El sábado empatamos en el Parque 1 a 1 contra Racing y si ya futbolística y anímicamente no teníamos chances de ser campeones, le dijimos también matemáticamente adiós al tricampeonato.
El partido tuvo dos tiempos bastante diferentes. Si bien en ninguno de los dos redondeamos una buena actuación, en el primero al menos fuimos más que ellos e intentamos generar algo más de juego. La segunda parte fue malísima, de ambas partes, pero el equipo que más empeoró fuimos nosotros, perdiendo todo atizbo de juego colectivo y por abajo y apelando a pelotazos sin ton ni son (marca registrada de este Nacional 2013).
El gol fue a los 28 minutos tras un tiro libre de Vicente Sánchez que se cerró y Contreras no supo atrapar. A esas alturas ya habíamos cedido un poco el dominio del juego y no éramos tan claros. Antes de eso, lo mejor de nuestro lado fueron las combinaciones entre De Pena y Bueno por la izquierda, y las subidas -desprolijas pero frenéticas- de Vicente Sánchez por la derecha.
Luego del gol el partido se volvió algo caótico, Racing tuvo tiros desde fuera del área y nosotros tuvimos también alguna chance, siempre gracias a Bueno, quien pese a su imprecisión absoluta en el tiro y el pase, fue lo más peligroso que tuvimos arriba.
En la segunda mitad el partido fue espantoso hasta el gol del empate. Fue más de ida y vuelta, con Racing teniendo más la pelota pero careciendo de profundidad y con nosotros atacando a los pelotazos y contragolpes de vez en cuando. Abreu hizo el 2-0 con un cabezazo, pero se lo anularon por falta contra un rival, y poco después llegó el empate tras un penal cuando menos dudoso. No lo vi en la TV, pero en la cancha lo único que me pareció fue mano de quien cerró el centro de un jugador de ellos. La jugada fue un desborde por el lado de Díaz, el jugador de Racing se lo sacó de encima, entró al área y tiró un defectuoso centro cuando uno de los nuestros se barrió para cerrar. Aparentemente, Díaz le tiró un manotazo que lo desestabilizó, de allí el penal... pero no se vio nada en vivo.
Es curioso, que el arbitraje uruguayo tan pasivo a nivel internacional (entre semana asistí a dos carnicerías entre Olimpia/Tigre y Santa Fe/Gremio en la que los árbitros uruguayos no cobraban nada salvo que hubiera sangre), en esta ocasión cobrara dos contactos mínimos dentro del área que cambiaron absolutamente el trámite de un juego.
Dicen que en el partido del domingo hubo no menos de 3 penales (para ambos equipos) infinitamente más grandes que el que nos cobraron a nosotros, lo cual aumenta más mis sospechas sobre la heterogeneidad de criterios empleados por los árbitros de nuestro país (probablemente los peores de América a estas alturas).
En fin...
Formamos con Bava (atajó lo poco que le llegó, menos el penal), Álvarez (me gustó, le dio prolijidad al equipo, aún cuando a veces se mostró lento), Scotti (salvo algún fallo, tuvo un correcto regreso al equipo), Romero (se mostró más seguro que en partidos anteriores), Díaz (no jugó tan bien como otras ocasiones, creo que el baile que le dieron en el clásico le ha puesto en duda sus propias condiciones); Sánchez (entreverado, con la tendencia a enganchar siempre al medio luego de correr 5 metros, y no desbordar jamás; igualmente fue uno de los puntos altos del equipo), Damonte (correcto primer tiempo, en el segundo apareció perdido), Arismendi (mejoró con respecto a otros partidos, pero con la pelota, en el segundo tiempo, dejó mucho que desear), De Pena (el mejor de la cancha, con muy buenos pases en el primer tiempo; en el segundo se cansó); Abreu (bajó pelotazos, hizo lo que pudo, pero nunca jugamos para que él pudiera ser productivo) y Bueno (quiso, corrió, aportó lo suyo; aun cuando lo monofacético de su juego no sea suficiente para lo que necesitamos hoy en día). Ingresaron Recoba y Cruz Mascia ni bien nos empataron (por Sánchez y Abreu) pero ambos se mostraron imprecisos pese a las ganas de cambiar el resultado. También ingresó Gorga por Scotti (lesionado) y cumplió en la marca.
El domingo jugamos contra Progreso en el Estadio Centenario (o el Tróccoli) y con un punto al menos terminaríamos el trabajo de nuestra parte para estar en la Copa Libertadores 2014 (el consuelo que nos queda esta temporada), a la espera de otros resultados (como derrotas de River y Danubio).
Vamo' Nacional!
Partidos
Último partido:
18/05/2013: Nacional 1-1 Racing
Campeonato Clausura (Parque Central)
Próximo partido:
26/05/2013: Nacional Vs. Progreso
Campeonato Clausura (Estadio Centenario)
18/05/2013: Nacional 1-1 Racing
Campeonato Clausura (Parque Central)
Próximo partido:
26/05/2013: Nacional Vs. Progreso
Campeonato Clausura (Estadio Centenario)
lunes, 20 de mayo de 2013
jueves, 16 de mayo de 2013
¡28 a 0!
NACIONAL GOLEÓ A HURACÁN BUCEO Y
QUEBRÓ LOS RECORDS DE GOLEO DE EQUIPOS E INDIVIDUAL EN CAMPEONATOS
URUGUAYOS
28 veces Feliz Día Mamá
Este domingo por la mañana Nacional
celebró el Día de la Madre con un imponente festejo de 28 goles a 0
frente a su par de Huracán Buceo, en la apertura de la quinta
jornada de la Primera Fase del Campeonato Uruguayo.
De esta forma se estableció el máximo
goleo a nivel de los campeonatos oficiales de la Asociación Uruguaya
de Fútbol (AUF) dejando atrás el 24-0 que Rampla Juniors obtuvo
frente a San Francisco el 29 de marzo de 2009 en el Estadio Olímpico.
Pero esto no culmina aquí ya que la
delantero centro Martina González quebró el registro individual de
goleo tras marcar 9 de los 28 goles
Anteriormente en el cotejo mencionado
de 2009 Alejandra Laborda había anotado 8 veces y esa misma cantidad
la había convertido el 16 de diciembre de 2007 cuando en el Olímpico
Rampla Juniors venció 21-0 a Montevideo Wanderers.
