
Paliza.
Con esa palabra se resume 99% lo que fue el clásico de ayer domingo.
Le dimos un paseo soberbio (sobre todo en el primer tiempo) al rival de todas las horas, en la cancha, en las tribunas y en el resultado.
Ni siquiera había empezado el juego cuando Regueiro aprovechó un error del arquero rival (quien terminó siendo figura) y, con el arco libre, hizo el 1-0 desde fuera del área.
Luego de ese primer gol, fuimos netamente superiores. Con una defensa y un medio campo que les ganaron todas a una media cancha ofensiva de ellos absolutamente inoperante y sin ganas, la pelota fue todo el tiempo nuestra.
Notable Matute cada vez que tocó el balón. Lodeiro participó poco, pero cuando lo hizo fue decisivo, muy bien la dupla Regueiro/Varela mientras estuvo en la cancha, siendo una verdadera pesadilla para la lenta defensa rival, que corría con 3 metros de ventaja en una carrera de 10 metros, y siempre perdía (en especial del lado del "famoso" capitán de ellos).
Con triangulaciones especialmente por derecha entre Matute, González y Varela, llegamos bastante más que ellos en los primeros 45 minutos.
Antes de los 10 ya pudimos haber hecho el segundo gol, cuando Lodeiro mandó al medio una pelota -que pudo haber intentado mandar al arco- y Varela no pudo conectar.
A partir de esa jugada (gestada a través de un contragolpe) dominamos el juego casi hasta los 40 minutos.
A los 16 -luego de un par de desbordes por izquierda- Regueiro le gana en velocidad a Alcoba, queda cara a cara con el arquero rival y éste logra manotear para enviar al corner y evitar el 2-0 (aunque el árbitro cobró saque de meta).
Regueiro y Varela no sólo picaban y ganaban en velocidad, sino que -aternativamente- cada uno hacía muy bien el trabajo de pivote, para recibir y devolver a Matute y Lodeiro (sobre todo el primero), y así generar jugadas limpias de gol.
Antes de los 30, Lodeiro combina con Regueiro y, luego de un mal despeje defensivo, queda cara a cara con el arquero Sosa, lo deja sentado en el piso y con el arco libre hace el 2-0.
Ventaja clara y merecida a esas alturas.
El asedio de nuestra parte continuó, ante el desconcierto de un rival sumamente lento y desganado en la cancha.
Matute Morales, aprovechando una nueva pared, tiró de fuera del área y el arquero volvió a enviarla al corner, con ayuda del travesaño (aunque, claro, una vez más sancionaron saque de meta).
El rival, apenas tuvo en los últimos 5 minutos un par de jugadas riesgosas gracias a entreveros dentro del área, las cuales se suman a un par de tiros libres, como las únicas ocasiones de riesgo sobre nuestro arco en esa primera parte, que dominamos completamente en cuanto a juego y actitud.
El segundo tiempo, sin embargo, comenzó bien diferente. Ellos tuvieron no menos de 4 opciones de gol en los primeros 15 minutos (las dos primeras, en los primeros 5, clarísimas) que desperdiciaron.
A esas alturas, ingresó Blanco por Regueiro, quien se sumó al Morro García -ingresado por Varela (con un golpe en la cabeza que incluso le provocó amnesia, según dicen) a los 40 minutos de la primera parte-, y el equipo perdió el peso ofensivo que había tenido en la primera parte. Quedamos con una delantera sumamente blanda e inoperante (Acevedo criticó duramente -según la TV- al Morro promediando el segundo tiempo, por su falta de dinámica) y eso nos dejó con una sola opción: defender el resultado.
El rival -que puso un equipo mucho más ofensivo para la segunda parte- fue más que nosotros incluso hasta los 30 minutos, pero se fue quedando poco a poco.
Nosotros apenas contamos con un par de desbordes de Blanco (creo que ambos) que terminaron con centros que no fueron conectados por el Morro o quien llegara del otro lado; y un contragolpe con error de Orteman, que Lodeiro envió al palo cuando estaba cara a cara con Sosa.
Ya pasados los 32 minutos de esa segunda parte, en el 4º contragolpe claro que tuvimos, el Morro -quien jugó malm como ya mencioné- se encontró con un pase de Lodeiro que lo dejó sólo frente a Sosa, y definió magníficamente para marcar el tercer gol.
El resto del partido murió sin pena ni gloria, con ciertas actitudes amargas -cuando no- del equipo rival (como no devolver la pelota cuando se tiraba afuera para atender un lesionado, y demás cosas que ellos suelen hacer), y cerca del final el tal "pollo" (es decir "pichón de gallina") se hizo expulsar, como siempre que va perdiendo.
En definitiva, un 3-0 absolutamente merecido, que nos deja primeros a falta de dos fechas, y a ellos afuera definitivamente de la pelea por el Campeonato Apertura.
El equipo formó con Muñoz; Matías Rodríguez, Coates, Lembo, Álvaro González; Lodeiro, OJ Morales, Ferro, Matute; Varela y Regueiro. Ingresaron: el Morro García (por Varela en el primer tiempo), Blanco (por Regueiro) y Núñez (por Matute).
Se destacaron OJ -como siempre-, Lembo -que sacó todo por arriba y por abajo y no perdió jamás, pese a que ya no es el joven de hace 8 años- y Matute Morales -quien no sólo la descosió cuando pudo, sino que luchó todo, dio órdenes en todo momento, y fue el gran estratega del equipo mientras estuvo en cancha-.
Si Lodeiro hubiese estado más claro y si Varela no se lesionaba, yo creo que ganábamos 4 ó 5 a 0.
Poco a poco, la historia la vamos a dar vuelta otra vez (no es que importe mucho, pero ellos hablan de números, estadísticas, pasados en blanco y negro que nadie vivió...).
En la próxima fecha, creo que el miércoles, enfrentamos a Fénix (teóricamente, en el Parque).
¡Vamo' el bolso!
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