos, demasiada apatía). Ingresaron Lozano (tres goles, poco más que decir), Ligüera (flojo) y Porras (le dio más movilidad al medio y más ida y vuelta).
En definitiva, lo dicho: victoria amplia en partido chatísimo, quizás el peor en lo que va del año.
Es buenísima la campaña en números (6 victorias en 6 partidos), pero el nivel de juego es pobrísimo, y el ganar como sea, jugando a lo que salga, deja más preocupación que otra cosa a la hora del análisis.
Entre semana jugamos contra River en el Viera (como hoy), el fin de semana contra Boston River, y el otro miércoles llega el clásico. Tres partidos claves que hay que ganar para confirmar en la Tabla real lo que es la "tabla de puntos perdidos" en la que vamos primeros.
Vamo' Nacional!
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lunes, 20 de marzo de 2017
Victoria y no mucho más
El sábado pasado derrotamos a El Tanque (un equipo que siempre nos cuesta, y que peleaba arriba el campeonato) por 1 a 0, en el Atilio Paiva Olivera de Rivera.
El resultado fue justo, porque fuimos más, pero nuevamente dejamos muchísimo que desear en cuanto al juego.
Lo positivo fue recuperarno de la durísima derrota por Copa, y hacerlo prácticamente sin descanso alguno.
En el primer tiempo jugamos bien. Ligüera se perdió un par de goles en posición inmejorable, asediamos el arco de ellos constantemente, pero no encontramos el gol. Pensando en frío, fue de nuestros mejores primeros tiempos en lo que va del año (quizás junto al partido de Lanús), pero simplemente fallamos en la definición... y, además, queda en el ojo del hincha el paupérrimo partido de Lozano, quien se cansó de hacer todo mal, de perder pelotas increíbles, de errar pases, de no correr los pases, de bajar mal la pelota... una verdadera vergüenza su partido.
El segudo tiempo fue diferente. El Tanque se animó un poco más y nos complicó. Rafa García tuvo cierres providenciales, Conde tuvo alguna atajada, y los delanteros rivales fallaron algún gol en buena posición.
Nosotros también tuvimos alguna chance, pero menos, y más esporádicas que en el primer tiempo; y el gol recién llegó en una buena pisada de Seba Fernández, una falta al borde del área, y un buen tiro libre ejecutado por Viudez, que se coló entre las manos de un arquero rival con una floja respuesta.
El propio Viudez, ya en la hora, se perdió un gol poco creíble en un contragolpe en el que llegamos 4 contra 2, que nos hubiera dado tranquilidad (esa tranquilidad que se nos niega partido a partido, parece ser).
Mencionar además que en el segundo tiempo entró el locatario Kevin Ramírez, y fue duramente fouleado, por lo cual jugó prácticamente en una pierna el tramo final del partido.
Formanos con Conde (seguro cuando fue exigido en la segunda mitad); Fucile (reguló, dio la sensación), García (gran partido, con algún exabrupto), Rogel (buen partido, hizo olvidar a Polenta), Espino (corrió y corrió, pero no generó demasiado arriba); Romero (buen partido), Arismendi (levantó notablemente su nivel en comparación al partido contra Zulia, hay que decirlo, ganó todo por arriba y fue el patrón del medio); Lozano (tristísimo partido), Ligüera (impreciso en la definición), Aguirre (luchador, pero desprolijo, fue más al choque que otra cosa, y sus compañeros no lo buscaron bien); y Silveira (flojo partido). Ingresaron Viudez, Ramírez y Fernández, quienes no cambiaron mucho el trámite de ese mal segundo tiempo que tuvimos, pero fueron claves para ganar el partido.
En definitiva, me gustó el primer tiempo, pero no me gustó nada el segundo. Volvimos a defeccionar en ataque, a no mostrar una idea de juego clara, y, aunque estuvimos firmes atrás, igualmente nos generaron 2 ó 3 chances de gol, y hablamos de un equipo que literalmente no hizo nada para buscar el partido (salvo al final, cuando iba perdiendo).
Lo cierto es que llevamos 5 victorias en 5 partidos y eso nos da aire para seguir mejorando viendo a todos virtualmente desde arriba, con 2 partidos menos.
Vamo' Nacional!
El resultado fue justo, porque fuimos más, pero nuevamente dejamos muchísimo que desear en cuanto al juego.
Lo positivo fue recuperarno de la durísima derrota por Copa, y hacerlo prácticamente sin descanso alguno.
En el primer tiempo jugamos bien. Ligüera se perdió un par de goles en posición inmejorable, asediamos el arco de ellos constantemente, pero no encontramos el gol. Pensando en frío, fue de nuestros mejores primeros tiempos en lo que va del año (quizás junto al partido de Lanús), pero simplemente fallamos en la definición... y, además, queda en el ojo del hincha el paupérrimo partido de Lozano, quien se cansó de hacer todo mal, de perder pelotas increíbles, de errar pases, de no correr los pases, de bajar mal la pelota... una verdadera vergüenza su partido.
El segudo tiempo fue diferente. El Tanque se animó un poco más y nos complicó. Rafa García tuvo cierres providenciales, Conde tuvo alguna atajada, y los delanteros rivales fallaron algún gol en buena posición.
Nosotros también tuvimos alguna chance, pero menos, y más esporádicas que en el primer tiempo; y el gol recién llegó en una buena pisada de Seba Fernández, una falta al borde del área, y un buen tiro libre ejecutado por Viudez, que se coló entre las manos de un arquero rival con una floja respuesta.