Esta cifra de 8 goles también fue
alcanzada por Carolina Birizamberri, la cual se despachó con esa
cantidad de conversiones esta mañana frente a las tricoplayeras.
Estadísticamente Nacional dejó
largamente atrás el mejor registro que llegó a 16 goles el 9 de
noviembre de 2003 frente a Independiente (16-0 en el Estadio
Olímpico), el 10 de octubre de 2010 contra Sud América (16-0 en el
Complejo Deportivo Los Céspedes) y el 10 de octubre de 1999 ante
Huracán (16-2 en Lomas de Zamora).
Culminado el partido frente a Huracán
Buceo, nuestro Director Técnico, Dardo Pérez, se manifestó en
Facebook de la siguiente manera: “Hoy fue un día que me dejó y
nos dejó mucho, no precisamente por el resultado exageradamente
abultado ni el récord de Martina, sino por el ejemplo de sacrificio,
las ganas, la entrega y el amor propio de cada jugadora rival en ese
amateurismo casi profesional. Creo que en ellas, su cuerpo técnico y
dirigentes queda reflejado el camino a seguir. Mi reconocimiento a
todos los que intentamos de una manera u otra que el fútbol femenino
siga creciendo más allá del resultado”.
Si bien el resultado nos llenó de
satisfacción debemos destacar la deportividad de Huracán Buceo,
equipo que retornó este año a los certámenes de la AUF y que
gallardamente sus jugadoras soportaron el aluvión tricolor y jamás
realizaron infracciones groseras; a tal punto que el match finalizó
sin tarjetas amarillas y como se podrá apreciar en el resumen de las
acciones el trámite fue movido y con un 58-0 en disparos a los arcos
a favor de nuestras notables nacionalófilas.
Tras esta nueva ganancia (quinta en
cinco presentaciones) Nacional continúa liderando la tabla de
posiciones.
Nuestras deportistas, en la presente
jornada, alcanzaron la gigantesca cifra de 52 partidos invictos por
campeonatos uruguayos desde 2009 a la fecha. La última derrota ocurrió el 30 de
agosto de 2009, ante River Plate y por 0-3.
Los 52 juegos de imbatibilidad (45
victorias y 7 empates) mantienen al Decano como el de mejor racha sin
derrotas, siendo el mismo todo un record dentro de la Liga Uruguaya.
Recordar que los certámenes charrúas
oficiales organizados por la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) se
vienen disputando desde el año 1996.
Destacar que el próximo compromiso de
Nacional será de visitante frente a Salus.
Gabriel
López (Sub Comisión de Fútbol Femenino del Club Nacional de
Football)
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fútbol femenino,
Nacional
martes, 14 de mayo de 2013
¡Felices 114 años a todos los bolsos del mundo!
De la cancha podemos salir felices o tristes, pero si hay algo que nos hace felices siempre es sentir en el pecho como late nuestro corazón tricolor.
¡Felices 114 años de alegrías, Nacional!
domingo, 12 de mayo de 2013
Deprimente
Acabamos de perder 2-0 contra Juventud de las Piedras, en un nuevo show del horror que debimos presenciar en el Estadio Centenario, protagonizado por un equipo que, sencillamente, no sabe jugar al fútbol.
Es cierto que De Pena erró un gol mano a mano con el arquero, que Abreu se olvidó de cómo se patea una pelota y erró otro de forma increíble, y en ambas ocasiones pudieron ser un empate que, quizás, nos hubiese dado la victoria a la postre; pero volvimos a ser superados de principio a fin por el rival.
Hay una diferencia abismal en la velocidad del juego colectivo de cualquier equipo uruguayo en comparación con el nuestro.
Sí, el plantel estaba cansado y destruido anímicamente. Yo se lo perdonaría por hoy, de no ser porque ha sido así todo el año. Exceptuando contra Central Español y Danubio (haciendo memoria rápida) hemos sido superados claramente por todos los rivales en este Clausura... ¡y dígase que ya no recuerdo el Apertura!
Pero hablemos del partido. Ya desde el primer minuto se vio mejor a Juventud. Nosotros apelamos al contragolpe, pero no lo hicimos del todo bien. Bava tapó un gol clarísimo y ellos tuvieron alguna chance clara más. Apenas, de nuestra parte, puedo destacar un gol anulado a Sánchez por offside. El equipo estuvo muy partido y los volantes demasiado retrasados, tanto Sánchez como Bueno debieron correr mucho terreno sólo para encontrarse con el otro a quien pasarle la pelota, porque nadie del medio ayudaba.
En el segundo tiempo entró Recoba y el asunto cambió un poco... pero igualmente en las primeras de cambio una consecusión de hilarantes errores defensivos permitió a Cavallini ganar tres veces la pelota (Bava le sacó el gol en dos) y en la tercera, tras un centro, uno de ellos estaba solo entre medio de nuestros zagueros y la mandó a guardar sin problemas.
Con el partido cuesta arriba ingresó Abreu (por Moreira, lo cual nos dejó con tres en el fondo), y tuvimos alguna chance de gol (las ya mencionadas antes) pero en cada contragolpe, Juventud tuvo el segundo.
El 2-0 finalmente llegó faltando 5 minutos, cuando ya teníamos uno menos por doble amarilla a Cortés, y aunque intentamos descontar hasta el final, bien pudimos recibir un par de goles en los descuentos.
Bava fue el mejor lejos, o hubiésemos perdido de forma mucho más aparatosa; en el fondo me gustó el segundo tiempo de Álvarez, pero me pareció muy blandito Moreira, ridículamente espantoso Romero, y mal Cortés (a quien lo disculpo, porque se lo vio cansadísimo luego del partido del jueves). En el medio el Colo hizo un par bien, pero sigue en el debe, Prieto hizo más cosas mal que bien, lo mismo Dorrego, en tanto De Pena fue el mejor, el más claro, y sólo le faltó asumir el rol de enganche... lo hizo a cuentagotas. Arriba, otra vez demostraron demasiada ineptitud Sánchez y Bueno... el primero porque intenta hacer lo que no debe, y el segundo porque sencillamente no hace nada bien más que correr cual Forrest Gump (y que me disculpe so soy duro con él, pero es la verdad). De los ingresados hay que destacar, como siempre, la clase del Chino, metiendo varios buenos pases siempre; Abreu, en tanto, hizo todo al revés, incluyendo no patear al arco una pelota que tuvo en el área chica para empatar (demostró una torpeza digna de un amateur o un conito de entrenamiento); y Luna fue casi tan deprimente como el equipo en su conjunto: no sabía qué hacer en la cancha y lo que intentó le salió mal.
