
Anoche enderezamos por fin el rumbo en la Copa Libertadores (y en la temporada, dicho sea de paso) derrotando a Palmeiras, en Sao Paulo, 2 a 1.
El partido fue sumamente sufrido, especialmente porque jugamos más de 50 minutos con un jugador de menos (y en los minutos finales, con 2 menos), lo cual nos hizo apelar sólo a aguantar el resultado durante más tiempo del que un corazón puede aguantar.
Los primeros minutos fueron dubitativos de nuestra parte, y Palmeiras dominó el juego y la posesión de la pelota; pero poco a poco nos fuimos soltando y, aunque la posesión nunca fue nuestra, sí empezamos a responder un poco más ataque por ataque.
Nuestra defensa nunca terminó de mostrar firmeza, especialmente a espaldas de los zagueros (Fucile, fundamentalmente), desde donde nos llegaron constantemente; lo cual se agravaba con la presencia de dos zagueros absolutamente suplentes (Victorino y Eguren, éste último, además, sin vocación de zaguero); pero el rival también mostró importantes problemas defensivos, especialmente por las bandas, a espaldas del veteranísimo Zé Roberto.
El gran trabajo de Ramírez y Barcia ayudando a los laterales ante las subidas de los jugadores rivales, así como el buen trabajo en el medio de Porras y Romero, permitieron mantener el cero en el arco durante el suficiente tiempo como para hacer poner nerviosos a los jugadores y a la torcida rival.
Y en medio de cierto dominio nuestro (ya habíamos tenido una buena llegada por desborde de Barcia que Fernández bajó atrás y López tiró con el taco la pelota al palo), llegó el 1 a 0. Buena corrida de Fucile por derecha, centro bajo, un rival trabó a Fernández y la pelota le quedó servida a Nico López, quien eludió al arquero y mandó la pelota a las redes. Un par de minutos después, cuando Palmeiras mostraba cierto nerviosismo, Barcia picó al vacío desde el círculo central, recibió gran pase de Porras y venció al arquero para hacer el 2 a 0 y provocar estupor generalizado en el Allianz Parque.
Luego llegó la absurda expulsión de Fucile (bien decretada, pero por una falta ridícula, del tipo del que Fucile ya nos está acostumbrando partido a partido) y Palmeiras se fue arriba. Logró el decuento tras desafortunado cierre de Espino (que le dejó la pelota servida a un rival mano a mano con Conde) y lo que parecía un partido con cierta tranquilidad se volvió un auténtico calvario.
En el segundo tiempo Palmeiras nos metió contra un arco. Con el Colo Romero de lateral derecho, pero sin Barcia volanteando (salió para que entrara Carballo), nuestro lateral derecho fue un regalo permanentemente (el Colo tuvo que apelar a faulear varias veces, algo que pudo y debió costarle la roja en el correr de la segunda mitad). Para colmo de males, Ramírez se fue cansando y su buena labor en la primera mitad desapareció en la segunda. López desapareció por completo (debió ser sustituído por Munúa mucho antes), y Fernández se fue cansando en la recta inicial de esa segunda mitad y fue sustituído por Cabrera.
Ni Cabrera ni Carballo tuvieron un buen partido en la marca o la generación (salvo al final, cuando Carballo comenzó a afirmarse, a robar pelotas e incluso a adelantar al equipo) así que el segundo tiempo fue realmente tétrico. Palmeiras no empató porque no le embocó al arco, realmente.
Al final del partido entró Gamalho, pero fue expulsado pasada la hora (injustamente) y jugamos con 9 los últimos dos minutos, salvándonos del empate milagrosamente en la última jugada, con un tiro a quemarropa que dio en el travesaño.
En definitiva, fue un triunfazo, pero hay que ser autocríticos ahora más que nunca: pudimos haber perdido el juego, y por culpa exclusivamente nuestra. Todo lo bien que hizo Fucile en el primer gol no puede servir para excusarlo por la absurda expulsión que nos dejó con uno menos cuando todo estaba bajo control. Eguren también recibió una amarilla por protestar, lo cual no puede pasar tampoco. Y, si bien salió bien, en el segundo tiempo nos faltó tener un poco más la pelota. Aguantarla un poco lejos de nuestra área (algo que hicimos mucho mejor contra Independiente Santa Fe en la Sudamericana pasada, pese a la injusta derrota) e intentar algún contragolpe de vez en cuando, máxime siendo que Palmeiras terminó jugando con un sólo defensa prácticamente.
Jugamos con Conde (tuvo dos o tres buenas intervenciones, fue clave para ganar el partido); Fucile (gran jugada en el 1 a 0, un espanto el resto del partido, siendo desbordado no menos de 10 veces, y haciendo dos faltas tontas que le costaron una amarilla cada una y la expulsión sin sentido alguna en un 2 a 0); Victorino (el mejor atrás, infalible por arriba, bastante bien también por abajo), Eguren (voz de mando y poco más, no dio seguridad atrás, se lo vio lento e impreciso) y Espino (muchas ganas, algún buen cierre, pero en general se vio superado e incluso tuvo la mala fortuna de que su despeje generara el descuento rival en un momento clave); Barcia (buen partido, fue sustituído para reacomodar el medio con Carballo), Romero (buen primer tiempo en la marca; pero en el segundo tiempo se vio desbordado constantemente y debió ser expulsado por cometer 3 faltas duras cuando ya tenía amarilla), Porras (buen primer tiempo, tanto en la marca como en la distribución de juego; en el segundo tiempo se metió demasiado atrás, lo cual fue bueno para ayudar a la línea de fondo, pero fue malo para el corazón de todos los bolsos del mundo, porque Palmeiras llegó al área sin oposición alguna en el medio) y Ramírez (gran primer tiempo, muy bien en la marca durante todo el partido -algo que no es lo suyo-, pero se fue quedando sin energía en la segunda mitad); Fernández (corrió a todo el mundo en todas partes de la cancha, un león, una bestia, puro corazón) y López (hizo un gol, pero no me gustó en general, estuvo desconectado en ataque todo el partido, y fue el único que no colaboró en la marca). Ingresaron Carballo -por Barcia- (no me gustó salvo en la recta final del partido, cuando empezó a robar pelotas e incluso a generar subidas de nuestro equipo), Cabrera -por Fernández- (más marca que creación, anda falto de fútbol y se nota a la legua) y Gamalho -por López- (entró poco en juego y lo expulsaron injustamente).
Quedamos primeros en el grupo de Libertadores, peor no hay que dormirse en los laureles ni creer que todo está hecho. La semana que viene jugamos la "revancha" contra Palmeiras y hay que ganar sí o sí para seguir en el buen camino. Y será sumamente difícil el partido, como lo fue ayer (y máxime siendo que el rival tendrá nuevo DT, porque echaron al actual). Cualquier otro resultado nos puede volver a complicar la clasificación a Octavos.
Con huevo, intensidad, inteligencia, y juego colectivo en ataque, podemos ganar.
Vamo' Nacional!
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