
La victoria fue merecidísima, aunque sufrida en la recta final, porque hasta el gol nuestro habíamos sido amplios dominadores.
El primer tiempo fue luchado, pero de claro dominio nuestro. No presionamos en toda la cancha, pero ni bien el rival intentó cruzar el medio, lo maniatamos de tal forma que no tuvo una sola llegada clara en esos 45 minutos iniciales. El equipo no dejó maniobrar a Palmeiras y con la pelota en los pies fue vertical cuando pudo o sumamente movedizo para buscar espacios.
Nos faltó el pase final, pero aún así tuvimos varias chances de gol claras. Una de Barcia tras pase de López, otra de Fernández tras despeje fallido de la defensa tras centro de Barcia (o el propio López, no recuerdo) y otra de López en la que quedó mano a mano con el arquero, sin mucho ángulo y buscó el pase atrás, pero fue cortado por un rival.
Por el lado de Ramírez también generamos peligro, pero en forma de centros que no culminaron en remates claros.
Conde fue mero espectador del partido, apenas atrapando un centro cerca del final como jugada de mayor riesgo, o viendo como alguien de la zaga despejaba al córner en la última jugada.
El rival hizo cambios ofensivos en el entretiempo y tuvo la primera chance de gol a los 3 minutos: pelotazo a espaldas de nuestra zaga y un recién ingresado quedó mano a mano con Conde, quien tapó el intento de globito por encima de su cuerpo.
Tras esa llegada, fue el gol nuestro. López anticipó a Zé Roberto (quien jugó en el lateral la segunda mitad, tras haber sido 5 en la primera), la pelota le quedó a Fernández, quien tuvo dos opciones de pase: Barcia por derecha y Ramírez por izquierda; escogió la segunda, Ramírez tiró el centro y López apareció detrás de todos para cabecear ante la salida desesperada del arquero, cruzando el balón y mandándolo a las redes.
A partir de entonces fuimos tomando posiciones más retrasadas en la cancha. Luego de 5 ó 10 minutos donde el partido mantuvo la tónica inicial (presión nuestra en la mitad de la cancha y juego veloz por las bandas), Palmeiras comenzó a tener la pelota. Los punteros intentaron por ambas bandas, pero las duplas Barcia/Romero y Ramírez/Espino los dominaron completamente.
Recién con la salida de Ramírez (ingresando Tabó), el sector izquierdo nuestro comenzó a tener problemas; pero Polenta se encargó de resolverlos; y Palmeiras tuvo que apelar al pelotazo al área como única arma ofensiva (algo que bien podían hacer, pues en la recta final jugaron con dos números 9 realmente enormes, que ganaban por arriba sin demasiado esfuerzo).
Conde tuvo una tapada enorme en la hora, tras tiro cruzado, evitando el empate que habría sido injusto, y nos llevamos un triunfazo del Parque.
Quizás debimos sufrir un poco menos, pero no anduvimos finos en la definición (erramos alguna jugada clara de hacer el 2 a 0 por rematar débil o desviado, y por no tener un delantero cabeceador que pudiera mandar con buena dirección los centros que efectuó especialmente Ramírez). Realmente destacable la actitud y la entrega de los jugadores los 90 minutos del partido (algo tan diferente a la apatía que muestran otros equipos de nuestro país), y es por eso que ganamos a fin de cuentas.
Formamos con Conde (dos tapadas en la segunda mitad y sólido juego aéreo en una segunda mitad donde ellos buscaron constantemente por esa vía); Romero (un león en la marca, cerró su sector los 90 minutos), Victorino (buen partido, apenas le recuerdo un error despejando una pelota de cabeza hacia el costado, sirviéndosela al puntero derecho rival, pero es algo mínimo, mostró solidez por abajo y por arriba, algo que honestamente no me esperaba de él a estas alturas de su carrera), Polenta (notable en la marca, fue impasable; sufrió algo por arriba, pero es lógico porque los rivales eran muy altos para él) y Espino (otro buen partido de él, apenas se le complicó un poco al final, pues el rival atacó sólo por su sector); Barcia (es un 9, juega de puntero y marca como un lateral. No se le puede pedir más, sólo se le puede estar agradecido por el esfuerzo impresionante), Porras (le sacaron una amarilla rápido, pero jugó un gran partido en la marca, aun arriesgándose a veces a sufrir otra tarjeta y una posible expulsión), Carballo (fue sólido apoyo de Porras y se dio el lujo de subir varias veces como enganche, me gustó) y Ramírez (otro delantero que se mata marcando, gran partido suyo hasta que se fue sentido, fue fundamental para que el rival no nos generara peligro por el lado de Espino, y además generó varias subidas peligrosas); Fernández (impresionante despliegue, corriendo todas las pelotas y marcando a todo el mundo, sólo le falló la definición) y López (gran despliegue también, varias pinceladas de calidad, hizo un gol y sólo falló a la hora de dar el pase a un compañero dentro del área, o habríamos hecho algún gol más). Ingresaron: Tabó -por Ramírez- (mostró ganas, pero ni en ataque ni en defensa logró emular lo logrado por Ramírez), Eguren -por Fernández- (entró para ganar por el juego aéreo, pero ganó poco por arriba y entró poco en juego) y Cabrera -por Barcia- (intentó aportar algo de claridad en los minutos finales, pero no anduvo fino en las dos pelotas que tocó).
En definitiva, gran triunfo, de esos que enorgullecen a todos por lo que metieron todos y cada uno de los jugadores. Son de esos partidos en los que al terminar uno piensa "que suerte que ganamos, porque los jugadores se lo merecían", se comparte la felicidad de ellos, y ellos comparten la nuestra. Más no se puede pedir.
Ahora a seguir por el buen camino (y a ajustar un poco la definición y el último pase) y a ganarle a Cerro el domingo, para volver a meternos en la pelea por el Clausura.
Vamo' Nacional!
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