El propio Viudez, ya en la hora, se perdió un gol poco creíble en un contragolpe en el que llegamos 4 contra 2, que nos hubiera dado tranquilidad (esa tranquilidad que se nos niega partido a partido, parece ser).
Mencionar además que en el segundo tiempo entró el locatario Kevin Ramírez, y fue duramente fouleado, por lo cual jugó prácticamente en una pierna el tramo final del partido.
Formanos con Conde (seguro cuando fue exigido en la segunda mitad); Fucile (reguló, dio la sensación), García (gran partido, con algún exabrupto), Rogel (buen partido, hizo olvidar a Polenta), Espino (corrió y corrió, pero no generó demasiado arriba); Romero (buen partido), Arismendi (levantó notablemente su nivel en comparación al partido contra Zulia, hay que decirlo, ganó todo por arriba y fue el patrón del medio); Lozano (tristísimo partido), Ligüera (impreciso en la definición), Aguirre (luchador, pero desprolijo, fue más al choque que otra cosa, y sus compañeros no lo buscaron bien); y Silveira (flojo partido). Ingresaron Viudez, Ramírez y Fernández, quienes no cambiaron mucho el trámite de ese mal segundo tiempo que tuvimos, pero fueron claves para ganar el partido.
En definitiva, me gustó el primer tiempo, pero no me gustó nada el segundo. Volvimos a defeccionar en ataque, a no mostrar una idea de juego clara, y, aunque estuvimos firmes atrás, igualmente nos generaron 2 ó 3 chances de gol, y hablamos de un equipo que literalmente no hizo nada para buscar el partido (salvo al final, cuando iba perdiendo).
Lo cierto es que llevamos 5 victorias en 5 partidos y eso nos da aire para seguir mejorando viendo a todos virtualmente desde arriba, con 2 partidos menos.
Vamo' Nacional!
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lunes, 13 de marzo de 2017
Sufrida victoria
Ayer derrotamos 3 a 2 a Racing y mantenemos el puntaje perfecto en el Apertura.
La victoria fue merecida, en un partido en el que fuimos más (sin brillar), en el que nos complicamos solos, y en el que una expulsión al rival solucionó las cosas cuando más duras parecían.
Empezamos mejor, buscando sacar ventajas por las bandas, aunque sin terminar bien las jugadas; y, cuando estábamos más cerca del primero, un error inconcebible de Viudez permitió a Racing ponerse 1-0: mal pase a Conde, foul de éste al borde del área y golazo de tiro libre.
Por suerte el Colo Romero empató rápido, colándose entre la zaga rival en un buen tiro libre cerrado; y entonces tuvimos alguna chance más para hacer el segundo, aunque ni remotamente lo que podría esperarse, siendo que contábamos con viento a favor y al rival le costaba salir.
En el segundo tiempo el viento le jugó una mala pasada a Conde, y Racing encontró el absolutamente inmerecido 2-1 en un centro que se cerró y venció a nuestro arquero.
A partir de ahí nos despertamos y tuvimos varias chances de empatar. La más clara de Aguirre, quien se lo perdió solo frente al arco tras buen centro rastrero de Ramírez.
Racing se quedó entonces con uno menos, por un falta en ataque (bien expulsado el jugador de ellos, quien ya tenía amarilla), y entonces fue un monólogo nuestro sobre el arco rival.
Sin demasiadas ideas, pero yendo y yendo, encontramos los dos goles que nos dieron la victoria. Primero Aguirre cabeceó una pelota al palo tras centro de Viudez por izquierda; luego el propio Viudez por derecha se combinó con Ligüera, quien llegando por el punto penal, cruzó la pelota e hizo el empate. Y cerca del final, ya sin Espino en cancha y con Polenta haciendo las veces de lateral/stopper; notable centro de éste y Silveira cabeceó solo en el segundo palo, dándonos la victoria. Tras eso tuvimos alguna chance más para liquidar el juego, pero no supimos definir y, aunque no sufrimos mayores sobresaltos, sí terminamos con cierta incertidumbre.
Jugamos con Conde (no me gustó mucho la reacción en el gol de tiro libre; y se comió el segundo gol de forma increíble. Mal partido); Fucile (alguna subida infructuosa en cada tiempo, marcó bien), García (no entró mucho en juego), Polenta (tampoco fue muy exigido, tiene el mérito de las subidas al final del partido, la segunda de ella valiéndonos la victoria), Espino (partido regular, aun cuando su lado era el punto débil del rival; curiosamente estaba levantando el rendimiento cuando fue sustituído); Romero (el gol y el esfuerzo de siempre), Porras (no tuvo un gran partido); Viudez (a cuenta gotas, fue importante para ganar, aunque también fue responsable directo del primer gol), Ligüera (mal en los pases, hizo un gol, quiso siempre, fue más un segundo punta que un 10), Ramírez (partido flojo); y Aguirre (intermitente). Entraron Seba Rodríguez (aportó prolijidad al medio, pero no se destacó demasiado), Silveira (enloqueció a los defensas rivales con su sola presencia) y Lozano (poco y nada, como generalmente); saliendo Romero, Ramírez y Espino.
En defintiva, en puntos perdidos vamos primeros, y eso es valioso. De todas formas, en juego, seguimos en el debe. Da la sensación de que ni siquiera sabemos bien por qué ganamos los partidos. Por la insistencia, por las individualidades, por la suerte... Ya va siendo hora de apelar a algo más que eso para ganar un partido; va siendo hora de que juguemos a algo definido, y no a lo que salga según el partido. El pragmatismo es buenísimo, pero mejor que eso es tener además un plan de acción.
Sea como sea, vamo' Nacional!
