Ayer empatamos ante el CAP 1 a 1, en un partido bastante malo, cuyo resultado fue relativamente justo. Dio la sensación de que la victoria se nos escapó faltando 10 minutos por una jugada que más fue torpeza nuestra que acierto del rival, pero justo es decir que así como el rival no mereció el empate, nosotros no merecíamos ir ganando 1 a 0 cuando hicimos el gol (sino todo lo contrario).
Incluso, sumando las chances de gol de cada equipo, merecimos perder.
Lo cierto es que Munúa planteó mejor el partido, poblando la mitad de la cancha con lo que la prensa vio como muchos volantes de marca (aunque pocos recuerdan que Abero nació puntero y luego fue lateral; lo de "volante de marca" es nuevo; y catalogar al Colo y a Porras de "marcadores" es bastante osado); pero creo que le faltó osadía.
Ganó la batalla táctica, no dejó mover al rival (equipo con mucho mejor pie), pero a la hora de atacar el equipo lo hizo con muy poca gente. Alonso y Fernández solos arriba, a quienes se les sumaba o Abero por izquierda o Romero por derecha; y nada más. Dio la sensación, especialmente en el primer tiempo, con el partido aún 0 a 0, que si en lugar de subir uno u otro subían ambos, podíamos hacer un gol.
Pero el partido se fue en empate, resultado que no nos sirvió, que agudiza el mal momento del equipo (2 puntos ganados de los últimos 9; sólo 2 triunfos en los últimos 6 partidos) pero que también mantiene una racha de 6 clásicos al hilo sin derrotas (4 ganados y 2 empates), 5 de ellos este mismo año. Una buena racha, que no se da siempre.
El partido fue disputado. Ellos buscaron tenencia de pelota, nosotros buscamos presionar, robar y salir rápido al ataque (aunque, reitero, con poca gente). Lo hicimos bien, ellos se vieron sorprendidos por la mayor entrega nuestra y no estuvieron cómodos nunca. De todas formas, pasados los 20 minutos sin chances de gol, en la que estuvimos más cerca pero fallamos en el centro (¡cuándo no!) o en el último pase -sólo recuerdo un tiro de Fernández que rebotó y fue al córner-, ellos empezaron a agarrarnos la mano y crearon peligro sobre nuestro arco.
Ifrán tuvo un mano a mano bien tapado por Conde, luego Forlán cabeceó solo a las manos del arquero, y finalmente el propio Forlán se perdió otro mano a mano bien tapado por nuestro arquero. Esas chances de gol, quiero señalar, fueron responsabilidades exclusivas de Polenta y Espino, quienes se turnaron para habilitar a todo el mundo parándose por detrás del resto de nuestra zaga.
Estaban mejor ellos, cuando primero un contragolpe de Espino metió miedo en una defensa de ellos que hizo agua todo el partido (la nuestra también, ojo, por lo mencionado más arriba), y cuando luego Romero encontró un rebote en un buen contragolpe y la colgó en un ángulo. El gol sacudió la tarde, los puso nerviosos a ellos y nos puso más confiados a nosotros; a tal punto que minutos después Alonso ganó en el área y estrelló una pelota en el palo que pudo ser el segundo.
En el segundo tiempo empezamos mejor nosotros; esperando más atrás que en el primer tiempo, y saliendo de contra. Sólo nos faltó velocidad; no sé si por cansancio o por decisión técnica, pero el equipo fue más lento en el segundo tiempo. Alonso fue el motor de nuestras salidas y lo hizo todo en cámara lenta. Igualmente se las arregló para generar peligro, primero él mismo con tiro cruzado que salió muy débil a manos del arquero rival, y luego cediendo una pelota a Eguren que llegó limpio sobre el arco pero pateó mal afuera.
El rival hizo cambios ofensivos, se tiró arriba, pero le faltó alma. Estaban bastante perdidos y nerviosos, aunque tuvieron alguna chance de gol en los pies de Ifran, llegando cual goleador por el área chica tras pase de Forlán. Lamentablemente, nosotros cada vez contragolpeamos menos. Apelamos mucho al pelotazo, Romero y Abero vieron poco juego ofensivo, y nuestra única arma de gol fue Alonso bajándole pelotazos a Fernández.