En definitiva, perdimos con justicia, ante un rival individual y colectivamente superior a nosotros durante los 90 minutos y que debió liquidar el pleito mucho antes.
Arruabarrena tiene un pie afuera del club, en lo que a mí respecta (y creo que es unánime la opinión: salvo que cambie, no es técnico para Nacional); pero debo decir que estos mismos jugadores, con Blanco y con el Chavo jugaron igual de mal. No deberían seguir en el club el 75% de ellos, porque no tienen nivel de cuadro grande y casi no tienen nivel de primera división uruguaya.
Eso es grave, pero es la verdad. Cuando todos, pero todos los equipos, te superan en juego es porque sos malo. Un partido, puede pasar, pero, ¿15? ¿20? Si sos peor que todos, es porque sos el peor.
Y eso no se arregla con actitud, con huevos (que me consta que el plantel los ha tenido más o menos siempre), porque justamente ha sido ese tipo de actitud la que nos ha salvado de pasar un papelón mayor esta temporada. Fue la actitud la que nos permitió clasificar jugando horrible en la Libertadores, fue la actitud la que nos permitió empatar el primer clásico cuando todos daban una goleada, fue la actitud la que nos perimitió empatar y/o ganar muchos partidos cerca del final cuando no lo merecíamos en este clausura y fue la actitud la que nos permitió estar a punto de descontar en el clásico pasado con uno menos pese a que nos dieron un baile de antología. Es cuestión de jugar al fútbol, de pasarse la pelota al pie, la cabeza, larga o corta según pida la jugada y según quién vaya a recibirla, es cuestión de desmarcarse, de saber cuándo picar para no quedar en offside, de embocar un pase, de tirar bien al arco, de parar bien la pelota, de sacarse a un rival de encima, de cambiar el ritmo, de buscar espacios. Cosas que no hacemos. Cosas que se pueden y deben mejorar en los entrenamientos. Cosas que el DT debe pulir, pero que también cada jugador que se llame a sí mismo profesional debería saber hacer sin mayores problemas.
Es otro tipo de actitud la que se necesita: la actitud de ir todos los días al entrenamiento y buscar armar un equipo compacto, que sepa a lo que juega y que cuando entre a la cancha sepa cómo le va a hacer los goles al rival de turno y cómo va a neutralizar la ofensiva de éstos en cada caso. Y eso es responsabilidad del DT, sí, pero también de los jugadores, porque todos tienen cerebro y llevan años jugando a este deporte, si no son capaces de hacer nada bien no es porque el DT les ha dicho que hagan todo mal: es sencillamente porque o no saben pensar dentro de una cancha, o directamente no saben hacer nada bien; y cualquiera de los casos que fuera el correcto, no merecen vestir ninguna camiseta profesional, y mucho menos la camiseta de Nacional.
Igual, como siempre, vamo' el bolso!
Es cierto que De Pena erró un gol mano a mano con el arquero, que Abreu se olvidó de cómo se patea una pelota y erró otro de forma increíble, y en ambas ocasiones pudieron ser un empate que, quizás, nos hubiese dado la victoria a la postre; pero volvimos a ser superados de principio a fin por el rival.
Hay una diferencia abismal en la velocidad del juego colectivo de cualquier equipo uruguayo en comparación con el nuestro.
Sí, el plantel estaba cansado y destruido anímicamente. Yo se lo perdonaría por hoy, de no ser porque ha sido así todo el año. Exceptuando contra Central Español y Danubio (haciendo memoria rápida) hemos sido superados claramente por todos los rivales en este Clausura... ¡y dígase que ya no recuerdo el Apertura!
Pero hablemos del partido. Ya desde el primer minuto se vio mejor a Juventud. Nosotros apelamos al contragolpe, pero no lo hicimos del todo bien. Bava tapó un gol clarísimo y ellos tuvieron alguna chance clara más. Apenas, de nuestra parte, puedo destacar un gol anulado a Sánchez por offside. El equipo estuvo muy partido y los volantes demasiado retrasados, tanto Sánchez como Bueno debieron correr mucho terreno sólo para encontrarse con el otro a quien pasarle la pelota, porque nadie del medio ayudaba.
En el segundo tiempo entró Recoba y el asunto cambió un poco... pero igualmente en las primeras de cambio una consecusión de hilarantes errores defensivos permitió a Cavallini ganar tres veces la pelota (Bava le sacó el gol en dos) y en la tercera, tras un centro, uno de ellos estaba solo entre medio de nuestros zagueros y la mandó a guardar sin problemas.
Con el partido cuesta arriba ingresó Abreu (por Moreira, lo cual nos dejó con tres en el fondo), y tuvimos alguna chance de gol (las ya mencionadas antes) pero en cada contragolpe, Juventud tuvo el segundo.
El 2-0 finalmente llegó faltando 5 minutos, cuando ya teníamos uno menos por doble amarilla a Cortés, y aunque intentamos descontar hasta el final, bien pudimos recibir un par de goles en los descuentos.