La victoria fue merecida, en un partido en el que fuimos más (sin brillar), en el que nos complicamos solos, y en el que una expulsión al rival solucionó las cosas cuando más duras parecían.
Empezamos mejor, buscando sacar ventajas por las bandas, aunque sin terminar bien las jugadas; y, cuando estábamos más cerca del primero, un error inconcebible de Viudez permitió a Racing ponerse 1-0: mal pase a Conde, foul de éste al borde del área y golazo de tiro libre.
Por suerte el Colo Romero empató rápido, colándose entre la zaga rival en un buen tiro libre cerrado; y entonces tuvimos alguna chance más para hacer el segundo, aunque ni remotamente lo que podría esperarse, siendo que contábamos con viento a favor y al rival le costaba salir.
En el segundo tiempo el viento le jugó una mala pasada a Conde, y Racing encontró el absolutamente inmerecido 2-1 en un centro que se cerró y venció a nuestro arquero.
A partir de ahí nos despertamos y tuvimos varias chances de empatar. La más clara de Aguirre, quien se lo perdió solo frente al arco tras buen centro rastrero de Ramírez.
Racing se quedó entonces con uno menos, por un falta en ataque (bien expulsado el jugador de ellos, quien ya tenía amarilla), y entonces fue un monólogo nuestro sobre el arco rival.
Sin demasiadas ideas, pero yendo y yendo, encontramos los dos goles que nos dieron la victoria. Primero Aguirre cabeceó una pelota al palo tras centro de Viudez por izquierda; luego el propio Viudez por derecha se combinó con Ligüera, quien llegando por el punto penal, cruzó la pelota e hizo el empate. Y cerca del final, ya sin Espino en cancha y con Polenta haciendo las veces de lateral/stopper; notable centro de éste y Silveira cabeceó solo en el segundo palo, dándonos la victoria. Tras eso tuvimos alguna chance más para liquidar el juego, pero no supimos definir y, aunque no sufrimos mayores sobresaltos, sí terminamos con cierta incertidumbre.
Jugamos con Conde (no me gustó mucho la reacción en el gol de tiro libre; y se comió el segundo gol de forma increíble. Mal partido); Fucile (alguna subida infructuosa en cada tiempo, marcó bien), García (no entró mucho en juego), Polenta (tampoco fue muy exigido, tiene el mérito de las subidas al final del partido, la segunda de ella valiéndonos la victoria), Espino (partido regular, aun cuando su lado era el punto débil del rival; curiosamente estaba levantando el rendimiento cuando fue sustituído); Romero (el gol y el esfuerzo de siempre), Porras (no tuvo un gran partido); Viudez (a cuenta gotas, fue importante para ganar, aunque también fue responsable directo del primer gol), Ligüera (mal en los pases, hizo un gol, quiso siempre, fue más un segundo punta que un 10), Ramírez (partido flojo); y Aguirre (intermitente). Entraron Seba Rodríguez (aportó prolijidad al medio, pero no se destacó demasiado), Silveira (enloqueció a los defensas rivales con su sola presencia) y Lozano (poco y nada, como generalmente); saliendo Romero, Ramírez y Espino.
En defintiva, en puntos perdidos vamos primeros, y eso es valioso. De todas formas, en juego, seguimos en el debe. Da la sensación de que ni siquiera sabemos bien por qué ganamos los partidos. Por la insistencia, por las individualidades, por la suerte... Ya va siendo hora de apelar a algo más que eso para ganar un partido; va siendo hora de que juguemos a algo definido, y no a lo que salga según el partido. El pragmatismo es buenísimo, pero mejor que eso es tener además un plan de acción.
Sea como sea, vamo' Nacional!
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lunes, 27 de febrero de 2017
¿Campeonato desvirtuado?
Ayer debió disputarse el partido entre Nacional y River Plate, en el Parque Central, pero por hechos ya bien sabidos, asumo (un golpe de un hincha nuestro a un funcionario de recaudación) el partido ni siquiera comenzó.
Lo primero que hay que decir es que nos solidarizamos con el hombre agredido. Nadie debería ser agredido en cumplimiento de su trabajo, mucho menos alguien con un trabajo tan, digamos, inocuo, como cortar una entrada a las puertas de un espectáculo público.
Lo cierto es que no se sabe qué pasará ahora. El partido podría jugarse más adelante, o directamente darse por terminado, perdiendo nosotros los puntos y ganándolos River Plate.
Cualquier opción, me parece que desvirtúa el campeonato. Si perdemos los puntos, ni hablar, estará desvirtuado. Si se juega más adelante seguramente será entre semana y tanto River Plate (el principal perjudicado en este caso, pues no tuvo nada que ver con lo sucedido), como nosotros, tendremos que jugar entre semana, cargando a los jugadores de una forma no programada, haciendo que jueguen cansados o que se cansen para el fin de semana siguiente.
El reglamento es bastante claro respecto a que el partido debe jugarse, pues no se trató de un caso que comprometiera la seguirdad de los presentes, ni fue un hecho colectivo, ni realmente fue un hecho "gravísimo"; así que seguramente el partido se juegue luego; pero me lleva a preguntar... ¿por qué se suspendió?
Sí, por un convenio entre gremiales. Perfecto.
Pero, ¿no pudo haberse jugado con la gente que ya estaba adentro tras desalojar a la que estaba afuera? Me pareció exageradísima la suspensión, en especial recordando cuánto se tardó en suspender el clásico pasado (en el que sucedieron cosas muchísimo peores) y cómo no se suspendió aquella vez en la que el fantasmagórico exDT de Fénix se agarró a los golpes con la policía...
