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viernes, 14 de febrero de 2014

Derrota contra Grêmio

Anoche debutamos en la Fase de Grupos de la Copa Libertadores, con una derrota 1-0 ante Grêmio, en el Parque, en un partido bastante malo (especialmente de nuestra parte).

La sensación fue que la derrota fue justa, ante un equipo superior, pero que igualmente no es gran cosa. Un equipo brasileño impreciso, con más firmeza defensiva que atributos ofensivos, pero que igualmente generó mucho más fútbol que nosotros.

El primer tiempo fue casi todo de ellos. Exceptuando varios remates de De Pena que no generaron demasiado peligro (dos rebotaron en defensas, los otros se fueron arriba del travesaño), y una jugada en la que Alonso le bajó una pelota perfecta a Cruzado, quien la tiró larga afuera, nosotros fuimos intrascendentes en ataque. Grêmio apeló a los pelotazos a Barcos, y a triangulaciones básicas del fútbol de toda la vida (que nosotros no hacemos), y aunque tampoco generó muchas oportunidades de gol, rondó mucho más el área de Munúa que nosotros el área de ellos.

En esa primera parte Curbelo hizo marca personal sobre Barcos y, aunque ganó más de lo que perdió por arriba, dejó huecos increíbles en el fondo (por salir tras el delantero por toda la cancha, sin criterio), que los jugadores rivales no supieron aprovechar. Hubo una jugada emblemática en la que el hueco entre Scotti y Álvarez fue de 30 metros, más o menos, pero el delantero rival -de espaldas al arco- jamás pensó que estaba solo, y en lugar de darse vuelta y enfilar hacia Munúa, pasó la pelota a un puntero. Ese tipo de errores defensivos fue una constante en el primer tiempo.

Otra constante de la primera mitad fue (y de todo el partido, en realidad), fue lo atrás que jugamos. 10 jugadores nuestros en nuestro campo, y Alonso arriba, peleando contra los zagueros rivales, solito.

Grêmio mereció más que un 0-0 en el primer tiempo, pero ese fue el resultado al final de los primeros 45 minutos.

En la segunda mitad todo siguió como en el primer tiempo: nosotros muy atrás, ellos insistiendo en ataque.

No hubo un buen partido de Pereiro, fue dominado por defensas que demostraron ser un poco mejores (por no decir bastante) que los del medio local, y De Pena hizo lo mismo de siempre: recibió y pasó, olvidándose de la tarea de puntero, que no hizo nunca, por lo que no tuvimos desbordes por la izquierda en los primeros 60 minutos.

Curiosamente, luego de los primeros minutos de dominio rival, empezamos a controlar más el partido. Nos soltamos. Díaz subió (y por primera vez empezamos a generar algo por la izquierda), Cruzado jugó más cerca de Alonso, todo el equipo se adelantó y presionó con éxito a un rival que, aunque era superior, igualmente era vulnerable y mostró fallos.

Sin embargo, en medio de nuestros minutos de dominio, en un contragolpe magníficamente ejecutado, llegó el gol de ellos: Barcos bajó la pelota, pivoteó tirándosela a alguien que punteó por la derecha, se sacó la marca de encima, levantó la cabeza, vio a dos compañeros solos por el segundo palo, les puso la pelota en la cabeza, y 1-0. Una mini lección de cómo se debe jugar al fútbol (que espero que el equipo aprenda).

Luego el partido se desordenó completamente, nos fuimos arriba, empujamos, peleamos, luchamos, no nos cobraron un penal, nos sacaron un par de goles en la línea, y todo terminó 1-0.

Formamos con Munúa (nada que hacer en el gol, fue seguro saliendo y tapó alguna chance de gol de ellos, quedó en el debe la forma en la que abusó del pelotazo todo el partido, y curiosamente dejó de hacerlo cuando Mascia -el más alto de los nuestros- entró en cancha; incomprensible); Álvarez (lamentable partido en todo sentido -especialmente en el segundo tiempo-, no saltó en el gol, subió mal, no marcó bien, perdió pelotas incomprensibles), Scotti (mucho pelotazo, fue seguro en la marca, pero no fue el líder que necesita este equipo), Curbelo (bien en los saltos, horrible en los conceptos, dejando descuidado su sector para ir a buscar a Barcos hasta en la casa), Díaz (el mejor del fondo, tuvo que subir para suplir las carencias ofensivas de De Pena, y eso nos costó el gol); Calzada (levantó con respecto a otros partidos, pero sigue perdido en la cancha, sin el instinto de 5 que tenía antes), Prieto (no brilló, pero sigue siendo de lo mejor del equipo); Pereiro (lo controlaron, no jugó bien), Cruzado (se movió por toda la cancha, jugando a un nivel diferente, tan diferente que sus compañeros no supieron jugar con él), De Pena (tiros al arco, pivoteo, poco para alguien que debe ser desnivelante por diseño de oncena titular); y Alonso (perdió casi siempre por arriba ante defensas mucho más altos, pero dio un par de pinceladas que demuestran que, junto a Cruzado, son los dos que saben jugar a este deporte en el plantel). En la segunda mitad ingresaron Recoba (metió pases notables, jugó a gran nivel, mereciendo titularidad de no ser porque seguramente ese nivel no lo puede mantener por más de media hora), Mascia (se esforzó, pero estuvo perdido en la cancha, no sabía para qué entró siquiera) y Dorrego (casi no la tocó),

En definitiva, no fue un debut auspicioso en esta fase de la copa, y siendo realistas, casi estamos eliminados. Pero ahora vienen dos partidos fuera de casa (en Rosario y en Medellín) y si ganamos alguno, o no perdemos, estaremos en carrera nuevamente. Es cuestión de afinar el juego ofensivo, de pulir un poco la defensa, y no habrá equipos invencibles en esta Copa.

El domingo jugamos contra Sud América, y hay que ganar o ganar.

Vamo' Nacional!

PD: un saludo a toda la torcida do Grêmio, que se portó muy bien al final del partido. Um abraço!

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