Ayer perdimos 2 a 1 ante Wanderers en un partido en el que dimos ventajas y fuimos superados ampliamente, especialmente en el primer tiempo. Hubo enormes diferencias en lo táctico, en lo técnico y en lo físico entre ambos equipos. Quizás, sólo quizás, pagamos caro el cansancio por el partido contra Santa Fe.
Desde el arranque, dimos ventajas en defensa. Porras y Romero siguen sin cumplir bien la tarea del 5 de marca (ambos marcan, pero muchas veces no están cumpliendo la función de volante tapón), y la línea de fondo fue un espanto. Wanderers planteó bien el partido, jugando por abajo sobre nuestra derecha, donde Eroza se dejaba ganar las espaldas y donde Malvino dio muchísimas ventajas en cuanto a velocidad; y buscó por arriba contra Espino y Polenta, aprovechando el salto de su número 7 (y algún empujón), quien se cansó de bajar pelotas contra Polenta (el cual, todos sabemos, sufre mucho por arriba).
A los 10 minutos ya habían tenido 3 ó 4 goles que no supieron concretar, en tanto nosotros no podíamos superar la defensa de ellos y generar algo de peligro. Erramos mucho en el último pase, fallamos constantemente en habilitar a Barbaro y a Barcia y, cuando éstos entraban en contacto con la pelota, no lograban conectarse ni con Alonso ni con Nacho González y terminaban perdiéndola o cediéndola a los laterales, muy retrasados ellos.
Para colmo, ni Eroza (y luego Romero) por la derecha, ni Espino por la izquierda, tiraron bien los centros. Esto se acentuó mucho más en la segunda mitad, cuando Wanderers se metió atrás y no nos dejó más opciones que bochazos al área. Ni un centro (ni uno, no exagero, a excepción de alguno de Nacho González cuando se tiró contra la punta derecha) fue a la cabeza de alguno de los nuestros, todos volaron al segundo palo o quedaron cortos en el primero, y no significaron peligro alguno para la defensa rival. Ni Barcia, ni Barbaro, ni Fernández, ni Romero, ni Eroza, ni Espino, ni Otormín, ni Amaral tiraron bien un sólo centro.
No puedo decir nada del equipo en cuanto a la entrega. Si bien la intensidad fue cayendo con los minutos, es lógico que así fuera, porque venimos de jugar un partido desgastante hace 3 días y se notó el cansancio (especialmente en el Colo Romero, quizás incluso en Malvino), es indudable que fuimos al frente todo el tiempo, buscando el gol hasta el último segundo. Nos falló el cómo, y al final sólo provocamos peligro con pases largos a Alonso... ni los centros -como ya mencioné- ni los toques y paredes nos llevaron a nada; sólo el bombazo hacia Alonso, quien siempre se desmarcó vertiginosamente, generó peligro.
El gol fue así: pelota de Malvino, Alonso picó, pase notable del zaguero (hay que reconocerle eso, que en los pases anda bien) y gol. Lástima que faltaban sólo 5 minutos, si no quizás hubiésemos empatado.
Los goles de Wanderers fueron groseros quedes defensivos nuestros. El primero fue un mal pase de Conde que terminó en el lateral, luego Malvino se dejó ganar la posición infantilmente (hizo eso dos o tres veces más... es lento y no mete bien el cuerpo), centro preciso y gol. El segundo fue una pelota mal pasada de Barcia, un foul necesario porque se nos venían encima, y una jugada preparada de tiro libre ejecutada con una precisión envidiable (otra vez con un centro notable a la cabeza del 7).
En defintiiva creo que esa fue la diferencia entre ambos equipos: una diferencia técnica y táctica. Mientras nosotros erramos todos y cada uno de los pases y centros, ellos -en el primer tiempo- pasaron la pelota siempre bien -en el segundo ya no tanto, y por eso malograron varios contragolpes-. Wanderers mostró jugadores no sólo con grandes conceptos de juego y con gran técnica (todos paraban bien la pelota, por ejemplo, algo que no podemos decir de los nuestros), sino que además tenían clarito el plan de juego. El 7 le bajaba pelotazos a un compañero atrás, o la peinaba para un puntero que picaba incluso antes de que él saltara; los volantes la abrían sin mirar a un compañero que estaba donde tenía que estar, y luego se desmarcaban para recibir; los delanteros encaraban y hacían paredes precisas; los centros buscaban una cabeza de alguien blanco y negro... tenían un plan y lo ejecutaron bien.