Pero bueno, nuevo reglamento. Es para mejor. Bla bla bla. Ahora va a ser siempre así...
¿Seguros?
Hace pocos días pasó algo similar en otro estadio que no nombraré; ayer la parcialidad de Wanderers le tiraba cosas a Rodríguez para que no levantara los tiros de esquina... Y no pasó nada.
Lo concreto es que otra vez un experimento se pone a prueba con nosotros; como aquella vez que el impresentable Prudente suspendió un partido porque entramos 2 minutos tarde a la cancha... Primera y única vez que se hizo eso en la historia del fútbol.
Esperemos, sea cual sea el dictamen de la AUF sobre este partido, que esta no sea la primera y única vez en la historia del fútbol y el deporte en general, no solo uruguayo, sino mundial, que se suspenda un partido por agresión a un recaudador...
Saludos, y vamo' Nacional!
Lo primero que hay que decir es que nos solidarizamos con el hombre agredido. Nadie debería ser agredido en cumplimiento de su trabajo, mucho menos alguien con un trabajo tan, digamos, inocuo, como cortar una entrada a las puertas de un espectáculo público.
Lo cierto es que no se sabe qué pasará ahora. El partido podría jugarse más adelante, o directamente darse por terminado, perdiendo nosotros los puntos y ganándolos River Plate.
Cualquier opción, me parece que desvirtúa el campeonato. Si perdemos los puntos, ni hablar, estará desvirtuado. Si se juega más adelante seguramente será entre semana y tanto River Plate (el principal perjudicado en este caso, pues no tuvo nada que ver con lo sucedido), como nosotros, tendremos que jugar entre semana, cargando a los jugadores de una forma no programada, haciendo que jueguen cansados o que se cansen para el fin de semana siguiente.
El reglamento es bastante claro respecto a que el partido debe jugarse, pues no se trató de un caso que comprometiera la seguirdad de los presentes, ni fue un hecho colectivo, ni realmente fue un hecho "gravísimo"; así que seguramente el partido se juegue luego; pero me lleva a preguntar... ¿por qué se suspendió?
Sí, por un convenio entre gremiales. Perfecto.
Pero, ¿no pudo haberse jugado con la gente que ya estaba adentro tras desalojar a la que estaba afuera? Me pareció exageradísima la suspensión, en especial recordando cuánto se tardó en suspender el clásico pasado (en el que sucedieron cosas muchísimo peores) y cómo no se suspendió aquella vez en la que el fantasmagórico exDT de Fénix se agarró a los golpes con la policía...
Pero bueno, nuevo reglamento. Es para mejor. Bla bla bla. Ahora va a ser siempre así...
¿Seguros?
Hace pocos días pasó algo similar en otro estadio que no nombraré; ayer la parcialidad de Wanderers le tiraba cosas a Rodríguez para que no levantara los tiros de esquina... Y no pasó nada.
Lo concreto es que otra vez un experimento se pone a prueba con nosotros; como aquella vez que el impresentable Prudente suspendió un partido porque entramos 2 minutos tarde a la cancha... Primera y única vez que se hizo eso en la historia del fútbol.
Esperemos, sea cual sea el dictamen de la AUF sobre este partido, que esta no sea la primera y única vez en la historia del fútbol y el deporte en general, no solo uruguayo, sino mundial, que se suspenda un partido por agresión a un recaudador...
Saludos, y vamo' Nacional!
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domingo, 19 de febrero de 2017
Victoria en Colonia
Ayer derrotamos a Plaza Colonia, en la siempre difícil cancha del Estadio Supicci, por 1 a 0, y mantuvimos la punta en solitario del torneo Apertura.
El gol llegó faltando 20 minutos, tras buena jugada de Rodrigo Aguirre, centro al segundo palo, y violento derechazo de Tata González, quien había entrado 30 segundos atrás.
1 a 0 merecido por lo que había sido el partido, pero que en esos momentos no parecía aparecer por ningún lado, pues el local estaba siendo superior y nos controlaba.
En el primer tiempo arrancamos mejor. Tuvimos la pelota, no jugamos un gran partido, pero fuimos dominadores. Seba Fernández tuvo el gol en dos oportunidades, pero el arquero le tapó bien dos remates (uno al primer palo y el otro cruzado).
Plaza aguantaba y contragolpeaba. Así, en una mala salida aérea de Rafa, Fucile ahogó el remate de un rival que se disponía a fusilar a Conde, quien salió desesperado de su arco.
Fernández nuevamente tuvo un tiro peligroso desde el borde del área tras cesión de Silveira, y poco más.
El primer tiempo se fue, nuevamente dejando buenas sensaciones por momentos, pero honda preocupación por la falta de gol del equipo. Para colmo, si bien Silveira anduvo bien, fue escasa la participación de Kevin Ramírez, el más peligroso de los nuestros en los dos partidos anteriores.
En el segundo, la única clara que tuvimos fue un cabezazo de Rafa García, ganando en el primer palo, muy bien atajada por la figura del elenco rival: su arquero.
A partir de ahí Plaza nos empezó a controlar y generamos poco, hasta la salida del Mama Arismendi, por el héroe del partido. González tocó una pelota, recibió un buen centro y definió no muy bien, pero fuerte. 1 a 0 y fin del partido.
Fin no real, pues faltaban 20 minutos, pero sí psicológico. Plaza no tuvo fuerzas para herirnos y nos llevamos el pleito con cierta tranquilidad.
