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lunes, 6 de abril de 2015

Perdimos contra el último

Ayer volvimos a perder en el Clausura (por 4 vez en 7 partidos, algo que supongo que es un récord negativo institucional), 2 a 0 ante Wanderers, y creo que le dijimos adiós definitivamente al torneo.

Se pueden decir muchas cosas, entre ellas, que erramos muchos goles que habrían cambiado el partido, que el equipo intentó hasta el final con muchas ganas, que no se mereció perder; pero creo que lo más acertado sería hablar en frío y objetivamente y confesar que el equipo no dejó una buena imagen en general.

Porque no perdimos 2 a 0 contra un rival que jugó un partidazo. No. Perdimos contra un rival que jugó muy mal (mucho peor que en el Apertura, cuando le ganamos). Ojo, no le quito mérito a Wanderers diciendo que jugó mal, sólo digo que jugó peor de lo que puede, pero igualmente nos superó táctica y futbolísticamente, y que tanto se cansó de errar goles como dio muchas facilidades en defensa, las cuales no supimos aprovechar.

Wanderers hizo algo muy inteligente, e igualmente sumamente básico, y con eso le alcanzó para ganar el partido. Puso un 9 enorme y dos punteros veloces; buscó al 9 por arriba para que éste lanzara en velocidad a los puntas y éstos nos hicieran daño. Con eso, sólo con eso, nos ganó.

El primer tiempo fue malo y lento. Nosotros esperamos en la mitad de la cancha y buscamos el contragolpe. La sociedad De Pena/Espino fue protagonista del partido en ataque, creando no menos de 10 jugadas, pero todas y cada una de ellas fueron mal culminadas: todos los centros fueron para cualquier lado (un par cayeron detrás del arco, otro par quedaron cortos o fueron a pies de un rival, y la enorme mayoría fueron bombazos que terminaron yéndose al lateral por el otro sector), y en un par de ocasiones De Pena definió horrible tirando una vez a las manos de Burián (en un mano a mano clarísimo) y el resto desviado o trabado por rivales. Y también fueron protagonistas en defensa: porque por su lado Wanderers nos hizo daño durante toda la primera parte (Espino no podía con la velocidad de sus rivales, y De Pena acompañaba con una suerte de marca de torero, ocupando posiciones sin realmente intentar recuperar la pelota).

Wanderers encontró el gol en una falta un tanto dudosa (a mí me pareció falta estando en la cancha), justamente por el lado en el que De Pena y Espino daban franquicias, y tras un quedo defensivo incomprensible: el centro cayó en el área chica (un jugador de ellos y uno nuestro -Polenta o Valdés, no sé bien- no saltaron a cabecear), la pelota picó en las narices de Munúa (clavado en la línea, un vicio peligroso en los arqueros) y González se dejó madrugar por un rival en el segundo palo (yo defiendo a González en ésto: es incomprensible cómo Munúa no hizo suya una pelota en el área chica).

A partir de entonces, el partido cambió un poco. Nos fuimos arriba con más ímpetu e intentamos por todos los medios, tanto en el primer tiempo como en el segundo, pero sin embocarle al arco nunca (salvo en una tijera de Nacho González que significó la única tapada importante del partido; y en un cabezazo de Alonso que salió a las manos de Burián tras un córner).

El gol de Wanderers en la hora liquidó el pleito, aunque Alonso (que anda torcido) se dio el lujo de errar un gol de cabeza sobre el segundo palo pasada la hora.

Creo que más allá del partido, vale la pena analizar lo que está siendo esta paupérrima campaña que está haciendo quedar al Apertura pasado como un espejismo en medio de tres años de espanto futbolístico institucional.

