Ayer derrotamos a Racing 3-0, y mejoramos bastante el nivel de juego comparado a encuentros previos, especialmente en el segundo tiempo.
La primera parte fue mediocre, con apenas un par de chances para cada lado (un tiro libre de ellos y un mano a mano que tapó Muñoz, y un cabezazo de Balsas y un tiro sin ángulo de Regueiro para nosotros) fue todo lo que pasó hasta los 40 minutos.
Jugamos mal y desconectados. Pereyra fue el único que intentó generar fútbol, Ferro tuvo muchas ganas e hizo lo que pudo, fiel a su estilo; y el resto muy apagado. La defensa, un desastre, cometió muchos errores durante toda esa primera parte, especialmente Lembo y Coates que parecían deambular por la cancha, lentos y pesados, incapaces ni de ganarle en velocidad a los rivales ni de ganarles en físico.
Igualmente, a los 41 minutos, una corrida de Goñi terminó en un centro que nadie de Racing supo despejar (arquero incluído) y Varela metió la cabeza para hacer el 1 a 0.
Casi inmediatamente, Núñez fue quien envió un centro (del otro lado) y Balsas anticipó a la defensa para hacer el segundo.
Nos fuimos 2-0 al descanso sin haber hecho demasiado.
En el segundo tiempo fuimos ampliamente superiores. Levantó la defensa y ya casi Racing no nos llegó. Además, empezó a aparecer Regueiro y tuvimos varias chances claras de gol (el propio Regueiro tuvo un par de cabezazos). La entrada de Calzada volvió a dar frutos, y fuimos muy superiores.
El Morro, que entró por Balsas tuvo dos chances de gol, y logró por fin romper el maleficio en la hora, haciendo el 3-0.
Además, regresó a las canchas Matías Cabrera, aunque jugó poco.
Seguimos primeros en la Tabla Anual, que es lo que importa; y levantamos bastante el nivel. Ahora nos esperan tres semanas clave: tres rivales a los que deberíamos derrotar en el campeonato local (Wanderers, Atenas y Central), y Banfield (acá y allá) por la Libertadores.
Vamo' el bolso!
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