Jugamos con Conde (sacó dos córners olímpicos, fue lo más peligroso en lo que debió participar); Fucile (salvó la más clara del rival), García (sigue con errores en el juego aéreo, pero su despliegue en general es aceptable), Polenta (regresó sin sobresaltos, sin brillar, pero cumplió) y Espino (sigue siendo el punto débil del equipo, no me canso de decirlo); Romero (sigue bajo), Arismendi (cumplió, dentro de todo, en su regreso al centro de la cancha); Lozano (regular), Fernández (el más peligroso en el primer tiempo, se fue quedando en el segundo) y Ramírez (controlado); y Silveira (interesantes movimientos, pivoteó bien, pero le falta peso arriba... tiene que hacer goles ya para destaparse). Ingresaron Ligüera, Aguirre y González (por Fernández, Lozano y Arismendi), pero no brillaron en gran nivel (quizás el mejor fue el Tata, porque marcó más que el Colo y el Mama, aparte de porque hizo el gol).
En definitiva, nuevo triunfo. Sumamos 9 de 9 y seguimos solitos arriba, sin importar ningún resultado.
Vamo' Nacional!
El gol llegó faltando 20 minutos, tras buena jugada de Rodrigo Aguirre, centro al segundo palo, y violento derechazo de Tata González, quien había entrado 30 segundos atrás.
1 a 0 merecido por lo que había sido el partido, pero que en esos momentos no parecía aparecer por ningún lado, pues el local estaba siendo superior y nos controlaba.
En el primer tiempo arrancamos mejor. Tuvimos la pelota, no jugamos un gran partido, pero fuimos dominadores. Seba Fernández tuvo el gol en dos oportunidades, pero el arquero le tapó bien dos remates (uno al primer palo y el otro cruzado).
Plaza aguantaba y contragolpeaba. Así, en una mala salida aérea de Rafa, Fucile ahogó el remate de un rival que se disponía a fusilar a Conde, quien salió desesperado de su arco.
Fernández nuevamente tuvo un tiro peligroso desde el borde del área tras cesión de Silveira, y poco más.
El primer tiempo se fue, nuevamente dejando buenas sensaciones por momentos, pero honda preocupación por la falta de gol del equipo. Para colmo, si bien Silveira anduvo bien, fue escasa la participación de Kevin Ramírez, el más peligroso de los nuestros en los dos partidos anteriores.
En el segundo, la única clara que tuvimos fue un cabezazo de Rafa García, ganando en el primer palo, muy bien atajada por la figura del elenco rival: su arquero.
A partir de ahí Plaza nos empezó a controlar y generamos poco, hasta la salida del Mama Arismendi, por el héroe del partido. González tocó una pelota, recibió un buen centro y definió no muy bien, pero fuerte. 1 a 0 y fin del partido.
Fin no real, pues faltaban 20 minutos, pero sí psicológico. Plaza no tuvo fuerzas para herirnos y nos llevamos el pleito con cierta tranquilidad.
Jugamos con Conde (sacó dos córners olímpicos, fue lo más peligroso en lo que debió participar); Fucile (salvó la más clara del rival), García (sigue con errores en el juego aéreo, pero su despliegue en general es aceptable), Polenta (regresó sin sobresaltos, sin brillar, pero cumplió) y Espino (sigue siendo el punto débil del equipo, no me canso de decirlo); Romero (sigue bajo), Arismendi (cumplió, dentro de todo, en su regreso al centro de la cancha); Lozano (regular), Fernández (el más peligroso en el primer tiempo, se fue quedando en el segundo) y Ramírez (controlado); y Silveira (interesantes movimientos, pivoteó bien, pero le falta peso arriba... tiene que hacer goles ya para destaparse). Ingresaron Ligüera, Aguirre y González (por Fernández, Lozano y Arismendi), pero no brillaron en gran nivel (quizás el mejor fue el Tata, porque marcó más que el Colo y el Mama, aparte de porque hizo el gol).
En definitiva, nuevo triunfo. Sumamos 9 de 9 y seguimos solitos arriba, sin importar ningún resultado.
Vamo' Nacional!
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domingo, 12 de febrero de 2017
¡Rompimos el maleficio!
No es un secreto: habíamos perdido 6 de los últimos 7 partidos ante Danubio y en los úmtimos años era el rival que más nos había tomado los puntos.
Por eso era clave ganar hoy, como finalmente se ganó, sin importar si jugábamos realmente bien. Era una cuestión de orgullo.
Y, debo ser sincero, hasta los 20 minutos del segundo tiempo todo hacía parecer que íbamos a perder el quinto juego seguido ante ellos y el séptimo de 8 en 4 años.
Porque la verdad es que jugamos muy mal durante 60 minutos. Por suerte, de los 30 en los que jugamos bien, 20 fueron en la recta final del partido y nos permitieron dar vuelta el juego.
Otra vez en el primer tiempo empezamos bien. Tuvimos un par de chances de gol (dos tiro de Ramírez, uno bien atajado al primer palo, y el otro cruzado afuera) y un tiro libre peligrosísimo desperdiciado por Seba Fernández. Tras eso (iban 10 minutos, o menos), el equipo cayó en un pozo.
Aun habiendo caído y sin generar demasiado, tuvimos un par de chances más de gol: un centro de Fucile que cortaron justo cuando entraba Silveira, y un desborde de Ramírez (a pase de Espino) que el propio Espino no pudo definir bien, recibiendo solo en el punto penal.
