Acabamos de ganar la primera "final" del campeonato a Defensor por 2 a 1. Segunda victoria consecutiva contra el equipo duro e invencible tan amado por todos, jugando con jugadores que no tienen 5 días de descanso desde hace más de un mes.
A huevo.
El partido empezó impreciso, con ellos teniendo la iniciativa, aunque la primera jugada de gol fue nuestra, gracias a una pelota que robó Medina y que culminó con un tiro poco esquinado que atajó Silva. Inmediatamente, y ya con dominio manifiesto de Defensor, Vera erró una buena chance tras buena jugada por el lateral.
Poco a poco se vio viendo en el partido que no era la tarde de Lodeiro y con él de prácticamente todo el equipo. Un par de tiros libres mal ejecutados (por el propio Lodeiro y por Romero), un tiro defectuoso de Arismendi, una pelota que no llegó a conectar Fernández tras centro de Romero dieron la sensación de que tomábamos el control del partido.
Defensor respondió con Vera y un cabezazo ganándole a Rodríguez, más adelante una contra del propio Vera mal culminada. Y nosotros tuvimos alguna chance con el Morro, que remató mal y luego Lodeiro no pudo culminar, alguna otra jugada individual del propio Morro García y un último cabezazo del mismo tras centro de Lodeiro.
Eso fue todo lo que pasó en un primer tiempo abierto pero impreciso, donde Defensor tuvo más la pelota, pero nosotros tuvimos más llegadas. Todo lo relevante, hasta que llegaron las expulsiones.
En una pelota dividida, Medina chocó con el flamante arquero seleccionado uruguayo Silva (no pareció falta) y el arquero le dio un golpe. Se armó entonces un buen lío en el que Medina no hizo nada pero, sin embargo, Martín Vázquez decidió expulsar a ambos jugadores.
Defensor se quedaba sin su capitán (que es el mejor golero, en teoría, del fútbol uruguayo), pero nosotros nos quedábamos sin el jugador con mayor peso ofensivo que teníamos (sin tener chances de gol, es el que genera espacios para otros).
La pregunta para el entretiempo era: ¿tendremos suficiente peso ofensivo como para poner a prueba al golero suplente?
Y la respuesta fue NO.
En los primeros veinte minutos no creamos ninguna chance de gol, salvo un cabezazo del Morro, entre medio de un partido malo en el que sólo llovieron centros con un leve dominio de Defensor (con su característica intrascendencia).
Lo curioso es que ellos tampoco generaron nada. Hasta que llegó el gol. Una jugada por la derecha, la pelota deriva a la izquierda, y Pintos define contra Muñoz. 1 a 0 Defensor, sin merecerlo demasiado, pero agravando una situación complicada que teníamos porque el equipo lucía cansado.
Allí salimos con todo al ataque. Arismendi (antes de ser sustituído por Matute) probó de larga distancia, luego Fernández ensayó un centro... Pero estábamos regalados en el contragolpe. Nasa y luego Vera pudieron liquidar el partido.
Faltaban quince minutos cuando llegó el córner que terminó en el gol de Coates, con un cabezazo cruzado en el primer palo.
El gol llegó en el momento justo, porque ya nos estaban faltando piernas y ellos tenían muchos espacios para contragolpear (había salido Matías Rodríguez por Bizacayzacú).
A partir de ahí ellos se pusieron nerviosos y nosotros controlamos mejor el partido, con Matute, Lodeiro y Fernández; y, siete minutos después el 1 a 1, en una rápida jugada entre el Morro y Biscayzacú, éste último marcó el segundo gol.
El Estadio Centenario, que ya venía alentando con locura porque veía que se podía ganar el partido, explotó en el grito de gol que nos acercaba al campeonato (ese campeonato que nadie creía posible en la prensa uruguaya).
En la última jugada, Pintos casi hace el empate, pero el resultado se mantuvo: 2 a 1, y ahora nosotros tenemos la ventaja. Con un empate el miércoles, seremos campeones. Hay que llenar el Estadio para volver a ganarle a este equipo tan "bueno" pero completamente falto de sangre.
Los campeones uruguayos se hacen a huevo y a huevo vamos a ganar este campeonato, otra vez.
¡Vamo' el bolso!
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