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martes, 3 de diciembre de 2013

Dependemos de nosotros mismos

Ayer derrotamos 1 a 0 a Cerro en el Parque, y gracias a los resultados de nuestros dos rivales por el título (derrota de Danubio y empate de River), quedamos primeros una vez más, empatados con River Plate, y dependemos de nosotros mismos para conseguir el Campeonato Apertura.

El gol fue anotado a falta de 12 minutos por Alonso, cuando ya el nerviosismo se apoderaba de todo el mundo (tanto dentro como fuera del campo de juego) y parecía imposible quebrar el cero. Llegó tras centro de la izquierda del recientemente ingresado De Pena, Renato César y su marcador no llegaron en el primer palo, y la pelota sobró al segundo zaguero de ellos, quedándole servida a Alonso casi sin resistencia del arquero por el segundo palo.

Luego de ese gol, nos replegamos y tuvimos un par de contras que nos pudieron dar el segundo, pero también Cerro tuvo un par de chances clarísimas gracias a groseras desatenciones de nuestra defensa, que pudieron significar el empate. Antes de eso... ufff... ¿cómo contar lo que se vivió en el Parque durante esos primeros 78 minutos de partido?

La victoria es importantísima, y todos la festejamos, porque pese a los traspiés y los malos momentos, es más que posible que seamos campeones del primer torneo del año; pero no podemos engañarnos: ayer jugamos un desastroso partido de fútbol, incluso peor que el del domingo pasado en el clásico. Fuimos un equipo carente por completo de generación de juego y profundidad. Nuestras individualidades (salvo Alonso) siguen fallando groseramente, y a eso se le suma el pésimo momento de De los Santos en el fondo, y el desconcierto generalizado en el que permanentemente caen Calzada y Arismendi.

El partido fue pobrísimo. Cerro controló nuestros ataques simplemente estando bien parado atrás, y subiendo con 3 ó 4 jugadores desnudó varios problemas defensivos en nuestra improvisadísima línea de 4. El mejor del fondo fue el paraguayo Benegas, en tanto los otros tres alternaron más malas que buenas. Muy atropellado y falto de distancias García, absolutamente falto de práctica en el puesto De los Santos (jugó de lateral derecho, y no subió casi nunca por la banda, y cuando lo hizo, lo hizo rematadamente mal), y Juan Manuel Díaz no mostró ni un ápice de lo bueno que venía mostrando antes en el campeonato.

En el medio Fernández dio lástima una vez más, impreciso con la pelota, improductivo en ataque, a años luz del puntero que conociéramos en 2009 y del volante que alternó en la selección. Nacho González no supo jamás armar algo bueno en ataque (pese a que quiso todo el partido, eso es innegable), Calzada se perdió jugando de 8, no generando nada en ataque y teniendo que correr a todos desde atrás para quitar una pelota (sigo diciendo que debe jugar de doble cinco más estático al lado de Arismendi, y no pretender que es un Gerrard o Lampard y merodear el área rival, dejando desprotegido el medio en los contragolpes) y Arismendi quedó muy solo en la marca -por lo ya mencionado sobre Calzada- (e igualmente lo hizo bien, fue de los mejores, llegando a tirar -mal- tres veces al arco, convirtiéndose así en el que más remató entre los nuestros).

Arriba Porta pareció perdido, sin rumbo, sin conceptos futbolísticos y sin ninguna virtud técnica o táctica que destacar -como en todo el campeonato-, y Alonso tuvo que luchar solito contra todos arriba.

Para colmo, Arruabarrena ensayó los cambios de César y Recoba por Porta y Fernández, pero tampoco respondieron. Recoba intentó, pero no tuvo compañía (jamás se juntó con González), y apenas luego del 1 a 0 hizo cosas buenas (aguantó la pelota, forzó córners, permitió que el partido se fuera con nuestra victoria). César, en tanto, demostró una lentitud desesperante, al punto de perder constantemente en velocidad con dos reconocidos jugadores lentos como Melo y Leites, a quienes Alonso sí superó, incluso en los minutos finales.

El otro cambio, el de De Pena, fue raro. Si bien él posibilitó el gol con su centro, entró a jugar de lateral izquierdo, algo absolutamente incomprensible. Cuando ingresó pensé "ahora jugamos con línea de 3 y alguien se va para la banda derecha, antes de que De los Santos muera de un ataque al corazón de tantas veces que Recoba le rezongó por no haber subido", pero no fue así: seguimos con línea de 4, con un lateral que es zaguero y otro que es enganche. Realmente nos faltan laterales de nivel en el plantel, o el DT ve el fútbol de una manera particular.

En resumen, el partido dejó como saldo positivo la victoria y el regreso a la punta, pero dejó muchísimas cosas negativas (en lo colectivo, en lo individual, en lo táctico, en lo físico, etc.). A quienes nos gusta pensar en el futuro y no se nos nubla el cerebro con una victoria pasajera, estamos preocupadísimos. Es probable que ganemos el Apertura, sí, ¿pero cómo ganaremos el Uruguayo si nos cuesta hacerle un gol a todos y cada uno de los equipos si no es por la varita mágica de Alonso? ¡Ni siquiera generamos chances de gol limpias! Y, ¿alguien se ha puesto a pensar qué pasará si no nos toca un venezolano o boliviano del llano en la pre-Libertadores?

Nos queda mucho por mejorar, y viendo que este plantel no está consiguiendo esa mejora, y además parece increíblemente chico para un cuadro grande que afrontará dos frentes, puede que ya sea hora de pensar en refuerzos de calidad y jerarquía.

Como sea, la semana que viene (el domingo) jugamos contra Miramar Misiones en el Centenario, y hay que ganar o ganar.

Vamo' Nacional!

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