Ayer caímos derrotados ante Atlético Nacional de Medellín por 1-0, en casa, y le dijimos adiós a la Copa Libertadores 2014. Crónica de una muerte anunciada, pero que no deja de ser algo doloroso.
No se puede decir mucho del partido. Dados los jugadores en campo (supuestos "suplentes" la mayoría), se puede decir que hasta tuvimos un buen rendimiento. El primer tiempo fue parejo (con momentos para ambos) y en el segundo tiempo, luego de un mejor comienzo de ellos, comenzamos a dominar y no merecimos terminar perdiendo (el gol de ellos fue el primer contragolpe que tuvieron en muchos minutos, en medio de nuestro mejor momento en el partido).
Pero, eso sí, está más que claro que en cuanto al juego estuvimos a años luz del rival. La forma en la que ellos progresaron con paredes, se movieron por todo el campo, movieron la pelota hacia atrás y hacia adelante, en contraposición a nuestra torpeza absoluta con la pelota en los pies, nuestra falta de dinámica, nuestros constantes pelotazos, fue como estar viendo al Barcelona enfrentándose a Getafe.
La rebeldía de los nuestros (Pereiro, Mascia, Calzada, García) fue lo que nos permitió igualar el trámite, jugar cerca del arco de ellos, incluso tener alguna chance de gol, y nos permitió soñar con una victoria impensada y luego en un empate valorable en los minutos finales.
Lo más destacable fue Pereiro. La lucha y el buen criterio de García, las subidas a puro corazón de Calzada, la lucha de Mascia y luego de Alonso. La entrega de Píriz hasta se le lesionó, y las atajadas de Bava. El resto, olvidable. La deambulación casi desesperante de De Pena (quien ya ha perdido definitivamente la titularidad en este equipo), la torpeza de Curbelo, los increíbles errores conceptuales del supuesto seleccionado nacional Scotti (el gol fue un error de baby fútbol de él, que esperó a que el rival controlara la pelota en lugar de ir a disputársela en lo alto, en el nacimiento del contragolpe), y las pocas nociones de juego colectivo es lo que más preocupan.
Da la sensación deque no practicamos fútbol entre semana, y eso es inadmisible.
Nos quedan 8 partidos en el Campeonato Clausura, y tendremos que ganarlos todos si queremos ser Campeones Uruguayos este año. Cualquier derrota será un adiós, así que todas son finales.
La primera de ellas será este domingo ante Juventud en el Parque, con el regreso de Arismendi y Nacho González (así que ya no habrá excusas), y no sólo hay que ganar, sino que hay que hacerlo con contundencia, jugando a algo por primera vez en el año, para demostrarle a los demás -y a nosotros mismos- que estamos vivos.
Vamo' Nacional!
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