Esta tarde derrotamos 3 a 2 a Rentistas, en un partido intensísimo, sin jugar bien, pero entregando todo hasta el último minuto (a diferencia de otros equipos de nuestro fútbol), y seguimos con vida en la lucha por el Campeonato Apertura.
El partido fue durísimo, estuvimos al borde de una derrota en muchos pasajes, pero logramos llevarnos la victoria casi sobre la hora.
La primera mitad fue bastante pobre. Nosotros intentamos un poco más que el rival, que apeló al contragolpe pero falló en el último pase; en tanto nosotros no tuvimos peso ofensivo debido a que tanto Abreu como Fernández fueron absorbidos (uno por arriba y el otro por abajo), Amaral y Cabrera hicieron poco por ayudar cerca del área, y los laterales siguen dando muy poco ofensivamente (especialmente Espino; Fucile tuvo destellos positivos).
Dentro de un trámite mediocre, de ida y vuelta pero sin chances de gol, el partido se abrió con la primera estocada de Amaral hacia el área: el volante enganchó hacia su pierna derecha y se metió en el área, pero adelantó la pelota y la perdió. Erróneamente, el árbitro cobró penal y Abreu puso el 1 a 0.
A partir de entonces Rentistas comenzó a acelerar y se dio cuenta de que nosotros no estábamos firmes. Nos llegaron un par de veces, aunque sin exigir mucho a Conde y tuvieron un par de tiros de esquina que generaron cierta sensación de peligro.
Cerca del final de la primera parte, el árbitro (quizás ya enterado que el penal que nos dio fue un invento) empezó a cobrar cosas raras en contra nuestra (siguió haciéndolo en la segunda mitad). En una de esas cosas raras que cobró llegó un tiro libre frontal en el que Conde volvió a dar un rebote digno de colección de bloopers y Rentistas empató.
1 a 1 ese primer tiempo, y estaba bien. Un 0 a 0 habría sido más justo por lo poco que se mostró de ambas partes cerca del área aun cuando los mediocampos de ambos equipos fueron nominales y prácticamente no existieron, permitiendo que la pelota fuera de un lado al otro.
El segundo tiempo fue completamente diferente. Al tránsito veloz por el mediocampo, se le sumaron las fallas de ambas defensas, y ambos equipos generamos chances de gol clarísimas.
En los primeros minutos nosotros los metimos en un arco, generando córners que, de todas formas, no significaron riesgo alguno para el arquero de ellos. Sin embargo, en el primer contragolpe nos dieron vuelta el partido. Pase a espaldas de Malvino, Mier gana en velocidad, Conde dubitativo entre salir o quedarse y excelente definición del delantero rival, cruzada, inatajable.
Y entonces empezó el caos absoluto. Bombazo iba y venía de un lado al otro, y como nuestra defensa estaba más desarmada, Rentistas tuvo varias chances para liquidar el juego.
Sin embargo no lo hicieron, y tras dos centros en los que Abreu vio como la pelota le rebotaba increíblemente pese a estar solo, papelito Fernández encontró una pelota suelta y anotó el empate.
Curiosamente, luego de eso Rentistas hizo todo para ganar, mientras nosotros, un cúmulo de nervios, no lográbamos quebrar la defensa de ellos.
A espaldas de Fucile, Rentistas encontró franquicias y en tres desbordes en los que el ex seleccionado fue dejado atrás como un poste, tres veces los volantes rivales erraron los goles de cara al arco en el punto penal (dos de ellas Vásquez, el recordado traidor cuya carrera murió al pasar por el equipo de 1913). Conde, a su vez, tapó una pelota al ángulo magistralmente, y luego atajó un penal cerca del final -penal dudoso por agarrón de Espino afuera del área-, lo cual nos permitió seguir con vida.
En los minutos finales metimos al rival contra su arco, Mascia tuvo un par de cabezazos, Fucile remató un rebote y su tiro se fue abierto contra el segundo palo; y cuando ya parecía que el empate era inamovible, Nacho González primereó a toda la defensa tras un centro desde la derecha y anotó el 3-2 de cabeza.
Victoria agónica, quizás injusta por los goles errados por el rival, pero lograda con el alma, con huevos, luchando hasta el final a muerte; con la ayuda inestimable de una hinchada que no silbó (como hacen las hinchadas amargas) y aunque el nerviosismo era palpable, el mismo se canalizó en la forma de aliento permanente.
Formamos con Conde (pasó de villano a héroe, tras regalar un gol pero salvar otro par de forma brillante -el tiro libre y el penal-; y salvó un partido complicado, tras los infortunios contra Danubio); Fucile (buen primer tiempo en cuanto a las subidas; desastrosa segunda mitad donde fue constantemente superado en velocidad), Malvino (buen primer tiempo, tuvo algo de responsabilidad en el segundo gol; ganó siempre por arriba, pero justo es decir que fue muy desprolijo en la segunda mitad y sus cabezazos caían siempre en pies de rivales), Polenta (sólido en la marca, no tanto en el juego aéreo, fue fundamental con sus subidas para meter a Rentistas contra su arco en los minutos finales) y Espino (buen segundo tiempo, sigue flojito en la marca, pero el rival buscó más por el otro lado); Eguren (buen primer tiempo, metiéndose entre los zagueros nos dio solidez; pero Munúa optó por sacarlo para buscar más juego ofensivo -cosa que en realidad no se logró y nos hizo sumamente vulnerables, porque Porras no es lo mismo que él en el juego aéreo y Rentistas lo aprovechó), Porras (mucho esfuerzo, poca claridad, está claro que necesita un compañero en el medio que lo ayude a soltarse más en ataque, porque lo mejor de él fue en ataque); Cabrera (impreciso en la primera mitad, no tuvo un gran partido en el global) y Amaral (una bien, una mal, una bien, una mal, y así hasta el infinito; le falta aún, pero gestó el penal y luego tuvo un par de buenas jugadas en las que le sacaron el gol); Abreu (bajó varias pelotas en el primer tiempo, corrió, tiró al arco; en la segunda mitad dio lástima, se lo notaba muerto y hasta falto de reflejos; no me gustó que buscara siempre por el segundo palo en los córners, con su altura debería atacar más la pelota, no esperarla) y Fernández (huevo y más huevo, con poquísima claridad, pero igualmente enloqueció con su movilidad). Ingresaron González -por Eguren- (no entró mucho en juego en un principio, pero luego empezó a jugar y hasta hizo un gol), Barbaro -por Cabrera- (me gustó su actitud, como siempre, quiso todo el tiempo y generó varias jugadas de peligro por la derecha, haciendo la diagonal, cumplió y pide titularidad hace rato, a mi entender) y Mascia -por Abreu- (bajó un par de pelotas bien y tuvo un par de cabezazos en los que no definió del todo bien).
El fin de semana que viene visitamos a Liverpool y hay que ganar o ganar para intentar dar la vuelta o, al menos, para seguir bien arriba pensando en la Tabla Anual. Dejando el alma en la cancha, podemos sacarle este campeonato a los Pechofríos del """"Profesor"""" Pingüino.
Vamo' Nacional!
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