Lo nuestro, salvo por los pases y pases y pases, fue descordinado. Alonso peinaba y nadie iba; Alonso la pasaba al costado y el que estaba ahí había picado. Los centros no fueron a la cabeza de uno nuestro, sino a la olla. Alonso tenía que levantar la mano y pegar el grito cada vez que picaba para que lo vieran, no había algo "preparado" en eso, sólo la voluntad de Alonso y la capacidad del compañero de escucharlo y, aún más difícil, de meterle un buen pase.
Y hubo otra cosa en la que fallamos, especialmente en el primer tiempo: la presión. Mientras Wanderers puso al número 4 a marcar a Porras todo el partido, y sus dos puntas iban contra nuestros zagueros para evitar la salida prolija de Conde; nostros presionábamos en mitad de cancha, permitiendo a Wanderers salir jugando. En el segundo tiempo los presionamos más, y vaya si perdieron pelotas a lo tonto. Sé que el equipo estaba cansado como para presionar todo el partido, pero quizás con más presión en los 45 iniciales no nos hubiésemos ido con un 0-2 y el partido habría sido otro.
Resta comentar que Fedorczuk se comió un penal increíble a los 15 ó 20 del segundo tiempo, que podría haber significado el descuento más tempranero (y quizás una roja, aunque confieso que a mí no me pareció para tanto); y eso podría haber cambiado el resultado final. Pero, ¿qué se puede decir contra Fedorczuk que no se haya dicho antes? Es el claro ejemplo de por qué Uruguay no tuvo árbitros en el mundial: son pésimos y hasta maliciosos. Además, con lo de Falce hace una semana, lo de ayer hasta fue un arbitraje de alto vuelo.
Jugamos con Conde (sigue sin atajar pelotas al arco... ¿son culpa de él los goles? No. Pero no da seguridad el saber que cada tiro al arco es gol); Eroza (tuvo un aceptable primer tiempo, aunque le ganaron las espaldas constantemente, pero fue uno de los que más buscó en ataque y su salida del campo en el entretiempo fue sólo táctica); Malvino (malísimo partido en general, sólo se justifica su titularidad porque puede pasar bien la pelota... curiosamente, igual, mejoró el rendimiento en la recta final del partido), Polenta (arrancó mal, pero terminó siendo el único que sacó pelotas al final del partido) y Espino (desaparecido en el primer tiempo, sin química con Barbaro; mejoró en el segundo); Porras (buen partido en líneas generales, pese a que tuvo marca personal todo el primer tiempo; en el segundo manejó los hilos del equipo, y creo que su mayor problema fue el hecho de que descuidó la posición de tapón muy a menudo y eso lo pagamos caro), Romero (regular, con altas y bajas; en el primer tiempo tuvo un par de jugadas de peligro juntándose con Barcia y Nacho González, pero en el segundo tiempo pasó al lateral y desapareció completamente, notándosele cansado); Barcia (poco y nada, fue raro que Munúa no lo cambiara antes; sigue siendo pura voluntad pero poca técnica y pocas condiciones como puntero; a lo cual se le suma su cada vez más alarmante falta de instinto goleador... erró un gol increíble en el primer tiempo), Nacho González (le falta el pase gol tan necesario para un 10, pero al menos buscó, tocó, fue por arriba; aceptable partido) y Barbaro (perdidísimo por izquierda, levantó un poco por derecha con perfil cambiado; en el segundo tiempo erró un gol en la boca del arco justamente por estar de perfil cambiado y pegarle con la derecha, que es de palo); y Alonso (lo de siempre: lucha, entrega, piques constantes, pelear por arriba contra jugadores más altos y más jóvenes... quedó un par de veces en offside, algo que debe empezar a cuidar, pero protestó poco, algo más que positivo dados sus antecedentes recientes... no se le puede pedir mucho más). En el segundo tiempo ingresaron Amaral -por Eroza- (no me gustó mucho, se excedió en el pase, no encaró nunca y no tiró buenos centros... fue más de lo mismo en un equipo sin ideas); Fernández -por Barbaro- (metió ganas, le sacaron un gol en la línea, mostró ser algo más revulsivo que el argentino o Barcia, pero tampoco aportó mucho) y Otormín -por Barcia- (jugó con perfil cambiado y jugó más al centro que a la diagonal, lo cual no tuvo mucho sentido). Yo hubiera puesto a Abreu si al final íbamos a morir a los centros... al menos el más grande de los zagueros de Wanderers iba a ir con él, dejando a Alonso más libre.
En definitiva, dura derrota, pero no hay que perder la calma. Está claro que falta algo, que dependemos demasiado de un arrebato personal para hacer un gol y que tocando abrimos espacios pero si nos falta el pase final, eso no sirve de nada.
El domingo que viene jugamos contra Plaza Colonia en el Parque y hay que ganar o ganar para iniciar la recuperación.
Vamo' Nacional!
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