Cruzeiro fue demasiado para nosotros y, lisa y llanamente, nos pasó por arriba. Tuvimos serios problemas en el fondo otra vez, como en el clásico, pero los de hoy no pizarrearon como los del sábado, sino que hicieron los goles. El resultado final (4 a 1) fue hasta generoso y se debió básicamente a que ellos aflojaron el ritmo en el segundo tiempo, cuidándose para la competencia oficial, que comienza el fin de semana próximo.
Además de la defensa, seguimos teniendo serios problemas en ataque, en la creación de fútbol. Por un lado, los zagueros y los volantes de contención sólo lanzan pelotazos y no hay más Chengue, así que siempre ganan los rivales -los cuales, en promedio, en el fútbol moderno, le sacan 10 centímetros de altura a cualquiera de los delanteros que tenemos en el plantel-. El medio campo sólo contó con Matute y las subidas heróicas de Fernández, que en ningún momento pudieron conectarse bien con los de arriba.
Es que Matute no puede hacer que Medina o Blanco corran más rápido y Fernández (o cualquier otro), por más que levante algún que otro centro, no puede hacer que los ya nombrados midan diez centímetros más y cabeceen. Intentaron triangular, llegar por abajo, pero tampoco se pudo... Medina fue bien marcado y a Blanco le faltó movilidad y un poco de lucidez para marcarle el pase a nuestro enganche.
En resumen: no creamos chances de gol. Y esa es la tónica de toda la temporada 2008/2009.
Lo que sucedió hoy (en realidad, ayer) es que nos enfrentamos a un equipo bueno, y éste no perdonó (como nos podría perdonar alguno del medio local).
¡Ojo! No estoy disconforme con lo que hicieron los jugadores. Fueron superados abiertamente por méritos del rival y no por mal desempeño individual o colectivo: Nacional siempre juega más o menos a este nivel. Sólo escribo desde la frustración y la resignación por ver la diferencia en el juego entre el Cruzeiro y nosotros... ni el penal que erró Blanco hubiera servido de mucho: en todo momento los brasileños dispusieron del juego.
El sábado jugamos contra Tacuary y esperemos que los argentinos Mondaini y Dominguez le aporten algo de movilidad al equipo en ataque, a ver si logramos llegar bien a la definición del Apertura y a la Copa Libertadores (donde no nos tocó un grupo tan fácil)... sin goles está medio difícil ganar, ¿no?
Saludos!
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