Danubio no hizo demasiado, pero se defendió bien (salvo lo anteriormente mencionado, no tuvo dificultades) y contragolpeó cuando pudo. Rafa García había cometido un penal no sancionado en el arranque, y casi en la hora un tiro libre al borde del área que sí fue sancionado (tanto él como Arismendi sufrieron mucho con pelotas altas bajadas de súbito: no ganaban por arriba y luego por abajo no les daba la velocidad para cerrar). En ese tiro libre nos hicieron el 1 a 0. Difícil remate para Conde (aunque estoy convencido de que pudo haberlo sacado si saltaba más alto).
No lo merecía la visita, pero ese gol les dio el triunfo parcial en el primer tiempo.
La segunda mitad comenzó preocupante. Danubio manejó la pelota, nuestro equipo esperó muy atrás y cuando teníamos el balón nos costó mucho progresar en el campo. No había buen juego colectivo, nos faltaba algo (con nombre propio: Ligüera) y estoy totalmente convencido de que sólo nos salvó en esa etapa la falta de ambición del rival.
Y es que Danubio jamás buscó el 2 a 0. Sólo aguantaba la eplota, buscaba la falta, dormía el partido. Nos dominaba, pero no nos lastimaba. Y eso nos permitió estar a tiro.
Iban 20 minutos y nada hacía presagiar que pudiéramos dar vuelta el juego. Había entrado Seba Rodríguez por el nuevamente inoperante Lozano, pero al equipo le costaba horrores llegar al área rival. Luego entró Aguirre por Seba Fernández (quien era el mejor en esos momentos), pero no arrancó bien jugando a lo Kevin Ramírez por izquierda (se le escapó una pelota afuera, intentó ganar en velocidad y no pudo). Parecía que el peor Danubio que haya visto en años (o décadas, quizás) también nos iba a ganar. La maldición continuaría...
Recién a los 25, cuando entró Ligüera (por Fucile, pasando Romero al lateral), el partido cambió. Con su sola presencia (y los goles de Aguirre), ganamos el partido.
La primera pelota que metió en profundidad, no fue buena, pero rebotó en un rival, Kevin la encontró, desbordó, la cedió atrás y Aguirre empató el juego.
Tras eso, el propio Aguirre y luego Ligüera, erraron goles increíbles abajo del arco.
Danubio no existió más tras eso. Inmediatamente después del empate se acordó de atacar y generó algo de peligro, pero perdió toda confianza tras esas dos jugadas en las que pudimos dar vuelta el juego. Y en una pelota perdida por ellos en el medio, un gran pase de Ramírez a Silveira, y otra gran cesión del 9 cuando le salía el arquero, permitió a Aguirre marcar su doblete y poner el 2 a 1, logrado por las ganas y por una ráfaga en la que pasamos por arriba al rival.
Faltaban 8 minutos y había que aguantar el partido. Pero Danubio no generó nada arriba y nosotros incluso nos dimos el lujo de errar goles increíbles: primero Ligüera definió horrible en un mano a mano con el arquero, y luego el propio enganche y Silveira no llegaron a un centro rastrero de Aguirre, con el arco desguarnecido.
Así, finalmente, rompimos el maleficio de 3 años contra Danubio y volvimos a derrotarlo. Victoria rara, pues jugamos mal casi todo el partido pero tuvimos una ráfaga impresionante de 20 minutos en la que justificamos la victoria y hasta pudimos ganar por más.
Lo importante es que quedamos primeros, solos, tras sólo dos fechas.
Vamo' Nacional!
Por eso era clave ganar hoy, como finalmente se ganó, sin importar si jugábamos realmente bien. Era una cuestión de orgullo.
Y, debo ser sincero, hasta los 20 minutos del segundo tiempo todo hacía parecer que íbamos a perder el quinto juego seguido ante ellos y el séptimo de 8 en 4 años.
Porque la verdad es que jugamos muy mal durante 60 minutos. Por suerte, de los 30 en los que jugamos bien, 20 fueron en la recta final del partido y nos permitieron dar vuelta el juego.
Otra vez en el primer tiempo empezamos bien. Tuvimos un par de chances de gol (dos tiro de Ramírez, uno bien atajado al primer palo, y el otro cruzado afuera) y un tiro libre peligrosísimo desperdiciado por Seba Fernández. Tras eso (iban 10 minutos, o menos), el equipo cayó en un pozo.
Aun habiendo caído y sin generar demasiado, tuvimos un par de chances más de gol: un centro de Fucile que cortaron justo cuando entraba Silveira, y un desborde de Ramírez (a pase de Espino) que el propio Espino no pudo definir bien, recibiendo solo en el punto penal.
Danubio no hizo demasiado, pero se defendió bien (salvo lo anteriormente mencionado, no tuvo dificultades) y contragolpeó cuando pudo. Rafa García había cometido un penal no sancionado en el arranque, y casi en la hora un tiro libre al borde del área que sí fue sancionado (tanto él como Arismendi sufrieron mucho con pelotas altas bajadas de súbito: no ganaban por arriba y luego por abajo no les daba la velocidad para cerrar). En ese tiro libre nos hicieron el 1 a 0. Difícil remate para Conde (aunque estoy convencido de que pudo haberlo sacado si saltaba más alto).
No lo merecía la visita, pero ese gol les dio el triunfo parcial en el primer tiempo.
La segunda mitad comenzó preocupante. Danubio manejó la pelota, nuestro equipo esperó muy atrás y cuando teníamos el balón nos costó mucho progresar en el campo. No había buen juego colectivo, nos faltaba algo (con nombre propio: Ligüera) y estoy totalmente convencido de que sólo nos salvó en esa etapa la falta de ambición del rival.
Y es que Danubio jamás buscó el 2 a 0. Sólo aguantaba la eplota, buscaba la falta, dormía el partido. Nos dominaba, pero no nos lastimaba. Y eso nos permitió estar a tiro.