Bava fue el mejor lejos, o hubiésemos perdido de forma mucho más aparatosa; en el fondo me gustó el segundo tiempo de Álvarez, pero me pareció muy blandito Moreira, ridículamente espantoso Romero, y mal Cortés (a quien lo disculpo, porque se lo vio cansadísimo luego del partido del jueves). En el medio el Colo hizo un par bien, pero sigue en el debe, Prieto hizo más cosas mal que bien, lo mismo Dorrego, en tanto De Pena fue el mejor, el más claro, y sólo le faltó asumir el rol de enganche... lo hizo a cuentagotas. Arriba, otra vez demostraron demasiada ineptitud Sánchez y Bueno... el primero porque intenta hacer lo que no debe, y el segundo porque sencillamente no hace nada bien más que correr cual Forrest Gump (y que me disculpe so soy duro con él, pero es la verdad). De los ingresados hay que destacar, como siempre, la clase del Chino, metiendo varios buenos pases siempre; Abreu, en tanto, hizo todo al revés, incluyendo no patear al arco una pelota que tuvo en el área chica para empatar (demostró una torpeza digna de un amateur o un conito de entrenamiento); y Luna fue casi tan deprimente como el equipo en su conjunto: no sabía qué hacer en la cancha y lo que intentó le salió mal.
En definitiva, perdimos con justicia, ante un rival individual y colectivamente superior a nosotros durante los 90 minutos y que debió liquidar el pleito mucho antes.
Arruabarrena tiene un pie afuera del club, en lo que a mí respecta (y creo que es unánime la opinión: salvo que cambie, no es técnico para Nacional); pero debo decir que estos mismos jugadores, con Blanco y con el Chavo jugaron igual de mal. No deberían seguir en el club el 75% de ellos, porque no tienen nivel de cuadro grande y casi no tienen nivel de primera división uruguaya.
Eso es grave, pero es la verdad. Cuando todos, pero todos los equipos, te superan en juego es porque sos malo. Un partido, puede pasar, pero, ¿15? ¿20? Si sos peor que todos, es porque sos el peor.
Y eso no se arregla con actitud, con huevos (que me consta que el plantel los ha tenido más o menos siempre), porque justamente ha sido ese tipo de actitud la que nos ha salvado de pasar un papelón mayor esta temporada. Fue la actitud la que nos permitió clasificar jugando horrible en la Libertadores, fue la actitud la que nos permitió empatar el primer clásico cuando todos daban una goleada, fue la actitud la que nos perimitió empatar y/o ganar muchos partidos cerca del final cuando no lo merecíamos en este clausura y fue la actitud la que nos permitió estar a punto de descontar en el clásico pasado con uno menos pese a que nos dieron un baile de antología. Es cuestión de jugar al fútbol, de pasarse la pelota al pie, la cabeza, larga o corta según pida la jugada y según quién vaya a recibirla, es cuestión de desmarcarse, de saber cuándo picar para no quedar en offside, de embocar un pase, de tirar bien al arco, de parar bien la pelota, de sacarse a un rival de encima, de cambiar el ritmo, de buscar espacios. Cosas que no hacemos. Cosas que se pueden y deben mejorar en los entrenamientos. Cosas que el DT debe pulir, pero que también cada jugador que se llame a sí mismo profesional debería saber hacer sin mayores problemas.
Es otro tipo de actitud la que se necesita: la actitud de ir todos los días al entrenamiento y buscar armar un equipo compacto, que sepa a lo que juega y que cuando entre a la cancha sepa cómo le va a hacer los goles al rival de turno y cómo va a neutralizar la ofensiva de éstos en cada caso. Y eso es responsabilidad del DT, sí, pero también de los jugadores, porque todos tienen cerebro y llevan años jugando a este deporte, si no son capaces de hacer nada bien no es porque el DT les ha dicho que hagan todo mal: es sencillamente porque o no saben pensar dentro de una cancha, o directamente no saben hacer nada bien; y cualquiera de los casos que fuera el correcto, no merecen vestir ninguna camiseta profesional, y mucho menos la camiseta de Nacional.
Igual, como siempre, vamo' el bolso!
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viernes, 10 de mayo de 2013
Lo que mal empieza, mal acaba...

Ayer quedamos afuera de la Copa Libertadores, por penales, contra Real Garcilaso; y en realidad, como fuera dicho ya en la entrada pasada luego de la derrota en el clásico, no es más que la crónica de una muerte anunciada.
No tiene nada que ver con actitud, no tiene nada que ver con concentración, con desatenciones o con falta de puntería (aunque nos faltó puntería en los penales). Perdimos porque, como en toda la temporada, no jugamos absolutamente a nada durante los 90 minutos. Nuestras jugadas de gol fueron todas por pelotas quietas (salvo un tiro de Recoba en la segunda mitad) y ni siquiera tuvimos la inteligencia de buscar faltas: nuestros tiros libres fueron todos producto de desatenciones del mediocre rival que enfrentamos.
Las claves del partido fueron: (1) no jugar con un nueve que haga goles (sin Alonso, no lo tenemos; Medina no está para 90 minutos y está lejísimos de ser el goleador que fue hace 9 años -lógicamente, la edad pesa-); (2) jugar con punteros que no son punteros (tanto Bueno como Vicente Sánchez son jugadores de área... no saben desbordar y mandar centros y mucho menos llegar a la línea de fondo y hacer un pase atrás -ésto último hace mínimo 10 años que no lo hacemos, honestamente-; Bueno directamente hizo todo eso mal, y Sánchez, con perfil cambiado, siempre desbordó hacia el medio para no saber qué hacer luego...); (3) no tenemos enganche (Sánchez hizo lo que pudo tirándose atrás, pero él fue, es y será siempre un goleador, no un enganche, o puntero... es como el grillito Bizcayzacú; y Recoba jugó poco tiempo, con un equipo ya descompensado y sin socios arriba a los que jugarle la pelota por abajo); (4) la ausencia de juego por las bandas (Núñez, que es horrible subiendo, porque nunca termina una jugada bien, es el único de nuestros laterales que sube e intenta algo, ayer no jugó y ambos laterales se quedaron mayoritariamente clavados en el medio), lo cual hizo que Damonte y Arismendi subieran, descuidando mucho el medio en contragolpes; y ninguno de los dos es hábil con la pelota, ni veloce, ni tienen pegada, ni tienen pase... no son ellos quienes deban sumarse al ataque, mucho menos los dos a la vez; y (5) jugamos con línea de 1 en el fondo (Cortés fue el único que sacó pelotas ayer, cubrió a todos sus compañeros una y otra y otra vez... lo de Romero fue vomitivo, una torpeza indescriptible que provocó error tras error, Álvarez estuvo más en el fondo que Núñez, pero todos sabemos que marca menos que aquél, y Díaz tuvo un partido flojo en comparación con otros).