No es secreto que el apertura lo ganamos gracias a Alonso y la defensa, fundamentalmente, y a chispazos individuales y puntuales de Recoba, De Pena y Pereiro. En lo que va del Clausura sólo uno de esos factores se ha repetido: los chispazos de De Pena (contra Atenas, porque el resto de sus partidos ha sido mediocre tirando a malo). Pereiro no influye ni participa en el juego como antes, Recoba no ha hecho goles olímpicos, y tanto Alonso como la defensa (los principales artífices del campañón de hace 6 meses) están a años luz de lo que fueran en aquél entonces: Alonso erra lo que nunca antes ha errado, y la defensa es una lágrima por momentos, no tanto por la línea de fondo en sí (aunque Polenta y Espino están por debajo de su nivel previo, y el Colo Romero ayer anduvo mal), sino por todo el funcionamiento defensivo del equipo, que ahora espera pero no presiona, corre pero no marca, pierde por arriba y se deja hacer el 2-1 con mucha facilidad. Arismendi en esto es el principal responsable (como he venido diciendo aquí desde hace semanas) por haber renunciado definitivamente a la posición en la que es útil (la de 5 pegado a los zagueros) para convertirse en un Steven Gerrard sin gravitación ofensiva deambulando por la mitad de la cancha y corriendo a todos de atrás con zancadas que nunca alcanzan a su objetivo más que para bajarlo de una patada.

Es casi gracioso cómo un DT que fue 5 no se da cuenta del bajísimo nivel de su 5, o, si se da cuenta, de lo poco que hace por solucionarlo.

Es que ayer quedó demostrado que Arismendi no tiene un problema tan grande de aptitud o actitud, sino de funcionalidad; porque cuando Gutiérrez lo puso de stopper, éste rindió mucho más. Esto quiere decir que cuando tiene que marcar, porque no le queda otra (de stopper no puede subir, en teoría), lo hace; pero mientras anda en papel de volante polivalente, no marca ni influye en ataque. ¿Solución sencilla?: darle la orden de marcar y sólo marcar.

Ayer, además del acostumbrado bajo nivel de Arismendi, de los goles errados por Alonso y de lo mal que culminó todo De Pena (en el primer tiempo, especialmente; porque en el segundo levantó el nivel), hubo otros problemas: Romero jugó muy mal (pareció cansado o hasta resentido de la lesión en el segundo tiempo) y Espino tuvo una mala tarde incluso en la marca. Son muchos problemas como para ganarle incluso al que marchaba último en el torneo.

Y eso sin mencionar que los cambios del DT fueron raros. Primero salieron Nacho González y Espino, entrando Fernández y Pereiro, para plantar un 3-3-4 en la cancha; pero la salida de González fue un tanto incomprensible (porque era el más claro del equipo, aun cuando pocos le pasaban la pelota, y hasta marcaba más que varios supuestos marcadores), y la entrada de Fernández en lugar de Tabó, fue igualmente incombrensible (al menos para mí: yo hubiese pasado a Barcia de 9 junto a Alonso y habría puesto a Tabó a abrir la cancha por derecha en lugar del propio Barcia). Y el último cambio fue la entrada de Bueno por De Pena, otra vez algo incomprensible (salvo que mediara el cansancio), puesto que De Pena había mejorado mucho lo hecho en la primera mitad y era lo más peligroso del equipo en ese momento.

En definitiva, el equipo terminó jugando con un 3-3-4, donde los 4 de arriba estaban parados en el área (3 de ellos eran 9s, siendo Fernández el que más salía del área, y el otro siendo Bueno, un expuntero que luego de su pase por Europa se ha vuelto un segunda punta y no desborda, sino que casi es otro 9). Por eso, no dejamos de tirar bombazos al área que, aunque igualmente nos posibilitaron generar chances de gol, fue un total despropósito. Encima, en cada contragolpe estábamos regalados y, casi en tiempo cumplido, cuando ya sólo jugamos con 2 en el fondo, Wanderers encontró el segundo gol tras haber errado no menos de 5 contragolpes clarísimos.

Creo que cualquier espectador "neutral" que nos haya visto ayer, habrá sentido lástima. Metimos, equivocando los caminos, pero metimos; pero fuimos un equipo tácticamente endeble, rayando peligrosamente el ridículo por momentos y que, jugando así, podremos eventualmente ganar si embocamos las que tenemos, pero lo más probable es que nos vayamos goleados si el rival tiene un buen día.

Estoy perdiendo la confianza en el DT e incluso en el equipo a estas alturas. El domingo que viene jugamos contra Rampla en el Parque y todo lo que espero es que tanto uno como los otros cambien ese parecer en mí... que me tapen la boca. Que cambien la imagen que están dando, como alguna vez cambiaron la imagen tras la salida de Pelusso.

Pese a todo, y pase lo que pase, vamo' Nacional!

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