Ayer perdimos contra Defensor Sporting 1-0 en casa, de forma más que merecida, en el que resultó ser un doloroso debut en el Campeonato Clausura.
Doloroso no porque hayamos perdido mal o porque la derrota no estuviera en los cálculos (siempre se puede perder con Defensor), sino por lo mal que jugamos. Si bien luego repasando en TV las jugadas de gol tuvimos varias y hasta pudimos empatar, la sensación durante el partido fue que nos pasaron por arriba, que no dimos tres pases seguidos, que no leímos bien el partido, que carecimos de sociedades generadoras de fútbol, y que nuestra defensa es horrible.
Defensor leyó bien el partido, triangulando, tocando, moviendo la pelota. Aprovechó muy bien la lentitud de nuestra zaga y medio campo (algo acentuado porque el DT puso los mismos 11 que terminaron en México, olvidándose de la posibilidad de que estuvieran cansados -algo que, supongo, así fue-), y dominaron ampliamente la primera mitad.
El gol fue un pelotazo del arquero que bajó Taborda de cabeza ante la pasividad absoluta de la defensa; Cortez no pudo detener la pelota cuando picó, y esta derivó en Laxalt, quien se sacó de encima a Bava y la metió dentro del arco sin oposición alguna.
El resto del primer tiempo fue sufrimiento, aun cuando a base de pelotazos y la lucha incesante de Alonzo, tuvimos alguna chance de empatar. Defensor siguió jugando mejor y de no ser por su liviandad ofensiva, nos podría haber hecho más goles.
En el segundo tiempo la tónica fue similar. El DT hizo cambios, sacó a Romero, Vicente y Albín y puso a Recoba, Abreu y Bueno; y el equipo se fue más adelante; incluso pese a tener 10 hombres por expulsión de Arismendi.
A huevo, a entrega, con pelotazos sin ton ni son, pases de Recoba no siempre buenos y corridas a puro voltaje de De Pena, tuvimos chances de empatar. Una de Abreu y otra de Alonso; pero de contragolpe estuvimos regalados y ellos no erraron menos de 4 goles increíbles. Debimos perder por más.
El equipo formó con Bava (atajó varias, fue la figura del equipo); Núñez (demostrando como siempre alarmante falta de criterio, igualmente en el segundo tiempo fue impresionante su labor), Scotti (espantoso partido, cometió varios errores en la entrega y en la marca tanto por arriba como por abajo. Dos errores de él terminaron en la expulsión de Arismendi), Cortés (sacó todo lo que pudo, menos la pelota del gol, y subió varias veces a ver si podía cambiar la situación adelante; fue de lo mejor pese a su desprolijidad) y Romero (poco, muy poco, como para justificar la titularidad sobre Juan Manuel Díaz); Damonte (desprolijo como siempre, marcó mucho, pero fue de poca utilidad ofensivamente), Arismendi (no jugó mal, se fue expulsado por errores ajenos), De Pena (mal primer tiempo, jugando de lateral en el segundo levantó muchísimo, proyectándose incansablemente por la izquierda; su problema es la falta de marca) y Albín (tenebroso partido, absolutamente carente de ideas, falto de tiempo, sin asumir el rol de enganche; se escondió entre los puntas para jugar de espaldas al arco y no produjo nada favorable para el equipo; tan decepcionante como Romero o Scotti); Vicente (otra vez de lo mejor del equipo, bajando al medio para cumplir el rol no cumplido por Albín; lo malo de eso es que dejó solo a Alonso arriba) y Alonso (luchó todo, por arriba -que no es su fuerte- y por abajo; tuvo el gol en alguna oportunidad, pero el arquero se lo sacó). Ingresaron Recoba (no pudo cambiar el trámite del partido), Abreu (algunas pinceladas criteriosas, tuvo el gol pero se lo sacaron; es una luz de esperanza para cuando pueda jugar 90 minutos) y Bueno (no desbordó nunca por izquierda y se fue a la derecha para desaparecer de la cancha completamente; bajísimo nivel suyo el actual).
En definitiva la derrota 1-0 fue como una derrota 5-0. No jugamos a nada, otra vez y fuimos puro pelotazo a delanteros bajos. La entrega del equipo fue magnífica, lo que faltó fue juego colectivo, tanto en ataque (no hay sociedades para progresar en la cancha) como en defensa (no hay presión colectiva ni marca en conjunto). El cuerpo técnico y estos jugadores llevan trabajando 8 meses ya, pero parece que no se conocen aún. Y no me refiero a los nuevos, sino a todo el plantel. No saben a qué jugar cuando entran a la cancha y realmente da la sensación de que no existe trabajo en la semana.
El DT tiene buenas intenciones, se nota por destellos puntuales, pero salvo que las pretemporadas actuales sean de 12 meses, hace mucho tiempo que es hora de que el equipo muestre una identidad definida. Es cierto que hay errores puntuales de jugadores que no son responsabilidad del DT, pero sí es su responsabilidad el que no mostremos absolutamente nada para buscar los goles más que el talento individual de Recoba y/o alguno más por partido.
Por como estamos jugando, este semestre será larguísimo, y será sumamente difícil que logremos el tricampeonato o una buena imagen en la Copa Libertadores.
El sábado jugamos contra Cerro Largo en Melo, una parada que -no necesito decir- se nos ha hecho difícil en los últimos años. Hemos pasado vergüenza allí antes, y como venimos jugando, el panorama no es alentador. Igualmente, tengo fe, esperanza, de que ese partido sea un punto de inflexión en esta temporada.
Vamo' Nacional!
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