Hubo una jugada en el segundo tiempo que fue un ejemplo de lo que es Nacional hoy: Sánchez buscó desbordar pero perdió la pelota, corrió 50 metros para recuperarla y la recuperó, pero la pasó mal a un compañero, el cual la recuperó y volvió a pasarla mal, para luego recuperarla una vez más y tirarla al diablo. ¿Por qué es ejemplo de lo que somos actualmente? Porque corremos, robamos pelotas, ganamos los trancazos (fue igual en el clásico, y en el clásico de verano -no lo digo ahora, lo dije en su momento-) pero no podemos hacer bien un pase ni tenemos jugadores que con habilidad puedan desequilibrar. Eso se vio en esa jugada en particular.
El partido se dio como todos sabíamos que se daría: ellos metidos en el fondo esperando. Y nosotros no fuimos capaces de hilvanar absolutamente nada de peligro en todo el primer tiempo. En el segundo, con el aliento permanente de todo el Estadio (35 mil o 40 mil personas), logramos el 1-0 tras jugada preparada de córner, y tuvimos 10 minutos donde presionamos para hacer el segundo; pero a partir de los 25 ya no pasó mucho, y en los últimos minutos nos defendimos más de lo que atacamos, porque sabíamos que un gol nos mataba y porque Romero había puesto nervioso a todo el Estadio con su torpeza, así que lo mejor fue cubrirlo con más gente atrás.
Recoba tuvo un par de tiros que sacó el arquero, e intentó (de mala manera) un gol olímpico en el último córner.
Luego llegaron los penales y pasó lo que ya sabemos: Recoba y Arismendi la tiraron lejísimos, y nosotros quedamos afuera de la Copa sin pena ni gloria... o con más pena que gloria.
No es algo que no lo esperáramos. Empezó mal la temporada con aquellos primeros partidos con el Chavo Díaz en el Apertura, quedamos afuera de la Sudamericana contra Loja; empezamos el año perdiendo el clásico de la Copa Bimbo, empezamos perdiendo en el Clausura y empatando de locales mereciendo ser goleados en la Libertadores. Empezamos mal en todo... ¿Cómo podíamos pretender terminar bien?
Sí podíamos pretender ganarle a este equipo humilde peruano; pero, ¿y luego qué? Grêmio nos iba a golear seguramente, o en la altura de Bogotá íbamos a perder feo. Para ganar, en el fútbol, hay que jugar a algo; y nosotros no hemos jugado a nada en toda la temporada, y no tenemos un plantel con variantes que nos permita cambiar trámites de partido... no lo teníamos al principio de temporada y con los bajísimos rendimientos de Abreu y Albín, pese al esfuerzo de la directiva, tampoco los tuvimos en esta segunda mitad.
¡No quiero saber cómo estaríamos sin Cortés y sin Alonso!
En fin... ahora a esperar nuevos traspiés del CAP y de Defensor, y a pelear por el tricampeonato.
Sí, está todo perdido, pero el bolso es el bolso, y la esperanza es lo último que se pierde.
Vamo' Nacional!
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domingo, 5 de mayo de 2013
Jugamos espantoso y pudo ser mucho peor
Acabamos de perder 3 a 0 contra el CAP, en lo que de alguna manera fue la crónica de una muerte anunciada. Hace aproximadamente 20 partidos (contando Apertura, Clausura, amistosos y Libertadores) en los que no jugamos absolutamente a nada y cualquier rival con un par de paredes vulnera nuestra defensa constantemente. En muchas de esas ocasiones, los huevos de nuestros jugadores, la camiseta, la contundencia o alguna jugada individual o error rival grosero, nos permitió ganar partidos que por el rendimiento colectivo no merecíamos ganar.
Hoy enfrentamos a un equipo con buenos jugadores arriba (que además tuvo puntería y todo lo que se quiera) y que con 3 toques nos hizo el primero de arranque y el 2-0 a los 15 minutos, que luego se defendió y nos pudo hacer 3 ó 4 goles más de contragolpe; apenas consiguiendo 1 cerca del final de penal; y al cuál sólo a huevos, a empujones y pelotazos no logramos vulnerar (como es lógico).
Fue algo absolutamente predecible, pese a que no lo queríamos aceptar, pese a que mirábamos a otro lado y confiábamos en que los milagros siguieran estando de nuestro lado.
Por enésima vez fuimos incapaces de pisar el área con pelota dominada, no hicimos una sóla pared, mucho menos una triangulación; y Núñez y Bueno, los únicos dos que desbordaron, no tiraron un sólo centro bien. Ni uno. ¿Fue algo de hoy? No. Desde que se fue Viudez, salvo por chispazos de Bueno, no tenemos a nadie que encare hacia dentro del área; hace mucho tiempo que no tenemos juego colectivo ni jugadas asociadas que salgan de memoria, y Núñez y Bueno jamás han tirado un buen centro desde que juegan en Nacional.
Otra vez nuestra defensa tardó 20 minutos en coordinarse y a esas altura ya perdíamos 2-0 (en otras ocasiones era sólo 1-0, pero siempre, siempre, nos hace empezar perdiendo antes de los 20 minutos... contra el CAP, Manchester United o Torque: siempre empezamos perdiendo antes de los 20, este año, y el anterior y el anterior...) y otra vez entró Recoba falto de fútbol para nuevamente cometer un error que nos costó caro (un espantoso pase que permitió un contragolpe que terminó con la roja de Díaz). Todos sabíamos que Alonso estaba lesionado y jugó igual, sólo para resentirse a los 5 minutos y anularnos un cambio; incluso sabíamos que Bava (ídolo eterno, pase lo que pase) no ha sido el mismo desde la enfermedad pulmonar, y el 1 no respondió bien en el 2-0. Otra vez jugamos con dos nueves a quienes sólo les tiramos pelotazos para que se llenaran de chichones chocando la cabeza con los rivales.
En resumen: si repasábamos todo lo que nos ha sucedido en el año y las cosas que nos venían pasando últimamente y le sumábamos que al frente estaba el mejor plantel de nuestro medio; lo que sucedió hoy era lo que todos sabíamos que iba a pasar pero, como ya dije, nos rehusábamos a creer. Para colmo, nos faltó el factor suerte, nos faltó el error absurdo del rival; y por eso nos quedamos sin nada.
