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viernes, 8 de abril de 2016

Clasificación asegurada


Anoche aseguramos la clasificación a Octavos de Final de la Copa Libertadores 2016 tras empatar 2 a 2 contra River Plate en el Estadio Centenario.

Más allá de la clasificación, las impresiones tras el final del partido fueron bastante mixtas, porque, pese a obtenerse el pasaje a la próxima fase, no se pudo ganar y se terminó el partido dejando más dudas que certezas en la gente.

Y no es que hayamos jugado mal, porque de hecho tuvimos un partido bastante bueno. Un primer tiempo con 35 minutos más que interesantes, y un segundo tiempo en el que, pese a no repetir el rendimiento, igualmente fuimos más que el rival. El problema es quizás que la falta de definición de los de arriba, sumada a la fragilidad defensiva que mostramos, nos hace dudar acerca del futuro del equipo en esta competición.

Formamos con Conde (nada que hacer en los goles, tapó algún remate, fue seguro por arriba); Fucile (tuvo muchos problemas ante los punteros rivales durante todo el partido), Victorino (hizo el primer gol, de tiro libre, y eso es todo un mérito; y cumplió en general tanto en la marca como por arriba), Polenta (fue el más seguro atrás, como generalmente) y Espino (muchos problemas también contra los punteros rivales, aunque mejoró en la recta final del partido); Tabó (no me gustó en general; poca predisposición a jugar en velocidad, centralizó mucho su juego y desbordó muy poco; además dio ventajas en el retroceso y casi no ayudó a Fucile en la marca), Romero (muy impreciso; tuvo buenos quites y buenas jugadas, pero también mostró su lado B: imprecisiones, faltas groseras, malos pases, etc.), Carballo (el mejor en el medio, aun cuando también cometió errores en la entrega que nos complicaron) y Ramírez (mucho sacrificio en la marca, pero algo peleado con la pelota arriba... se pareció más al de los primeros partidos que al de los últimos antes de la lesión y las paperas); López (buenos momentos mezclados con malos momentos; lo noté peleado con el gol, tuvo varias pero no concretó, y en el segundo tiempo sufió una laguna bastante grande en la que no le salía nada bien; de todas formas corrió hasta el último instante y mostró siempre su cuota de calidad, aun pese a estar algo entreverado) y Gamalho (correcto partido en general, no entendí mucho su cambio). Ingresaron González -por Gamalho- (mal partido, no se encontró nunca con los compañeros, hizo varios pases mal, y encima se metió un gol en contra), Barcia -por Tabó- (tuvo buenas y malas, como siempre, se lo notó más activo que Tabó, pero con la falta de calidad de siempre para jugar de puntero) y Barbaro -por Ramírez- (apenas entró en juego en los 4 ó 5 minutos que estuvo en cancha).

Arrancamos bien el partido, presionando a River y generando peligro con juego asociado. Pero el arquero rival le tapó un buen remate a López, evitando el 1-0. Casi inmediatamente, y en su primera llegada, River se puso 1 a 0 a los 5 minutos.

Por suerte, no mucho después, Victorino logró empatar de tiro libre, sorprendiendo al arquero rival con un tiro bajo (habría sido más complicado el partido si pasaban los minutos y nosotros íbamos abajo en el marcador). Luego del empate, hicimos muchos más méritos que el rival para pasar al frente. Tuvimos varias chances de gol, desperdiciadas fundamentalmente por el Diente López, pero también por el resto de delanteros. E incluso un segundo tiro libre de Victorino, bien tapado por el arquero, y otro de Ramírez que rozó el travesaño.

River recién emparejó el juego en la recta final de esa primera mitad, donde nos repartimos la pelota sin generar demasiado peligro realmente; y el primer tiempo se fue con un injusto 1 a 1, pues habíamos hecho méritos para irnos arriba en el marcador.

La segunda mitad fue más desprolija; con River yendo más arriba e insistiendo más por las bandas (donde siempre damos franquicias y muchas facilidades), pero no hubo demasiadas llegadas de ninguno de los dos. Munúa hizo entrar a González por Gamalho, pasando López a la posición de 9, pero Nacho no anduvo preciso en ningún momento y sólo logró que al equipo le costara más llegar al área rival.

Por suerte en un contragolpe a los 27 minutos, el lateral derecho de ellos pifió una pelota y Kevin Ramírez quedó solo mano a mano con el arquero, y tras buena definición hizo el 2 a 1. Allí pareció que la victoria ya era nuestra, en especial porque en los minutos siguientes hicimos méritos como para anotar el tercer gol (nuevamente López falló); pero entre el cansancio de algunos jugadores (Ramírez y Tabó) y la amarilla a Romero, que lo hizo cuidarse más en la marca, River empezó a controlar nuestros ataques y a dominar la mitad de la cancha, hasta encontrar el gol del empate: dudosa e innecesaria falta por el sector de Fucile, centro fuerte al medio del área y Nacho González cabeceó fallidamente, peinando la pelota contra el palo.

En los minutos finales River mostró más actitud para buscar la victoria, en tanto nosotros básicamente nos replegamos y aguantamos (a fin de cuentas, ellos necesitaban ganar sí o sí y nosotros con el empate estábamos clasificándonos) y, aunque no nos generaron chances de gol, sí terminamos dando una imagen un tanto opaca (López muy sólo arriba, todos los demás demoraban años en llegar para auxiliarlo), pensando especialmente en el futuro (en Octavos nos van a tocar equipos muchos más duros que este River; que es bueno adelante, pero no tanto atrás; y no supimos aprovechar los espacios cuando se nos vinieron arriba).

En definitiva, lo importante es que aseguramos la clasificación, que merecimos ganar, que el arquero rival fue figura indiscutible (y hace mucho que no podemos decir eso), pero quedó en el debe justamente el ser más contundentes y nos deja algo de preocupación la notoria fragilidad de nuestra defensa (nos llegan fácil por abajo, ya sea tocando por el medio o corriendo por los laterales; y nos cuesta el juego aéreo más de la cuenta), así como mala manera en la que terminamos el juego (acusando extremo cansancio, incapaces de hilvanar un ataque, muy metidos atrás).

En tres días volveremos a ser locales en el Estadio Franzini, con sólo 600 hinchas, y habrá que disimular el cansancio y las secuelas de las paperas, y ganar o ganar para seguir persiguiendo el objetivo del bicampeonato.

Vamo' Nacional!

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