Ayer comenzamos la participación en el Campeonato Uruguayo 2014/15 con un resultado inmejorable: una victoria inapelable ante Defensor por 5 a 2 basada en un juego muy intenso en todas las líneas, que supo compensar algunos fallos con una contundencia aplastante.
En los primeros minutos ya habíamos generado un par de avances sobre el área rival, aunque en cancha parecía haber mayor posesión y mejor trato de pelota de Defensor. La mitad de la cancha de ambos equipos tuvo poca contención y el partido fue de ida y vuelta permanente, ya desde el comienzo.
A los 12 minutos, Arias (quien jugó espantoso, aprovechando quizás que con la "poca visibilidad" que había en la tribuna visitante, nadie lo vería jugar mal y no le recriminarían nada) quiso eludir a Pereiro y perdió la pelota dejando a su equipo absolutamente mal parado. Pereiro hizo lo que hay que hacer: desbordar y tirar el centro atrás. Alonso corrió más que Fleurquin, buscó el espacio vacío en el área, recibió solo y definió cruzado ante la desesperada acción de los zagueros por cortar el tiro. 1 a 0 tempranero logrado en base a mayor intensidad.
No muchos minutos después, Defensor empató con una jugada que ha sido típicamente nuestro talón de aquiles: alguien recibió a espaldas de nuestro medio campo, sin marca, y tiró un pase largo a espaldas de Fucile. Centro atrás y perfecta definición de De Arrascaeta. Pero también rápidamente les pagamos con la misma moneda: Pereiro y Díaz se juntaron por izquierda, aprovechando el talón de aquiles del rival (Arias), nuevo centro atrás de Díaz y perfecta definición al ángulo de Alonso. 2 a 1 en poco más de 20 minutos de juego.
A esas alturas el equipo no estaba del todo bien (al menos a mi entender). Mucho despliegue de Alonso y Fernández, pero casi sin entrar en contacto con la pelota, el aporte de Pereiro en ambos goles y de Díaz en el segundo, y poco más. Barcia estaba perdido (lo estuvo todo el juego) por derecha, el medio campo de contención no contenía a nadie y dejaba espacios enormes a sus espaldas, en tanto Fucile solucionaba con velocidad algunos desajustes propios en su duelo con Gedoz, y los zagueros peleaban desprolijamente y aventaban la pelota hacia campo rival sin ton ni son (algo similar a lo que hacía Munúa, pese a que su intención era dar pases largos).
Pero con el 2-1 el equipo se paró un poco más atrás y se cerró mejor, pasando menos problemas. Fucile se afianzó, Porras y Romero sacaron más pelotas (aunque, repito: no me convencieron para nada los 90 minutos) y aunque ya casi no llegamos, tampoco nos llegaron.
En la recta final del juego tuvimos tres chances más, dos de Barcia (una en la que tiró cruzado llegando por el segundo palo y dio en un rival y otra en la que enganchó al medio, pero al querer definir de zurda le salió un tirito a manos del arquero) y otra de Pereiro en la que volvió a aprovechar la debilidad defensiva del sector que los tuertos no podían ver desde las tribunas, pero su tiro fue bien tapado por Campaña.
Defensor igualmente tuvo el empate en la hora, cuando Romero robó una pelota pero se cayó (fue una constante suya y de Fucile: robaron pelotas que luego perdieron, o perdían pelotas que luego debían subsanar), dejándole la pelota servida a un rival y dejando mal parado al equipo. Hubo desborde por nuestra izquierda y centro bajo que definió Risso y tapó Munúa.
En el segundo tiempo fuimos muy superiores a Defensor. Hubo mayor actitud, como en el primer tiempo, y se sumó mejor juego. Ya en el arranque nos fuimos arriba a buscar el tercero e inmediatamente, tras centro de Díaz que Fernández no pudo definir, apareció Alonso por el segundo palo e hizo el 3 a 1.
Cuentan que Jablonka apagó la radio a esas alturas.
El partido siguió siendo de ida y vuelta, pero con la mejora en el rendimiento de Porras y Romero, así como de Fucile en la marca, Defensor llegó poco. Tuvo alguna chance para descontar, pero definieron mal en todas ellas y realmente Munúa no tuvo mucho que hacer.
A los 30, una de tantas llegadas nuestras terminó con Romero solo contra la derecha, centro fuerte al centro del área, y gol de Fernández para el 4 a 1.
Jablonka volvió a encender la radio, pero para poner una FM para distraerse un poco.
Faltando unos 5 minutos y ya con cambios y un Defensor desfalleciente, Romero recibió la pelota al borde del área, enganchó y le hicieron penal. Alonso pateó notablemente e hizo el 5 a 1.
Recién 3 minutos pasada la hora, un Olivera ya acostumbrado a brillar en partidos que tienen 3 o más goles de diferencia, descontó con un buen tiro libre que se clavó contra el palo y puso cifras definitivas en el marcador.
Un 5 a 2, merecido, contra un equipo que brilló a nivel internacional y que es considerado uno de los mejores del medio, lo cual alimenta las esperanzas para esta temporada.
Pero hay que ir con calma y saber que se debe mejorar mucho. Hay que ajustar la marca en el medio, encontrar un puntero por derecha que pueda aportar más que Barcia (él es más un 9, no un punta), mejorar los movimientos defensivos sin pelota no sólo de los volantes de contención, sino también de los laterales, quienes descuidaron mucho a los punteros rivales y sólo no lo pagamos caro porque luego se mataron para cubrir el error inicial.
Pero la actitud, la velocidad e intensidad del juego, por momentos, fueron más que satisfactorias.
El fin de semana que viene llega el turno de Sud América y esperemos que no caiga la intensidad, porque hay que ganar o ganar para seguir por el buen camino.
Vamo' Nacional!
No hay comentarios:
Publicar un comentario