Iban 20 minutos y nada hacía presagiar que pudiéramos dar vuelta el juego. Había entrado Seba Rodríguez por el nuevamente inoperante Lozano, pero al equipo le costaba horrores llegar al área rival. Luego entró Aguirre por Seba Fernández (quien era el mejor en esos momentos), pero no arrancó bien jugando a lo Kevin Ramírez por izquierda (se le escapó una pelota afuera, intentó ganar en velocidad y no pudo). Parecía que el peor Danubio que haya visto en años (o décadas, quizás) también nos iba a ganar. La maldición continuaría...
Recién a los 25, cuando entró Ligüera (por Fucile, pasando Romero al lateral), el partido cambió. Con su sola presencia (y los goles de Aguirre), ganamos el partido.
La primera pelota que metió en profundidad, no fue buena, pero rebotó en un rival, Kevin la encontró, desbordó, la cedió atrás y Aguirre empató el juego.
Tras eso, el propio Aguirre y luego Ligüera, erraron goles increíbles abajo del arco.
Danubio no existió más tras eso. Inmediatamente después del empate se acordó de atacar y generó algo de peligro, pero perdió toda confianza tras esas dos jugadas en las que pudimos dar vuelta el juego. Y en una pelota perdida por ellos en el medio, un gran pase de Ramírez a Silveira, y otra gran cesión del 9 cuando le salía el arquero, permitió a Aguirre marcar su doblete y poner el 2 a 1, logrado por las ganas y por una ráfaga en la que pasamos por arriba al rival.
Faltaban 8 minutos y había que aguantar el partido. Pero Danubio no generó nada arriba y nosotros incluso nos dimos el lujo de errar goles increíbles: primero Ligüera definió horrible en un mano a mano con el arquero, y luego el propio enganche y Silveira no llegaron a un centro rastrero de Aguirre, con el arco desguarnecido.
Así, finalmente, rompimos el maleficio de 3 años contra Danubio y volvimos a derrotarlo. Victoria rara, pues jugamos mal casi todo el partido pero tuvimos una ráfaga impresionante de 20 minutos en la que justificamos la victoria y hasta pudimos ganar por más.
Lo importante es que quedamos primeros, solos, tras sólo dos fechas.
Vamo' Nacional!
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domingo, 5 de febrero de 2017
Debut con angustiosa victoria
Hace unas horas derrotamos a Juventud de las Piedras en el debut del campeonato Uruguayo 2017.
El triunfo fue sufridísimo, pues se concretó promediando el segundo tiempo, y porque en la última jugada Conde salvó el partido con una gran atajada.
El equipo empezó bien, con unos primeros 10 minutos de dominio total, en los cuales sólo no me gustó la constante actitud de Silveira de pivotear: nunca miró el arco, siempre buscó el pase atrás. Aun así, eso propició que Fernández tuviera un par de chances de gol con remates en la medialuna, pero ninguno de ellos fue realmente peligroso.
Aparte de eso, hubo buenas subidas de Kevin Ramírez por izquierda, y chispazos interesantes de Lozano cuando se decidió a encarar por derecha (lástima que lo hizo poco).
De todas formas, a partir de los 10 minutos Juventud nos dio un baile terrible y pudo y debió marcar el primer gol. Simplemente los pedrenses nos robaron la pelota, triangularon bien y buscaron por abajo, con pelotas punzantes o centros rastreros. Generaron córners consecutivos, nos metieron contra un arco; y nuestro equipo se metió tan pero tan atrá, que nos costó una enormidad progresar en la cancha. Silveira no estaba ni en el círculo central, el resto merodeaba el área y ni con pelotazos ni por abajo lográbamos salir del asedio.
Para colmo, pese a tener 9 jugadores y el arquero contra el arco nuestro, no mostrábamos solidez. Fue muy pobre el esfuerzo aéreo de nuestra defensa, y por abajo el doble cinco defeccionó terriblemente. Conde tuvo una muy buena tapada en un tiro libre y el rival erró un par de chances claras, y fue eso lo que nos permitió irnos con el cero al entretiempo.
Cierto es que en los minutos finales de esa primera mitad volvimos a inclinar un poco la cancha a nuestro favor, pero no generamos demasiado. Apenas un par de remates lejanos sin demasiado peligro, y poco más.
El segundo tiempo cambió, sin embargo. Desde el comienzo volvimos a dominar al rival, con una única arma: Kevin Ramírez. El puntero izquierdo hizo lo que quiso con el lateral derecho de ellos, y la ayuda del famoso calvo zaguero central diestro del rival jamás llegó a tiempo (de hecho, cuando Lozano se tiró para ese lado hirió también), y tras tres o cuatro desbordes con centros que casi fueron gol, finalmente se decidió a pegarle al arco, tomando desprevenido al arquero rival, y clavando la pelota contra el primer palo.
Luego tuvimos varias chances más para liquidar el pleito (siempre por el lado de Ramírez), pero no lo hicimos (Ramírez y Ligüera se perdieron goles increíbles), y en los minutos finales sufrimos muchísimo. Juventud, con sólo tirar la pelota al área, nos generó un par de chances de gol, y una última muy buena tapada de Conde, pasadísima la hora.
