
Hace un par de horas perdimos en el Parque Central contra Argentinos Juniors, de forma inapelable, por 1-0. Lo que más preocupa no es la derrota que casi nos elimina en la Copa Libertadores, sino que no generamos nada contra un equipo que es frágil y liviano y que en su liga local no puede aspirar a estar entre los 10 primeros.
Con todo respeto a Argentinos Juniros, quizás hayan tenido una mala noche, pero se enfrentaron a un equipo muerto (nosotros) y no pudieron aprovecharse de las ventajas que dimos y apenas ganaron 1-0.
Nosotros, por otra parte, jugamos de una manera lastimosa. Me atrevo a decir que será difícil ver a cualquier equipo uruguayo jugar de forma más espantosa.
Tuvimos 7 u 8 minutos interesantes, pero ese fue el tiempo que tuvieron ellos para tomarnos los puntos y ya después de eso no generamos nada de nada, salvo por algún error defensivo de ellos.
Primero una corrida del Morro que lo dejó mano a mano con el arquero, pero que no supo definir, luego un cabezazo de Píriz que el arquero encontró con el pecho y luego un tiro libre que terminó en tres corners seguidos, nos dieron la ilusión de que podíamos llegar a ganar el juego.
Pero a partir de los 10, cuando ellos se dieron cuenta que no paramos a nadie por las bandas, controlaron el partido como un equipo cualquiera profesional dominaría a uno amateur. Y es la realidad, aunque nos duela. No estamos ni a la altura del profesionalismo. Parecemos o amateurs o un rejunte de veteranos que vienen a jugar luego del asado: lentos, sin jugadas preparadas, sin sociedades, cansados.
En el resto del partido tuvimos tres de chances: un centro que un jugador de ellos tiró de pecho hacia atrás y el arquero la sacó contra el palo, luego en la hora del primer tiempo (a los 60 minutos, porque la luz del Parque se fue por 15 minutos a partir de los 30) Coates peleó un centro y su tiro entre varios rivales dio justo en las manos del arquero de ellos (otro que mostró muchísima inseguridad por momentos, especialmente en los centros) y una jugada preparada en un tiro libre (tuvimos 3 iguales: uno al arco que dio en la barrera, un centro que no fue interceptado y ese), centro atrás de Viudez (creo) y llegan a cerrar justo cuando entraba el Morro.
Sí, una de nuestras tres únicas chances de gol luego del minuto 8 no fue interceptada por nosotros, o sea que ni siquiera lo fue. Fue realmente un partido lamentable.
El gol de ellos fue a los 22 tras un error de Marques y Burián, que chocan cuando van a buscar la pelota y uno de ellos define sin arquero. Antes de esohabían tenido tres: una volea de Salcedo que fue al pecho de Burián, un cabezazo del mismo paraguayo que salió débil (estaba solo en ambas) y una pelota ridículamente perdida por Coates y Núñez que terminó en una salvada notable de Burián en el mano a mano.
Luego del gol cuidaron la pelota en exceso y desaprovecharon no menos de 15 contragolpes donde pudieron haber liquidado el pleito. Básicamente regularon fuerzas, aunque, lo más penoso del caso, es que no lo hicieron: simplemente no les dio el físico durante el segundo tiempo; hecho que no logramos aprovechar nunca.
Créanme, ha sido lo más espantoso que me ha tocado ver en mucho tiempo. Creo que nunca jugamos tan mal como anoche, ni siquiera en derrotas por goleada que hemos sufrido varias desde que tengo memoria. Fue un uno a cero mentiroso, porque creo que se jugaban 90 minutos más y no hubiéramos generado peligro alguno.
Lo mejor nuestro fue la entrega de Núñez, que corrió los 90 minutos, aunque no dio un pase bien ni corto ni largo; y el criterio de Fornaroli, desperdiciado en una punta para poner al cada vez más inoperante Morro García.
Jugamos con un 4-3-3, pero fue igual de malo que con el 3-3-1-3. Es hora de que Carrasco deje de insistir en los 3 puntas, porque no tenemos punteros capaces de desbordar y con 2 puntas haciendo diagonales, con pases de Peralta como enganche, quizás podríamos crear más daño que con esta insistencia penosa en desbordar para un centro al Morro García, quien mide 10 centímetros menos en promedio que los defensas del mundo entero.
Burián anduvo bien en el arco, salvo en esa desgracia con Márques que nos costó el gol, en la que, por más que me tiento a odiarlos a ambos, debo confesar que no tuvieron la culpa, hicieron lo que había que hacer y tuvieron mala suerte. En la defensa, Márques erró muchísimos pases, tiró un par de veces al arco muy mal y cada vez que subió la perdió... el gol le afectó y quiso suplirlo buscando el empate, pero no es lo suyo... encima es lento y lo superaron constantemente. Lembo fue de lo más firme, aunque todos sabemos que es lentísimo; Coates tuvo un par de errores (los de siempre) pero fue firme en general; y Núñez es pura entrega, el más rápido del fondo (sin ser rápido en sí) pero incapaz completamente de hacer un buen pase. En el medio Cabrera jugó poco (fue sustituído luego del apagón por Viudez); Píriz prácticamente hizo el ridículo corriendo a todos de atrás... le hicieron un 4-1 prácticamente; y Pereyra hizo todo al revés con la pelota. Adelante, Peralta comenzó bien y se fue diluyendo, igualmente intentó en la segunda parte, pero veía cómo todos corrían al área o se quedaban en el fondo. Nadie se juntó con él. Por su parte, Fornaroli luchó, ganó y perdió e intentó juntarse con Márques, Viudez o el Morro cada vez que podía; en tanto el Morro le pegó al arco las 5 veces que tocó la pelota y no ganó una por arriba (lo cual es lógico, pero parece que nadie se da cuenta en el plantel). Los que entraron, por su parte, fueron penosos. Viudez corrió para todos lados sin criterio, perdió todos los trancazos, no dio un pase bien y no se juntó con nadie correctamente; Charquero se chocó con el Morro un par de veces y no hizo nada por la derecha (en lugar de Fornaroli) y Porta ingresó para jugar en lugar de Márques, correr 50 metros y pegarle al arco o mandar un centro en los últimos 5 minutos, aunque no logró hacerlo nunca.
En definitiva, creo que es hora de ver la realidad: este plantel (que es peor que el que comenzó la temporada con Luis González) no va a dar mucho más que esto que está dando. Hay que apelar al amor propio, como en el Apertura, concentrarnos en el torneo local donde los rivales son débiles y ver cómo ganar el Clausura y pelear las finales. La Libertadores se nos ha puesto cuesta arriba... sólo nos salva el hecho de que, mejorando un poco, en dos semanas podríamos hasta ganarle a este equipo de Argentinos Juniors, que demostró ser extremadamente liviano tanto en ofensiva como en defensiva.
Un abrazo, y a no desanimar que el domingo llega Miramar Misiones y hay que recuperarse contra ellos sí o sí.
nacional le va a romoer el culo al fluminense en el centenario
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