Somos el equipo que peor juega en el fútbol uruguayo desde hace varios meses.
Y esto no tiene nada que ver con meter. Porque todos metieron como caballos. Medina, Damonte, Arismendi, Núñez, el colombiano, Prieto, Díaz y casi todos robaron mil pelotas, contra un rival que marcó mal, que fue lento en el mediocampo, cuyos volantes erraron mil pases, que tembló en el fondo. Pero que de mitad de cancha hacia arriba jugó al fútbol, tocó la pelota, buscó espacios, fue punzante, hizo lo que hay que hacer para hacer un gol; cosa que nosotros no hicimos nunca jamás en todo el partido. Porque, claro, generar chances de gol en el fútbol es algo absolutamente secundario, ¿verdad?
¿De qué nos sirve sacar 40 pelotas en el medio si no generamos peligro sobre el arco rival?
Sólo creamos 4 chances de gol: un cabezazo desacomodado de Vicente Sánchez que pudo ser el 1-1; un tiro de Damonte a los 45 que fue a las manos de Bologna, un tiro medio pifiado (o eso me pareció desde la Olímpica) de Bueno que dio en el palo y un cabezazo a quemarropa de Medina -éstos últimos casi seguidos en la segunda mitad-. Y fin.
Contra River fue algo similar, contra El Tanque peor aún. Contra Liverpool lo mismo, en la Libertadores ha sido así en estas dos últimas presentaciones, en ambas contra Boca, lo mismo en el nefasto debut... ¿Es necesario hacer memoria para "descubrir" que no generamos peligro casi contra nadie y que por lo general los rivales tienen más chances de gol que nosotros? Sean poderosos o débiles, todos juegan mejor que nosotros.
En definitiva, se acabó el Campeonato Uruguayo 2012/2013. Ahora hay que pensar en Garcilaso y en pasar a Cuartos de Final en la Copa Libertadores. El jueves hay que ir a pisotear al rival de principio a fin, jugar el mejor partido de la temporada (o sea, el primero bueno) y cambiar de una vez la pisada, pensando en el futuro.
Mención aparte la gente, que apoyó incondicionalmente al equipo hasta el último segundo. Perdiendo 3-0, con 3 jugadores menos, al borde de una goleada histórica, quedando afuera del campeonato y con un equipo espantoso que no juega a nada y no ilusiona a nadie con lograr nada, la gente se puso de pie a cantar y agitar las banderas hasta el pitazo final, para saludar al equipo que ama.
¿Hay otro club en el país que se comporte así?
Claro que no.
Vamo' Nacional! Ganando o perdiendo, lejos, lo mejor y más grande del Uruguay!
Hoy enfrentamos a un equipo con buenos jugadores arriba (que además tuvo puntería y todo lo que se quiera) y que con 3 toques nos hizo el primero de arranque y el 2-0 a los 15 minutos, que luego se defendió y nos pudo hacer 3 ó 4 goles más de contragolpe; apenas consiguiendo 1 cerca del final de penal; y al cuál sólo a huevos, a empujones y pelotazos no logramos vulnerar (como es lógico).
Fue algo absolutamente predecible, pese a que no lo queríamos aceptar, pese a que mirábamos a otro lado y confiábamos en que los milagros siguieran estando de nuestro lado.
Por enésima vez fuimos incapaces de pisar el área con pelota dominada, no hicimos una sóla pared, mucho menos una triangulación; y Núñez y Bueno, los únicos dos que desbordaron, no tiraron un sólo centro bien. Ni uno. ¿Fue algo de hoy? No. Desde que se fue Viudez, salvo por chispazos de Bueno, no tenemos a nadie que encare hacia dentro del área; hace mucho tiempo que no tenemos juego colectivo ni jugadas asociadas que salgan de memoria, y Núñez y Bueno jamás han tirado un buen centro desde que juegan en Nacional.
Otra vez nuestra defensa tardó 20 minutos en coordinarse y a esas altura ya perdíamos 2-0 (en otras ocasiones era sólo 1-0, pero siempre, siempre, nos hace empezar perdiendo antes de los 20 minutos... contra el CAP, Manchester United o Torque: siempre empezamos perdiendo antes de los 20, este año, y el anterior y el anterior...) y otra vez entró Recoba falto de fútbol para nuevamente cometer un error que nos costó caro (un espantoso pase que permitió un contragolpe que terminó con la roja de Díaz). Todos sabíamos que Alonso estaba lesionado y jugó igual, sólo para resentirse a los 5 minutos y anularnos un cambio; incluso sabíamos que Bava (ídolo eterno, pase lo que pase) no ha sido el mismo desde la enfermedad pulmonar, y el 1 no respondió bien en el 2-0. Otra vez jugamos con dos nueves a quienes sólo les tiramos pelotazos para que se llenaran de chichones chocando la cabeza con los rivales.
En resumen: si repasábamos todo lo que nos ha sucedido en el año y las cosas que nos venían pasando últimamente y le sumábamos que al frente estaba el mejor plantel de nuestro medio; lo que sucedió hoy era lo que todos sabíamos que iba a pasar pero, como ya dije, nos rehusábamos a creer. Para colmo, nos faltó el factor suerte, nos faltó el error absurdo del rival; y por eso nos quedamos sin nada.
Somos el equipo que peor juega en el fútbol uruguayo desde hace varios meses.
Y esto no tiene nada que ver con meter. Porque todos metieron como caballos. Medina, Damonte, Arismendi, Núñez, el colombiano, Prieto, Díaz y casi todos robaron mil pelotas, contra un rival que marcó mal, que fue lento en el mediocampo, cuyos volantes erraron mil pases, que tembló en el fondo. Pero que de mitad de cancha hacia arriba jugó al fútbol, tocó la pelota, buscó espacios, fue punzante, hizo lo que hay que hacer para hacer un gol; cosa que nosotros no hicimos nunca jamás en todo el partido. Porque, claro, generar chances de gol en el fútbol es algo absolutamente secundario, ¿verdad?
