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lunes, 7 de marzo de 2016

Seguimos de malas

Acabamos de empatar 1 a 1 contra Juventud en el Parque, y volvimos a dejar pasar la oportunidad de quedar primeros en la Tabla Anual.

Nuevamente desperdiciamos un tiempo y nuevamente no jugamos a nada durante 90 minutos. Es el cuarto partido consecutivo que no ganamos (contando Copa y campeonato) y ya no queda claro si el DT sabe qué hacer para enderezar el barco.

A Juventud le bastó con poner dos líneas de 4 (en realidad una de 4 y una de 3 por delante) y presionarnos en la salida para anularnos absolutamente, para desnudar nuestras horribles falencias futbolísticas y para reducirnos a un equipo que apela constantemente al pelotazo.

Cierto es que en el primer tiempo Barcia y Espino tuvieron algún desborde, pero jamás culminaron bien. Sus centros fueron generalmente malos, largos afuera o cortos a los pies de un rival. Tuvimos sí alguna que otra chance de gol, pero no logramos concretar (la más clara, una palomita de Fernández en un córner al primer palo).

En el segundo tiempo aparecieron con mayor incidencia Fucile por derecha y Ramírez por izquierda, pero igualmente por lo general sus centros fueron malos.

Quizás la conclusión que deberíamos sacar es que no debemos jugar más por las bandas y mandar centros. Hay que hacer diagonales y buscar llegar por abajo, porque no sólo nuestros centros son pésimos, sino que además no tenemos gente en el área que pueda cabecear (Ramírez y Barcia son los que más cabecean, y juegan fuera del área; y López y Fernández no ganan por arriba nunca).

A mi entender hubo cierta incidencia del árbitro en el trámite del juego, pues dejó pegar mucho. Juventud, nunca con violencia, es cierto, apeló a hacer faltas en todo momento para cortar ataques nuestros y el árbitro dejó que apelaran a eso, pese a que está penado por reglamento. Eso y sus constantes charlas con los jugadores, hicieron que el partido fuera trabado y más lento de lo que Munúa y nuestros jugadores hubiesen querido.

Juventud, que había tenido 3 ó 4 contragolpes peligrosos en el segundo tiempo, encontró el gol tras regalo de Espino y Cabaco, con la colaboración de la pasmosa pasividad de Conde. Por suerte, encontramos el empate rápido, faltando 15 minutos, gracias a un entrevero en el área y el oportunismo de González.

Antes de esos goles, habíamos tenido algunas chances claras de gol, incluyendo una pelota en el palo y un par de llegadas de Ramírez, o incluso entreveros en los que los defensas rivales lograron despejar remates a bocajarro.

Aparte de eso, tuvimos 6 tiros libres al borde del área, 3 de los cuales se fueron altísimo por arriba del travesaño, 2 dieron en la barrera, y sólo 1 fue al arco, pero al medio, obra de papelito Fernández. Es preocupante las carencias que tiene el plantel en las pelotas quietas, lo cual también es notorio en los córners, pues la mitad quedan cortos al primer palo.

Jugamos con Conde (tuvo alguna atajada interesante, pero sigue sin convencerme: en el gol debió salir a atorar al rival, en lugar de dejarse fusilar); Fucile (criteriosas subidas, pero mal en la marca; debió irse expulsado al final del partido por una falta de último recurso; está lejos de ofrecer seguridad), Cabaco (un par de errores en el primer tiempo, y la complicidad en el gol, a lo cual se le suman un par de cabezasos mal dirigidos que pudieron ser gol), Polenta (el mejor atrás, por lejos) y Espino (muchas ganas, pero nada más, horribles centros y responsabilidad enorme en el gol rival con un pase lamentable hacia atrás); Porras (anda bajo, bien en la marca, pero demorando mucho la salida del equipo; fue bien sustituído), Romero (ganas y poco más); Barcia (corre, intenta, lucha, desborda... pero jamás culmina bien), Fernández (corrió los 90 minutos, pero no tuvo ninguna pelota para definir), López (se arrastró por la cancha en la segunda mitad, pero es el jugador diferente del equipo y no puede salir) y Ramírez (mejoró en la recta final del partido, pero tuvo un primer tiempo displicente). Ingresaron González (un par de buenos pases y el gol, cumplió y sigue pidiendo volver a la titularidad) y Leo Gamalho (bajó varias pelotas criteriosamente, pero sus compañeros se mostraron desconectados -algo similar le pasaba a Alonso-, pero de todas formas dio la sensación que lo suyo es jugar abierto por abajo y no de nueve luchando por arriba).

En definitiva, volvimos a dejar puntos por el camino y desaprovechamos la oportunidad de pasar al CAP en la tabla anual. Lo peor es que pasó el primer tercio del torneo, el cual, a priori, era bastante favorable. En los próximos 3 partidos nos enfrentaremos a Cerro y a Defensor de visitantes, y no necesito decir que hace varios años que no ganamos en sus canchas, y en medio, recibiremos a El Tanque, el cual siempre nos complica la vida. Serán 3 partidos que decidirán definitivamente si pelearemos este torneo o volveremos a tirar a la basura una temporada de forma poco creíble.

Munúa está dando señales de desconcierto absoluto a estas alturas. Es rarísimo que Nacho González no sea titular. No sólo porque es necesario alguien que habilite a los de arriba, sino porque jugar sin enganche de entrada nos hace desprolijos desde el minuto cero y cuando entra Nacho para dar prolijidad, sus compañeros están muertos y no se muestran a la altura. Es rarísimo que se guarde siempre un cambio, que Tabó no tenga minutos de juego por la punta derecha y que siga siendo Barcia quien deba desbordar y meter centros. Barcia es puro corazón, lo mismo que Papelito, pero es necesario alguien que meta un pase de gol, y ninguno de los dos está para eso.

El miércoles visitamos Sao Paulo para enfrentar a Palmeiras, y el partido puede significar la resurrección del equipo o el hundimiento absoluto. Una derrota nos pondría muy cuesta arriba la clasificación, en medio de un muy mal momento en el torneo.

Tengo fe en el equipo (jugadores y cuerpo técnico), me queda más que claro que darán todo para ganar cada partido, pero lo que no tengo tan claro es si -amén de las ganas- tienen los conceptos o la claridiad necesarias para salir adelante. Nos falta juego en el último cuarto de cancha. Hay más paredes entre Polenta, Espino y Porras que entre Ramírez, Fernández y López. No llegamos nunca por abajo y no tenemos jugadas claras de gol, es todo luchado, a los codazos, con forcejeos y a los empujones. Me encanta, pero no podemos ser sólo eso. Hay que jugar al fútbol y generar chances de gol. Rápido, lento, a los pelotazos o por abajo, lo mismo da, lo importante es hacer goles y para hacerlos hay que generar chances de gol claras, o seguiremos dependiendo de entreveros casualidades para ganar partidos.

A trabajar bien estos días para aceitar el juego ofensivo de una buena vez. López, Papelito, Ramírez y/o Barcia necesitan tener la pelota limpia para definir como todos sabemos que saben hacer. Los que desbordan deben mirar antes de mandar la pelota al área, y los que están en el área deben desmarcarse, en lugar de ir a la montonera. De nada sirve el juego veloz de toque, si cuando llegamos al área no sabemos qué hacer para mandar la pelota a las redes.

Hay que ir con todo el miércoles en Sao Paulo, para de una buena vez pisar firme no sólo en la Copa, sino pensando en lo que viene. Y luego llegará la revancha aquí en Montevideo, antes de que se reanude el campeonato uruguayo el 20 de marzo en el Tróccoli.

Vamo' Nacional!

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