Formamos con Conde (dos buenas tapadas, se puede decir que salvó los 3 puntos); Otálvaro (opaco partido), García (flojo), Arismendi (flojísimo) y Fucile (no estuvo a la altura del primer partido con Olimpia, muy impreciso en las subidas, especialmente en el primer tiempo); Romero y Porras (un doble cinco con escasa marca, al menos mejoraron en los pases en la segunda mitad; Romero insinuó algo subiendo, pero concretó mal generalmente); Lozano (de menos a más durante el partido, tuvo algunas buenas jugadas, pero sigue lejos de su mejor nivel), Fernández (entreverado, apurado para definir) y Ramírez (el mejor de la cancha por lejos, especialmente en el segundo tiempo); y Silveira (pivoteó bien, tuvo un par de chances aprovechando centros o pelotas mal despejadas, pero no definió del todo bien). Ingresó Ligüera por Fernández a los 10 del segundo tiempo y el equipo mejoró sustancialmente, con alguien que repartió bien la pelota (por momentos, pues también tuvo malos pases, y un par de malas definiciones dentro del área).
En definitiva, ganamos 3 puntos. Me queda hondísima preocupación por la fragilidad aérea de nuestra defensa (ni siquiera Rafa García ganó por arriba) y siento que no falta peso en el área (da la sensación de que nuestros 9s no hacen goles, y si no es Kevin o Ligüera, la pelota nunca entrará en el arco).
Al menos ganamos, y empezamos arriba en el torneo. Habrá que mejorar si queremos el bicampeonato.
Pero, sea como sea, vamo' Nacional!
El triunfo fue sufridísimo, pues se concretó promediando el segundo tiempo, y porque en la última jugada Conde salvó el partido con una gran atajada.
El equipo empezó bien, con unos primeros 10 minutos de dominio total, en los cuales sólo no me gustó la constante actitud de Silveira de pivotear: nunca miró el arco, siempre buscó el pase atrás. Aun así, eso propició que Fernández tuviera un par de chances de gol con remates en la medialuna, pero ninguno de ellos fue realmente peligroso.
Aparte de eso, hubo buenas subidas de Kevin Ramírez por izquierda, y chispazos interesantes de Lozano cuando se decidió a encarar por derecha (lástima que lo hizo poco).
De todas formas, a partir de los 10 minutos Juventud nos dio un baile terrible y pudo y debió marcar el primer gol. Simplemente los pedrenses nos robaron la pelota, triangularon bien y buscaron por abajo, con pelotas punzantes o centros rastreros. Generaron córners consecutivos, nos metieron contra un arco; y nuestro equipo se metió tan pero tan atrá, que nos costó una enormidad progresar en la cancha. Silveira no estaba ni en el círculo central, el resto merodeaba el área y ni con pelotazos ni por abajo lográbamos salir del asedio.
Para colmo, pese a tener 9 jugadores y el arquero contra el arco nuestro, no mostrábamos solidez. Fue muy pobre el esfuerzo aéreo de nuestra defensa, y por abajo el doble cinco defeccionó terriblemente. Conde tuvo una muy buena tapada en un tiro libre y el rival erró un par de chances claras, y fue eso lo que nos permitió irnos con el cero al entretiempo.
Cierto es que en los minutos finales de esa primera mitad volvimos a inclinar un poco la cancha a nuestro favor, pero no generamos demasiado. Apenas un par de remates lejanos sin demasiado peligro, y poco más.
El segundo tiempo cambió, sin embargo. Desde el comienzo volvimos a dominar al rival, con una única arma: Kevin Ramírez. El puntero izquierdo hizo lo que quiso con el lateral derecho de ellos, y la ayuda del famoso calvo zaguero central diestro del rival jamás llegó a tiempo (de hecho, cuando Lozano se tiró para ese lado hirió también), y tras tres o cuatro desbordes con centros que casi fueron gol, finalmente se decidió a pegarle al arco, tomando desprevenido al arquero rival, y clavando la pelota contra el primer palo.
Luego tuvimos varias chances más para liquidar el pleito (siempre por el lado de Ramírez), pero no lo hicimos (Ramírez y Ligüera se perdieron goles increíbles), y en los minutos finales sufrimos muchísimo. Juventud, con sólo tirar la pelota al área, nos generó un par de chances de gol, y una última muy buena tapada de Conde, pasadísima la hora.
Formamos con Conde (dos buenas tapadas, se puede decir que salvó los 3 puntos); Otálvaro (opaco partido), García (flojo), Arismendi (flojísimo) y Fucile (no estuvo a la altura del primer partido con Olimpia, muy impreciso en las subidas, especialmente en el primer tiempo); Romero y Porras (un doble cinco con escasa marca, al menos mejoraron en los pases en la segunda mitad; Romero insinuó algo subiendo, pero concretó mal generalmente); Lozano (de menos a más durante el partido, tuvo algunas buenas jugadas, pero sigue lejos de su mejor nivel), Fernández (entreverado, apurado para definir) y Ramírez (el mejor de la cancha por lejos, especialmente en el segundo tiempo); y Silveira (pivoteó bien, tuvo un par de chances aprovechando centros o pelotas mal despejadas, pero no definió del todo bien). Ingresó Ligüera por Fernández a los 10 del segundo tiempo y el equipo mejoró sustancialmente, con alguien que repartió bien la pelota (por momentos, pues también tuvo malos pases, y un par de malas definiciones dentro del área).
En definitiva, ganamos 3 puntos. Me queda hondísima preocupación por la fragilidad aérea de nuestra defensa (ni siquiera Rafa García ganó por arriba) y siento que no falta peso en el área (da la sensación de que nuestros 9s no hacen goles, y si no es Kevin o Ligüera, la pelota nunca entrará en el arco).
Al menos ganamos, y empezamos arriba en el torneo. Habrá que mejorar si queremos el bicampeonato.
Pero, sea como sea, vamo' Nacional!
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