¿De qué nos sirve sacar 40 pelotas en el medio si no generamos peligro sobre el arco rival?
Sólo creamos 4 chances de gol: un cabezazo desacomodado de Vicente Sánchez que pudo ser el 1-1; un tiro de Damonte a los 45 que fue a las manos de Bologna, un tiro medio pifiado (o eso me pareció desde la Olímpica) de Bueno que dio en el palo y un cabezazo a quemarropa de Medina -éstos últimos casi seguidos en la segunda mitad-. Y fin.
Contra River fue algo similar, contra El Tanque peor aún. Contra Liverpool lo mismo, en la Libertadores ha sido así en estas dos últimas presentaciones, en ambas contra Boca, lo mismo en el nefasto debut... ¿Es necesario hacer memoria para "descubrir" que no generamos peligro casi contra nadie y que por lo general los rivales tienen más chances de gol que nosotros? Sean poderosos o débiles, todos juegan mejor que nosotros.
En definitiva, se acabó el Campeonato Uruguayo 2012/2013. Ahora hay que pensar en Garcilaso y en pasar a Cuartos de Final en la Copa Libertadores. El jueves hay que ir a pisotear al rival de principio a fin, jugar el mejor partido de la temporada (o sea, el primero bueno) y cambiar de una vez la pisada, pensando en el futuro.
Mención aparte la gente, que apoyó incondicionalmente al equipo hasta el último segundo. Perdiendo 3-0, con 3 jugadores menos, al borde de una goleada histórica, quedando afuera del campeonato y con un equipo espantoso que no juega a nada y no ilusiona a nadie con lograr nada, la gente se puso de pie a cantar y agitar las banderas hasta el pitazo final, para saludar al equipo que ama.
¿Hay otro club en el país que se comporte así?
Claro que no.
Vamo' Nacional! Ganando o perdiendo, lejos, lo mejor y más grande del Uruguay!
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martes, 30 de abril de 2013
Seguimos en carrera...
Ayer derrotamos 2 a 1 a River Plate y seguimos en la pelea por el Clausura y por la Tabla Anual.
El partido fue complicado. Tuvo sus momentos tranquilos, pero en general sacamos una victoria muy trabajosa y, quizás, injusta.
River empezó mejor, con mejor trato de la pelota, mayor velocidad arriba y mejor juego colectivo. Individualmente, además, sus delanteros mostraron ser más habilidosos que los nuestros, especialmente cuando salió Alonso por lesión y en su lugar entró Medina.
Ambas defensas mostraron dificultades tanto por arriba como por abajo, pero fue River quien lo aprovechó mejor (gracias al ya mencionado mejor trato de pelota) y así llegó al 1 a 0 a los 20 minutos, y nos tuvo bastante a maltraer hasta los 30 ó 35 minutos con la movilidad de Techera (autor del gol) y el aporte de sus altos pero no torpes nueves.
Pese a que River, ganando, incluso mereció hacer algún gol más (no tanto por tirar al arco, sino porque jugó en nuestra mitad de cancha permanentemente), nosotros logramos rápidamente el empate gracias a un golazo de Damonte. En parte error de Frascarelli (sacó largo pero a los pies del argentino, y luego no retrocedió, permitiendo que el tiro se colara por sobre él), pero con mucho mérito de nuestro volante, porque trasladó la pelota unos mestros buscando pase y luego cruzó el tiro notablemente.
Pasado el dominio de River, fue nuestro turno de generar peligro sobre el arco rival, especialmente con centros producto de córners o tiros libres. Damonte se perdió el 2-1 de cabeza de forma increíble primero, y ya sobre la hora Romero hizo el segundo entrando por el segundo palo tras una pelota peinada por el propio argentino (la figura de esa primera mitad).
Fue una ventaja un tanto injusta para lo mostrado en el primer tiempo, pero también significó un premio a un equipo que, pese a no generar demasiado en juego colectivo, supo suplir esa carencia con mucha entrega.
La segunda mitad fue bastante más desprolija que la primera. River se olvidó del buen juego y nosotros nos refugiamos peligrosamente en el fondo, especialmente luego de los 15 iniciales, y se hizo bastante cuesta arriba el pensar que podíamos liquidar el juego (llegamos poquito y nada, un par de contragolpes mal culminados por Vicente Sánchez, un tiro desviado de Damonte y un gol errado del propio argentino casi dentro del área chica fue todo lo que generamos). River no llegó demasiado, pero monopolizó la pelota, metió varios centros y en un par de ellos tuvo el gol del empate.
Incluso cerca del final, cuando River quedó con uno menos, ésto no se sintió y siguieron siendo ellos los más incisivos (aun cansados y sin generar peligro); mientras nosotros no logramos hilvanar ni un contragolpe peligroso que nos permitiera hacer el tercero y terminar tranquilos el compromiso.
Parte de la culpa la tuvo el cansancio de jugadores claves como Prieto, Medina y Vicente Sánchez, a lo que se le sumó la inoperancia de Bueno arriba y la escasa tenencia de pelota del Colo Romero en el medio (a ambos los menciono porque ingresaron frescos en el segundo tiempo).
Formamos con Bava (no tuvo demasiados problemas, fue seguro en los tiros lejanos y en los centros); Álvarez (con algún desajuste posicional, igualmente tuvo un buen partido especialmente en la marca), Romero (tuvo altibajos, pero redondeó un partido correcto), Cortés (tuvo dificultades con el perfil derecho, pero cumplió, como siempre) y Díaz (buen partido en la marca, también aportó alguna subida; fue el mejor del fondo); Arismendi (correcto partido), Damonte (el mejor de los nuestros, tanto en la marca como en la distribución; el gran problema que tuvo fue que hizo un golazo pero erró dos mucho más fáciles y probó otras veces de afuera del área defectuosamente), Prieto (se cansó en el segundo tiempo y no fue el mismo, luego de un primer tiempo en el que no paró de correr), Albín (otro pobre partido en lo futbolístico, al menos ayer colaboró bastante más en la marca); Sánchez (lo mejor del equipo en ataque, le faltó sólo terminar alguna jugada tirando al arco, especialmente en los contragolpes en el segundo tiempo) y Alonso (jugó pocos minutos y se fue por lesión -esperemos que no sea nada-). Medina (que entró por Alonso a los 17) luchó mucho, ganó varias por arriba, pero mostró una lentitud llamativa a la hora de definir, de darse vuelta, de enganchar para patear al arco; y el equipo sintió eso. Sobre Bueno y Romero, lo dicho: Bueno aportó poco y nada, no asumió jamás el protagonismo que necesitamos de él; y Romero jugó pocos minutos.
