
Ayer empatamos 0 a 0 contra Fluminense en Rio de Janeiro, por la segunda fecha de la Copa Libertadores.
La verdad, la primera sensación que me dio el partido fue alivio, porque rescatamos un punto milagrosamente y es un punto que nos puede servir para pasar a la siguiente fase. Pero siendo frío tengo que reconocer que no jugamos a nada y que más que huevos de Lembo, Píriz y Coates (éste último con un par de errores que pudieron costarnos caro), y las ganas y calidad de Fornaroli, no hay mucho más para rescatar.
Porque el orden táctico y la aplicación defensiva dejaron mucho que desear, especialmente con las subidas de Núñez y con la lentitud de Márques por el otro lateral. Nos llegaron mucho y solamente el mal partido de ellos (que pasan un mal momento a nivel local, como nosotros) nos salvó de una derrota. Hay que ser realistas, no fue el planteamiento defensivo lo que nos dio el punto, sino las fallas de ellos, que tuvieron no menos de cinco claras chances de gol y otras 10 aproximaciones que culminaron mal.
En ataque, salvo lo que intentó Fornaroli y las subidas de Pereyra y Cabrera, o un par de arremetidas del Morro cuando entró en la segunda parte, fuimos espantosos. Viudez apenas sabe correr y poco más... ni siquiera fue capaz de abrir la cancha en un par de oportunidades, lo recuerdo claramente cerrándose cuando su compañero (Pereyra/Cabrera/Fornaroli, no recuerdo) casi le pedía a gritos que se abriera. Y Vigneri, otro tanto... más lento y un poco más criterioso que el otro. No tuvimos nada de juego asociado.
En el primer tiempo mostramos cierta intención de jugar de igual a igual ante los brasileños. En la primera jugada, Núñez (si mal no recuerdo) peleó una pelota -creo que con falta- y Fornaroli casi hizo el 1-0. Luego ellos intentaron irse arriba, pero ya en las primeras de cambio se los notó imprecisos, especialmente cuando jugaban por el medio (lo mejor de su juego fue por la izquierda de nuestra defensa, aunque no culminaron casi nunca bien). Promediando el primer tiempo nos envalentonamos un poco y fuimos a presionar arriba, intentamos, disputamos la pelota. Pero no generamos demasiado peligro... si no es Fornaroli, o algún intento de Cabrera, no tenemos cómo llegar al arco.
Lo más polémico de esa primera parte fue una plancha feísima del lateral derecho de ellos sobre Cabrera que bien pudo valer la amarilla (en la TV insistieron que era roja, pero bueno... es discutible).
En el segundo tiempo el partido se nos hizo cuesta arriba. Fornaroli se cansó, Vigneri y Viudez ni subían, ni presionaban, ni nada. Carrasco puso al Morro para que peleara más la pelota, pero el Morro peleó infructuosamente por arriba y no presionó demasiado por abajo. Jugó como el Chengue (suele hacerlo así) pero con 20 centímetros menos de altura. Incomprensible.
Justamente en la única que los defensas fallaron, logró escaparse de ambos, eludió al arquero, pero casi cayéndose tiró la pelota sobre el travesaño.
Esa jugada y una corrida de Pereyra faltando 15 minutos fue todo lo que hicimos en ataque; y eso, repito, es lo que me angustia: hacer un gol nos cuesta horrores. Es algo que no puedo comprender aún, teniendo a Carrasco como DT.
Al menos podemos destacar algo en este partido y es que hubo enorme actitud en la marca, pese a que con el correr de los minutos nos fuimos quedando sin piernas. Ya con Córdoba y Calzada en cancha por Vigneri y Cabrera; Calzada y Píriz los corrieron a todos, pero Pereyra comenzó a quedarse y Viudez quedó estático. Atrás anduvimos firmes, pese a los ya mencionados errores de Coates (que esta vez al menos subsanó) y a alguna jugada rara de Márques (superado en velocidad, protagonizó también la jugada que ellos reclamaron como penal: en lugar de ir a marcar a Moura, retrocedió y lo dejó pegarle de volea -la pelota dio en la mano de Píriz, pero no fue penal, porque la tenía casi contra el cuerpo-).
En definitiva sacamos un gran punto, que vale mucho pensando en que estamos en el grupo más difícil de la Copa, pero que no nos servirá de nada si no mejoramos el juego. Este equipo brasileño tuvo una mala noche, y jugando así no le vamos a ganar en Montevideo, como tampoco le vamos a ganar a los otros dos del grupo.
Jugamos con Burián (no participó demasiado -ellos tiraron mucho pero casi siempre afuera-, pero tuvo un par de salidas rápidas para atrapar pelotas y apenas falló en un centro); Márques (lento, estático, con poca marca, pero al menos intentó salir bien), Lembo (un león, el gran capitán del equipo), Coates (impresionante en la marca, pero con errores cuando quiso parar la pelota) y Núñez (corre, intenta, va, marca, pero pierde muchas pelotas y descuida mucho su sector por momentos); Pereyra (fue la manija del equipo y se aplicó notablemente a la marca), Píriz (otro león en la marca, aunque falló muchos pases) y Cabrera (es notable cómo aporta en la marca pese a ser un 8 o un 10 casi; aunque esta vez intentó subir un poco más y marcar un poco menos que en México); Viudez (nada de nada), Fornaroli (el mejor adelante, le falta embocarle al arco, pero demuestra que sabe no sólo definir sino distribuir y moverse) y Vigneri (corrió, intentó juntarse con los del medio y con Fornaroli, pero le falta mucho). Los que entraron lo hicieron bien: Córdoba ayudó por el lado de Márques y sacó un par, Calzada marcó y subió bastante por la izquierda y el Morro se mandó esa jugada a los empujones que casi fue gol, además de colaborar defensivamente en corners y en tiros libres.
El domingo jugamos contra Bella Vista y tenemos que ganar para seguir dependiendo de nosotros en la Anual (en el Clausura ya no dependemos matemáticamente, pero siendo que Tacuarembó va primero -con el debido respeto- y faltando tanto, todavía podemos). Por la Copa nos espera Argentinos acá y luego allá.
Hay que mejorar, hay que trabajar más en lo colectivo, y metiendo como siempre vamos a salir adelante.
Saludos!
PD: uno... dos... ¡tres...!
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