
En un Estadio Centenario repleto -que fue una fiesta antes, durante y después del partido- ayer quedamos eliminados de la Copa Libertadores ante Estudiantes de La Plata.
Jugamos peor que el rival, hay que decirlo, y por eso perdimos no sólo la clasificación, sino el partido (2 a 1).
El equipo se paró con una formación inédita en lo que va del año, y absolutamente inesperada. Básicamente los mismos que contra Palmeiras acá, pero sin Lodeiro y Biscayzacú, entrando Matute y Mondaini en sus lugares.
La inclusión de Mondaini, luego de tantos meses sin jugar, fue la mayor sorpresa.
De arranque, algo raro: 4 extranjeros en cancha... ¿se puede, reglamentariamente?
El equipo no jugó tan mal, pese al nerviosismo general del Estadio porque no creábamos chances de gol. Hubo una sana intención de jugar por abajo, buscando que Medina pivoteara o que Mondaini desbordara. Hubo una búsqueda permanente de subir por la izquierda.
El gran problema fue que Matute Morales anduvo impreciso. Un jugador que nos tenía acostumbrados a no perder pases, cometió 3 ó 4 errores enormes, que fueron desde darle una pelota larga a Coates (quien se había ido al ataque) a desbordar por la izquierda y terminar con pases atrás al rival.
Y el otro problema fueron los dos laterales. Matías Rodríguez se perdía como número 8 y ni desbordaba ni estaba para marcar (Gastón Fernández hizo lo que quiso por ese lado); y Federico Domínguez volvió a jugar como en el fútbol amateur: ni paró bien una pelota, le ganaron todas en velocidad, a veces no bajaba, subió poco y mal, hizo más malos pases que buenos (aunque de estos otros también los tuvo)...
Sinceramente, los tres cambios que se dieron en el segundo tiempo estaban cantados ya en el correr del primero.
Luego de unos primeros 15 minutos en los que tuvimos un poco más la pelota, Estudiantes comenzó a dominarnos. Sin mucho peligro, pero con mucha tranquilidad, hicieron lo que quisieron triangulando en todas partes de la cancha. Nos salvó cierta imprecisión (durante todo el partido) de Gastón Fernández, quien nos volvía locos en lo individual, pero cuando hacía un pase siempre lo hacía mal.
Tuvieron algún tiro lejano, algún desborde, algún tiro libre en forma de centro, pero ya para los últimos 15 minutos volvimos a recuperar la pelota. Con Mondaini y Matute alternándose para buscar por la izquierda, generamos cierto peligro, hubo un par de faltas contra Medina al borde del área (por derecha) que fueron ignoradas, pero no pudimos hacer el gol.
En los últimos minutos del segundo tiempo, Estudiantes tuvo las más claras, con un desborde por la derecha mal culminado, y uno por la izquierda que Boselli tiró hacia afuera.
En resumen, un primer tiempo en el que intentamos y no pudimos y en el que Estudiantes manejó la pelota con suma tranquilidad, jugando con nuestra desesperación y esperando pacientemente el momento para dar la estocada. Con el partido cerrado como estaba, un gol de ellos, liquidaba todo.
Y creo que no necesito decir qué pasó ni bien empezó el segundo tiempo.
Con Lodeiro en la cancha en lugar de Matute (cambio cantado, aunque yo hubiese sacado primero a Domínguez, quien no estaba enchufado), el equipo salió con más fuerza a buscar el arco rival. No había pasado mucho (un tiro libre en forma de centro y un tiro de afuera del área de Lodeiro), cuando en un saque de meta, Muñoz se la da a Coates, Coates intenta eludir a la Gata Fernández, pierde la pelota y gol de Boselli.
Ahí se liquidó todo, pese a que el equipo dio la vida por revertir la situación.
Los siguientes minutos fueron de desconcierto. Estudiantes manejó la pelota con soltura, ya no encontrábamos las marcas... Fue un caos.
Por suerte sobrevivimos esos minutos y, con la entrada de Fernández y el Morro (por los laterales), poco a poco los metimos bajo un arco.
Medina erró un gol poco creíble tras desborde por la izquierda (le pegó con la cintura y se perdió afuera), luego el Morro tuvo una chance bajo el arco, que Andújar sacó al córner. Luego llegó el gol de Medina, ganándole por arriba a "Golondrina" (algunos sabrán por qué el apodo) Schiavi -un jugador 15 centímetros más grande que él, aproximadamente-, luego un desborde de Fernández, un tiro mordido de Lodeiro, un cabezazo sin dirección del Morro... En fin... varias chances de hacer el segundo gol...
En medio, claro, hubo varios contragolpes en los que Estudiantes nos agarró mal parados pero no supieron definir... Hasta que al minutos 46 sí supieron hacerlo y ganaron el partido (ya tenían la clasificación a esas alturas) por 2 a 1.
En definitiva, creo que perdimos bien, pero da la sensación de que pudimos haber obtenido mejores resultados tanto allá como acá. Estudiantes, pese a su supuesta firmeza defensiva, demostró demasiadas carencias cuando pusimos el pie en el acelerador. Me hubiera gustado haberles exigido más durante los 180 minutos, y no limitarnos a los últimos 20 para intentar clasificar.
El equipo formó con Muñoz (bien, pese a que en el primer gol tuvo cierta responsabilidad); Matías Rodríguez (perdido en la cancha), Victorino (una bien y una mal), Coates (el error que nos costó la eliminación, pero sigue rompiéndola para tener 18 años, ¡18!), Romero (el mejor en el fondo, pese a que hizo algunos pases dignos de golpearse la cabeza contra la pared), Domínguez (horrible, dos pases bien y un desastre en todo lo demás); OJ (bien, como siempre, muy pero muy cansado en los últimos 20 minutos -terminó jugando de zaguero con Romero), Arismendi (el mejor lejos, ganó todo por arriba y por abajo y subió constantemente por derecha), Matute (más cosas bien que mal, pero nos tiene acostumbrados a más); Mondaini (bien en general, quiso, pese a que sus esfuerzos quedaron en la nada) y Medina (las peleó todas, hizo el gol, estaba enchufado y hasta pegó). Los que entraron: Lodeiro (bien, le dio el toque de energía que le faltaba al equipo), García (no sé... sigue sin gustarme la forma en la que se mueve en la canha... se abre cuando tiene que ir a buscar el centro, se choca con Medina cuando tiene que abrir la cancha... pero luchó e hizo lo que pudo contra zagueros mucho más altos, valió el esfuerzo) y Fernándes (empezó mal, flojo, y terminó siendo una pesadilla para la defensa rival).
Ahora, a pensar en Defensor. Hay que ganar las "semifinales" para luego jugar las finales. No podemos terminar la temporada con las manos vacías.
Sólo me resta darle palabras de aliento a Coates. El error de ayer no va a opacar dos hechos incuestionables: fue él el que evitó que Palmeiras nos hiciera 5 goles allá y otros tantos acá y fue él quien mejor rendimiento defensivo tuvo en todo el Clausura, clásico incluido. Y el hincha de Nacional no tiene mala memoria.
¡A llenar el Estadio (otra vez, y van...) contra Defensor el domingo!
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