Con la victoria empatamos a River en el segundo puesto del Clausura, a tres de Defensor; y quedamos terceros en la Anual también a tres del nuevo líder Defensor y a uno del anterior líder, el CAP, que anda sufriendo un ataque de frío y temblores de esos típicos de ellos.
El domingo que viene es el clásico y hay que ganar o ganar, como siempre. No andaremos jugando a un gran nivel, pero la entrega de todo el plantel es incuestionable. Habrá que ver qué pasa con Iván Alonso, si puede jugar o no, ya que es un jugador clave.
Vamo' Nacional!
El partido fue complicado. Tuvo sus momentos tranquilos, pero en general sacamos una victoria muy trabajosa y, quizás, injusta.
River empezó mejor, con mejor trato de la pelota, mayor velocidad arriba y mejor juego colectivo. Individualmente, además, sus delanteros mostraron ser más habilidosos que los nuestros, especialmente cuando salió Alonso por lesión y en su lugar entró Medina.
Ambas defensas mostraron dificultades tanto por arriba como por abajo, pero fue River quien lo aprovechó mejor (gracias al ya mencionado mejor trato de pelota) y así llegó al 1 a 0 a los 20 minutos, y nos tuvo bastante a maltraer hasta los 30 ó 35 minutos con la movilidad de Techera (autor del gol) y el aporte de sus altos pero no torpes nueves.
Pese a que River, ganando, incluso mereció hacer algún gol más (no tanto por tirar al arco, sino porque jugó en nuestra mitad de cancha permanentemente), nosotros logramos rápidamente el empate gracias a un golazo de Damonte. En parte error de Frascarelli (sacó largo pero a los pies del argentino, y luego no retrocedió, permitiendo que el tiro se colara por sobre él), pero con mucho mérito de nuestro volante, porque trasladó la pelota unos mestros buscando pase y luego cruzó el tiro notablemente.
Pasado el dominio de River, fue nuestro turno de generar peligro sobre el arco rival, especialmente con centros producto de córners o tiros libres. Damonte se perdió el 2-1 de cabeza de forma increíble primero, y ya sobre la hora Romero hizo el segundo entrando por el segundo palo tras una pelota peinada por el propio argentino (la figura de esa primera mitad).
Fue una ventaja un tanto injusta para lo mostrado en el primer tiempo, pero también significó un premio a un equipo que, pese a no generar demasiado en juego colectivo, supo suplir esa carencia con mucha entrega.
La segunda mitad fue bastante más desprolija que la primera. River se olvidó del buen juego y nosotros nos refugiamos peligrosamente en el fondo, especialmente luego de los 15 iniciales, y se hizo bastante cuesta arriba el pensar que podíamos liquidar el juego (llegamos poquito y nada, un par de contragolpes mal culminados por Vicente Sánchez, un tiro desviado de Damonte y un gol errado del propio argentino casi dentro del área chica fue todo lo que generamos). River no llegó demasiado, pero monopolizó la pelota, metió varios centros y en un par de ellos tuvo el gol del empate.
Incluso cerca del final, cuando River quedó con uno menos, ésto no se sintió y siguieron siendo ellos los más incisivos (aun cansados y sin generar peligro); mientras nosotros no logramos hilvanar ni un contragolpe peligroso que nos permitiera hacer el tercero y terminar tranquilos el compromiso.
Parte de la culpa la tuvo el cansancio de jugadores claves como Prieto, Medina y Vicente Sánchez, a lo que se le sumó la inoperancia de Bueno arriba y la escasa tenencia de pelota del Colo Romero en el medio (a ambos los menciono porque ingresaron frescos en el segundo tiempo).
Formamos con Bava (no tuvo demasiados problemas, fue seguro en los tiros lejanos y en los centros); Álvarez (con algún desajuste posicional, igualmente tuvo un buen partido especialmente en la marca), Romero (tuvo altibajos, pero redondeó un partido correcto), Cortés (tuvo dificultades con el perfil derecho, pero cumplió, como siempre) y Díaz (buen partido en la marca, también aportó alguna subida; fue el mejor del fondo); Arismendi (correcto partido), Damonte (el mejor de los nuestros, tanto en la marca como en la distribución; el gran problema que tuvo fue que hizo un golazo pero erró dos mucho más fáciles y probó otras veces de afuera del área defectuosamente), Prieto (se cansó en el segundo tiempo y no fue el mismo, luego de un primer tiempo en el que no paró de correr), Albín (otro pobre partido en lo futbolístico, al menos ayer colaboró bastante más en la marca); Sánchez (lo mejor del equipo en ataque, le faltó sólo terminar alguna jugada tirando al arco, especialmente en los contragolpes en el segundo tiempo) y Alonso (jugó pocos minutos y se fue por lesión -esperemos que no sea nada-). Medina (que entró por Alonso a los 17) luchó mucho, ganó varias por arriba, pero mostró una lentitud llamativa a la hora de definir, de darse vuelta, de enganchar para patear al arco; y el equipo sintió eso. Sobre Bueno y Romero, lo dicho: Bueno aportó poco y nada, no asumió jamás el protagonismo que necesitamos de él; y Romero jugó pocos minutos.
Con la victoria empatamos a River en el segundo puesto del Clausura, a tres de Defensor; y quedamos terceros en la Anual también a tres del nuevo líder Defensor y a uno del anterior líder, el CAP, que anda sufriendo un ataque de frío y temblores de esos típicos de ellos.
El domingo que viene es el clásico y hay que ganar o ganar, como siempre. No andaremos jugando a un gran nivel, pero la entrega de todo el plantel es incuestionable. Habrá que ver qué pasa con Iván Alonso, si puede jugar o no, ya que es un jugador clave.
Vamo' Nacional!
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