Así, en una jugada un tanto aislada, Fucile se dejó garronear la posición por el argentino Luque, y luego le hizo una falta innecesaria (impropia de un supuesto jugador de selección) y así llegó el empate. Con ímpetu Romero le quiso ganar a todos por arriba, y lo hizo, pero peinó la pelota atrás y allí apareció el lateral de ellos para empatar.
En los minutos finales el DT rival tiró el equipo atrás y frenó nuestros inconexos ataques, y no pasó mucho más, terminando el partido en un 1 a 1 justo, en el que nosotros dimos más de lo que se esperaba y ellos menos de lo que venían dando; pero que no nos sirve de mucho pensando en el campeonato.
Para la polémica quedó la falta de Forlán que bien pudo haber sido roja. Está claro que el jugador no quiso matar a Porras, pero también está claro que dejó torpemente la pierna extendida sin que la pelota estuviera en juego, y de haber sido cualquier otro jugador de la cancha (cualquiera, nuestro o de ellos) habría sido roja y nadie habría protestado en lo más mínimo.
Formamos con Conde (tapó 3 pelotas clave, fue la figura del primer tiempo y sólo puedo reprocharle su patológica quietud en los centros de pelota quieta -como el gol-); Fucile (buen primer tiempo, cayó en el segundo, fue responsable del gol del empate por una torpeza indigna de un jugador de su trayectoria), Gorga (firme en el mano a mano, le ganaron las espaldas un par de veces por culpa de compañeros que no achicaron la línea defensiva a la par de él y Fucile), Polenta (lo dicho antes: se quedó atrás de la línea de fondo varias veces, algo que suele hacer, y casi nos costó caro) y Espino (supo ocultar sus carencias en comparación a otras ocasiones); Romero (buen primer tiempo, se fue apagando en el segundo), Porras (una de las figuras del equipo, le faltó más osadía para subir un poco en el terreno), Eguren (fue más lo que hizo hablando que jugando, pero no anduvo mal) y Abero (ocupando espacios hizo las cosas bien, comparándolo con Romero no hay punto en el que haya hecho algo mejor que aquél); Fernández (una pesadilla para la defensa rival en el primer tiempo, se quedó sin pilas en el segundo) y Alonso (ganó todo por arriba en la primera mitad, se lo notó cansado en la segunda, pero igualmente se las arregló para generar peligro por abajo en las pocas ocasiones en que buscamos el segundo gol). Ingresaron Amaral (hizo poquito, especialmente para tratarse de un volante "habilidoso" de 20 años que entró para jugar 15 minutos contra rivales cansados: perdió en velocidad hasta con Valdez; está todo dicho) y Cabrera y Barcia (no entraron en juego prácticamente, jugando 8 y 5 minutos respectivamente).
En definitiva, nada que decir sobre el equipo. Una vez más apelamos al huevo versus el juego frío en puntas de pie que predica el actual DT del CAP y una vez más casi nos salió bien. Faltó la osadía ofensiva de los partidos anteriores, faltó soltar más gente en ataque y faltó un poco más de puntería en las 3 ó 4 ocasiones de gol que tuvimos luego del 1-0.
Pero este es el camino. Quizás se puede decir, con el resultado puesto, que los cambios debieron ser otros; que quizás debió entrar Nacho González por Abero o Romero antes que entrara Amaral por Fernández, porque nos estaba faltando el pase (y no pelotazo) a los de arriba contra una defensa nerviosa y titubeante; pero son detalles, es entendible lo que quiso hacer el DT igualmente. Son cosas que se deciden en un minuto y que, de todas formas, no tuvieron nada que ver con que Fucile pegue de atrás (no quiero ser pesado con esto, pero sigue decepcionándome Fucile con jugadas impropias de alguien de su experiencia).
Como sea, en dos semanas volvemos al ruedo en una cancha en la que hace tiempo no ganamos: Jardines; ante un Danubio en alza, y hay que ganar o ganar para meterle presión a los Fríos Sin Alma que tenemos adelante.
Vamo' Nacional!
PD: feliz primer aniversario del día del gallinazo (2 a 1 goles a los 91 y 95) .
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